LA
SOMBRA
La
escencia magnífica abarca todos los mundos y a
todas las criaturas, buenas y malas y es la verdadera
unidad. Entonces, ¿cómo puede conciliarse
el antagonismo del bien y del mal?
Uno de los principales temas o motivos con el que en algún
momento nos enfrentaremos en el camino del analizar y
comprender nuestros sueños, es el de la sombra.
Jung designó como sombra todos los aspectos ocultos
o inconscientes de uno mismo, tanto positivos como negativos,
que el ego ha reprimido o nunca ha reconocido, incluyéndola
dentro de los cuatro arquetipos principales del inconsciente.
La sombra representa cualidades o atributos desconocidos
o poco conocidos por el ego, tanto individuales conscientes,
como colectivos.
Cuando queremos ver nuestra propia sombra nos damos cuenta
de cualidades o impulsos que negamos a nosotros mismos,
pero que puedo ver claramente en otras personas.
Este aspecto no reconocido de toda personalidad no sólo
aparece en nuestros sueños, sino que puede expresarse
de múltiples maneras.
Puede mostrarse en omisiones o un acto impulsivo o impensado,
como también cuando se está cansado, bajo
presión o cuando se sufre una enfermedad.
Todas estas expresiones tienen en común que la
personalidad sufre un cambio repentino y aparece una personalidad
desconocida tanto para nuestros seres cercanos como para
nosotros mismos.
En su mayor parte la sombra se compone de deseos reprimidos
e impulsos incivilizados que hemos excluido de nuestra
propia autoimagen. Estas motivaciones son percibidas como
moralmente inferiores para nuestro ideal de que somos
o creemos que somos, por lo que también depositamos
en la sombra fantasías y resentimientos.
De esta manera la sombra abarca en general todas aquellas
cosas de las cuales uno no es consciente.
Estas características personales no reconocidas
a menudo se perciben en los demás a través
de mecanismos de proyección, el cual consiste en
observar las propias tendencias inconscientes en otras
personas. Debido a la dificultad de reconocer y aceptar
nuestra propia sombra, este mecanismo de proyección
es una de las formas más recurrentes y negativas
de no trabajar los propios defectos y adjudicar éstos
sólo a los demás.
El ser humano proyecta en un mal anónimo, que existe
en el mundo, todas las manifestaciones que salen de su
sombra, porque tiene miedo de encontrar en sí mismo
la verdadera fuente de toda desgracia. Todo lo que el
ser humano rechaza pasa a su sombra, que es la suma de
todo lo que él no quiere, pero debe ocuparse en
forma muy especial de estos aspectos, ya que cuando rechaza
en su interior un principio determinado, cada vez que
lo encuentre en el mundo exterior desencadenaría
en él una reacción de angustia y repudio.
Uno de los efectos más negativos de este tipo de
proyecciones de la sombras en otras personas está
relacionado con la agitación y conflictos políticos
y sobre todo con la guerra.
Las proyecciones de todo tipo oscurecen nuestra visión
respecto del prójimo, y destruyen su objetividad,
y de este modo destruyen toda posibilidad de auténticas
relaciones humanas.
"Hay una desventaja adicional en la proyección
de nuestra sombra, una parte de nuestra personalidad permanece
en el lado opuesto y el resultado es que constantemente
(aunque de modo involuntario) haremos cosas a nuestras
espaldas que apoyarán ese otro lado y por tanto
ayudaremos inintencionalmente a nuestro enemigo"
(M. L. von Franz).
Sumado a esto la sombra está expuesta a contagios,
debido a que la persona es seducida por el anonimato del
grupo y se deja llenar por la masa desenfrenada. En esa
masa, la personalidad puede expresar lo reprimido o sus
aspectos no reconocidos bajo el amparo y aprobación
del grupo.
¿Por qué? El inconsciente a través
de los sueños nos envía estos mensajes.
Muchas veces emocionalmente tan perturbadores y tan arduos
de analizar y comprender este difícil camino de
enfrentar, reconocer, integrar y trabajar con nuestra
sombra es necesario para el conocimiento y realización
total de uno mismo, proceso al que Jung denominó
proceso de individuación total del sujeto.
Existen muchos arquetipos, entre los más importantes
se encuentran el arquetipo de la madre, el del ego, el
de sí mismo, de la sombra, el de la muerte y de
la persona.
Persona eran las máscaras que se colocaban los
actores en las obras de teatro de Grecia y Roma clásicas.
Jung con este término se refiere a la máscara
o pose que todos nos colocamos al interactuar con las
personas que nos rodean y que incluye la apariencia personal
y los objetos con los que nos rodeamos.
El arquetipo de la sombra está relacionado con
la compensación psíquica y nuestra conciencia.
El arquetipo del ego se construye en base a los ejes razonamiento-sentimiento,
evaluación que rige la conciencia.
Jung establece además dos tipos psicológicos
escenciales, el extrovertido y el introvertido sentimental
e intuitivo; nuestra sombra tendrá características
extrovertidas, racionales y reflexivas. En muchos sueños
la sombra aparece como portadora de regalos, de objetos
que nos hacen falta.
En psicología de Jung, la edad mediana alrededor
de los 40 años (marca una etapa de crisis, transición
y renovación). El objetivo escencial de la vida
que hasta ese momento consistía en recibir de los
otros y fortalecer un yo inseguro. Cambia pues
el yo ya ha madurado y está satisfecho
de recibir. Surge el interés hacia los otros, el
desprendimiento y la preparación para la muerte.
Si el camino para la individuación se lleva a cabo
adecuadamente, surgirá una persona sabia y generosa
que disfruta y está satisfecha con su vida y carece
de temor a la muerte.
Al igual que Alfred Adler la terapia de Jung, no es sólo
retrospectiva sino también prospectiva. Para estos
investigadores, a diferencia de Freud, la pregunta interesante
con respecto al inconsciente no es ¿qué
ha pasado? sino ¿qué desea que pase?
La psicología analítica no sólo busca
desmenuzar la psiqué en el análisis,
sino integrarla en una nueva estructura a través
de la síntesis o función trascendental de
la terapia.
En la sombra se encuentran todos los aspectos reprimidos
de la personalidad. La personalidad individual, implica
una creciente percepción de la realidad psicológica,
incluyendo fortalezas y limitaciones personales, aquellos
impulsos en su mayor parte oscuros o infravalorados que
coexisten sin que el yo consciente les preste
excesiva atención, son rasgos de naturaleza emocional
que gozan de cierta autonomía y ocasionalmente
desbordan la conciencia, encarnan los impulsos y emociones
sombrías, todavía no asimilados tales como
los celos, odio y pasión asesina.
Así se muestra la ausencia de reconciliación
con la sombra ya que con un proceso de individualización
no basta con reconocerla, hay que confrontarla para luego
integrarla, si la reprimimos esta sigue en el inconsciente.
La sombra no es sólo el lado oscuro de la personalidad,
también contiene instintos, impulsos creativos,
habilidades y cualidades morales positivas, las cuales
también deben ser conocidas y aceptadas.
En
muchos casos, las personas que ven su sombra, su lado
oscuro, apartan su vista de ella y huyen, no la enfrentan,
luego se ufanan ante los demás de ser buenas, otros
interactúan con ella pero la reprimen de manera
consciente y otras personas al colocarse frente a su sombra
también ven el lado luminoso, es decir, perciben
su sombra y su luz colocándose en el medio. Por
ello dice Jung: "detrás de los opuestos y
en los opuestos está la verdadera realidad que
ve y abarca el todo".
En el proceso de individuación se hace necesaria
la integración de la sombra, lo cual no sólo
consiste en enfrentarse con los contenidos del inconsciente
personal, sino además con el problema del mal,
como aspecto inseparable del bien, formando ambas las
dos caras de la misma moneda. Este proceso requiere de
decisión, paciencia y valor.
Es imposible tratar con el mal simplemente evitándolo,
nadie puede llegar a la plenitud sin pasar antes por la
oscuridad, el proceso de individuación va de la
mano con la espiritualidad, ya sea religioso, técnico
o doctor, para mantener una constante y cuidadosa atención
a la experiencia numinosa hay que tener una actitud que
permita vivenciar lo divino.
La oscuridad, puede ser simplemente lo desconocido y no
hay que asociarlo con lo malo. De esta manera llegamos
al denominado mandala, es decir, un símbolo
primitivo de la humanidad que simboliza originariamente
la dualidad, luz y sombra, lo masculino y lo femenino,
como unidad y como totalidad, es decir el mundo de los
contrarios al mismo tiempo que el ying y el yang,
en él se halla representado gráficamente
la confrontación entre la persona y la sombra.
Este párrafo está extraído de los
conceptos vertidos por Jung y mencionados en un artículo
del Dr. Horacio Ejilevich Grimaldi.
"La sombra es la figura oscura que proyectamos por
la noche, en las aceras, en las paredes o en cualquier
sitio quizás por eso Jung eligió este término,
para referirse al lugar oscuro del alma que da cuerpo
a nuestra personalidad".
La persona representa nuestra imágen pública,
las palabras obviamente están relacionadas con
el término persona y personalidad y provienen del
latín que significa "máscara que nos
ponemos antes de salir al mundo externo". Aunque
se inicia siendo un arquetipo con el tiempo vamos asumiéndola,
llegando a ser la parte de nosotros más distante
del inconsciente colectivo.
En su mejor presentación, constituye la "buena
impresión" que todos queremos brindar, el
satisfacer los roles que la sociedad nos exige.
Pero en su peor cara puede confundirse incluso por nosotros
mismos.
La sombra es el maestro del lado oscuro de la fuerza.
LA
MASCARA Y LA SOMBRA
La
palabra máscara se refiere a cualquier
artificio que tiene como propósito ocultar el rostro
del individuo. La raíz francesa masque,
le proporciona una doble significación, por un
lado es aquello que cubre el rostro y por el otro es lo
que le permite transformarse.
La máscara en la psicodinamia individual, representa
todos los aspectos ideales del sujeto que la porta, y
se forma a partir de la interacción del hombre
con el medio social. Las varias características
van estructurando características que se suponen
favorables para la interacción social.
El rol social define satisfactoriamente el concepto de
la máscara. La persona, en el sentido junguiano,
se puede reconocer prestando atención a aquellas
características propias que nos son agradables,
aquello en lo que ejercitamos continuamente y en lo que
nos creemos capaces.
Cabe mencionar que la identificación desmedida
impide al sujeto contactar otras características
de sí mismo, convirtiéndolo en un ser rígido
e insensible.
La máscara se opone a otro concepto psicodinámico,
la sombra. Jung caracteriza la sombra como las cualidades
ocultas del sujeto, las fracciones no aceptadas por ser
moralmente inaceptadas. La sombras corresponde al inconsciente
freudiano, donde las pulsiones reprimidas se encuentran
encerradas y encadenadas.
La sombra es parte fundamental del individuo, en ella
se encuentra la energía necesaria para afrontar
el cambio y la reestructuración. El hombre debe
aceptar su sombra si desea desarrollarse, de otra manera
ésta lo consumirá.
La forma tácita de actuar con la sombra personal
es a través de la proyección. Todo lo que
odia, desprecia, teme es parte de la sombra personal.
Campbell alude a que la sombra es representada a menudo
por un individuo del mismo sexo con atributos que se consideran
deleznables.
LA
SOMBRA COLECTIVA
Hoy
en día, cada vez que abrimos un periódico
o vemos el noticiero, tropezamos cara a cara con los aspectos
más tenebrosos de la naturaleza humana. Los mensajes
emitidos a diario por los medios de difusión de
masas a toda nuestra aldea global electrónica evidencias
de continuo las secuelas más lamentables de la
sombra colectiva.
La sombra colectiva (la maldad humana) reclama por doquier
nuestra atención: vocifera desde los titulares
de los kioscos, deambula desamparada por nuestras calles
dormitando en nuestros zaguanes.
Nuestro apetito interno de totalidad —patente ahora más
que nunca sofisticado engranaje de la comunicación
global— nos exige hacer frente a la conflictiva hipocresía
que se extiende por doquier.
De este modo, mientras que muchos individuos o grupos
viven los aspectos socialmente más benignos de
la existencia, otros en cambio, padecen sus facetas más
desagradables y terminan convirtiéndose en objeto
de las proyecciones grupales negativas de la sombra colectiva.
El poder hipnótico y la naturaleza contagiosa de
estas intensas emociones resulta evidente en la expansión
de la persecución racial, la violencia religiosa
y las tácticas propias de la caza de brujas. Es
como si los seres humanos ataviados con sombrero blanco
intentaran deshumanizar a quienes no lo llevan para justificarse
a sí mismos y terminar convenciéndose de
que exterminarlos no significa, en realidad, matar seres
humanos.
A lo largo de la historia, la sombra ha aparecido ante
la imaginación del ser humano asumiendo aspectos
tan diversos como, por ejemplo, un monstruo, un dragón,
o alguien tan monstruoso que tal vez no podamos identificarnos
con él.
Una de las principales finalidades de la literatura y
el arte ha sido la de mostrar el aspecto oscuro de la
naturaleza humana.
Cuando utilizamos el arte o los medios masivos de difusión
de masas —incluída la propaganda política—
para referirnos a alguien y convertirlo en demonio, estamos
intentando debilitar sus defensas y adquirir poder sobre
él. Esto podría ayudarnos a comprender la
plaga del belicismo y del fanatismo religioso puesto que
el rechazo o la atracción por la violencia y el
caos de nuestro mundo nos lleva a convertir mentalmente
a los demás en los depositarios del mal y los enemigos
de la civilización.
Cada familia, al igual que cada sociedad, tiene sus tabúes,
sus facetas ocultas. La sombra familiar engloba todos
aquellos sentimientos y acciones que la conciencia vigílica
de la familia considera demasiado amenazadoras para su
propia imágen y consecuentemente rechaza.
El lado oscuro de la sombra no constituye una adquisición
evolutiva, reciente fruto de la civilización y
de la educación sino que hunde sus raíces
en la sombra biológica que se asienta en nuestras
mismas células. A fin de cuentas nuestros ancestros
animales consiguieron sobrevivir gracias a sus uñas
y a sus dientes. Nuestra bestia, aunque se mantenga enjaulada
la mayor parte del tiempo, permanece todavía viva.
Muchos antropólogos y sociólogos, todavía
creen que la maldad humana es el resultado de refrenar
nuestra agresividad, de elegir la cultura sobre la naturaleza,
y de perder el contacto con nuestro estado salvaje. En
esta línea el médico y antropólogo
Melvin Konner cuenta en The Tangled Wing la historia
de aquel hombre que fue al zoológico y acercándose
a un cartel que decía "El animal más
peligroso de la Tierra" descubrió que se hallaba
ante un espejo.
En la antigüedad, los seres humanos conocían
las diversas dimensiones de la sombra: la personal, la
colectiva, la familiar, y la biológica. En los
dinteles de piedra del hoy derruido templo de Apolo en
Delfos, los sacerdotes grabaron dos inscripciones, dos
preceptos que han terminado siendo muy famosos y siguen
conservando en la actualidad todo su sentido. En el primero
de ellos, "Conócete a tí mismo",
los sacerdotes del dios de la luz, aconsejaban algo que
nos incumbe muy directamente: conócelo todo sobre
tí mismo, lo cual podría traducirse como
conoce especialmente el lado oscuro.
Nosotros somos herederos directos de la mentalidad griega
pero preferimos ignorar a la sombra, ese elemento que
perturba nuestra personalidad. La religión griega
que comprendía perfectamente este problema, reconocía
y respetaba también el lado oscuro de la vida y
celebraba anualmente las famosas bacanales orgías
en las que se honraba la presencia contundente y creativa
de Dionisos, el dios de la naturaleza, entre los seres
humanos.
Hoy en día Dionisos perdura entre nosotros en forma
degradada en la figura de Satán, el diablo, la
personificación del mal, que ha dejado de ser un
dios a quien debemos respeto y tributo para convertirse
en una criatura con pezuñas desterrada del mundo
de los ángeles caídos.
Marie Louise von Franz reconoce las relaciones existentes
entre el diablo y nuestra sombra personal afirmando: "En
la actualidad, el principio de individualización
está ligado al elemento diabólico ya que
éste representa una separación de lo divino
en el seno de la totalidad de la naturaleza. De este modo,
los elementos perturbadores, como los afectos, el impulso
autónomo hacia el poder y cuestiones similares
constituyen factores diabólicos que perturban la
unidad de nuestra personalidad".
La segunda inscripción cincelada en Delfos, "Nada
en exceso", es todavía más pertinente
en nuestro caso según E. R. Dods. Se trata de una
máxima por la que sólo puede regirse quien
conoce a fondo su lujuria, su orgullo, su rabia, su gula,
todos sus vicios en definitiva, ya que sólo quien
ha comprendido y aceptado todos sus límites puede
decidir, ordenar y humanizar sus acciones.
Vivimos en una época de desmesura: demasiada gente,
demasiados crímenes, demasiada explotación,
demasiada polución y demasiadas armas nucleares.
Todos reconocemos y censuramos estos abusos aunque al
mismo tiempo nos sintamos incapaces de solucionarlos.
Pero ¿qué es en realidad lo que podemos
hacer con todo esto? La mayor parte de las personas destierran
directamente las cualidades inaceptables e inmoderadas
a la sombra inconsciente o las expresan en sus conductas
más ocuras. De este modo, sin embargo, los excesos
no desaparecen sino que terminan transformándose
en síntomas tales como los sentimientos y las acciones
profundamente negativas, los sufrimientos neuróticos,
las enfermedades psicosomáticas, las depresiones
y el abuso de drogas y alcohol, por ejemplo.
La lista podría ser interminable, pero lo cierto
es que podríamos observar por doquier los excesos
del crecimiento desmesurado de la sombra.
1. La amoralidad de la ciencia y la estrechísima
colaboración existente entre el mundo de los negocios
y la tecnología pone en evidencia nuestro deseo
incontrolado de aumentar nuestro conocimiento y nuestro
dominio con la naturaleza.
2.
El interés desmesurado en la maximización
de los beneficios y el progreso que se evidencia en el
crecimiento a ultranza del mercantilismo.
3.
El consumismo, el abuso de la publicidad, el derroche
y la polución desenfrenada nos revelan el grado
de materialismo existente en nuestra sociedad.
4.
El narcisismo generalizado, la explosión personal,
la manipulación de los demás y el abuso
de mujeres y niños evidencia el deseo de controlar
las dimensiones innatamente incontrolables de nuestra
propia vida.
Estas
facetas oscuras impregnan todos los estratos de nuestra
sociedad y las soluciones que suelen ofrecerse a los excesos
de la sombra colectiva, no hacen más que agravar
el problema.
Hoy en día el mundo se mueve en dos direcciones,
aparentemente opuestas. Una de ellas se aleja de los regímenes
fanáticos y totalitarios mientras que otra se dirige
hacia ellos. Ante tales fuerzas nos sentimos impotentes
o experimentamos una sensación de culpabilidad
por nuestra complicidad inconsciente en la situación
en que se halla inmerso nuestro mundo. Hace ya más
de medio siglo que Jung describió explícitamente
la naturaleza de este vínculo: "La voz interna
pertenece a la conciencia cualesquiera fueran los sufrimientos
de la totalidad —sea cual fuere la nación o la
humanidad de la que formemos parte. El mal se presenta
pues en forma individual y debemos comenzar suponiendo
que sólo constituye un rasgo del carácter
individual".
Sólo disponemos de una forma de protegernos de
la maldad humana representada por la fuerza inconsciente
de las masas, desarrollar nuestra conciencia individual.
Si desperdiciamos esta oportunidad para aprender o fracasamos
en actualizar lo que nos enseña el espectáculo
de la conducta humana perderemos nuestra capacidad de
cambiarnos a nosotros mismos y consecuentemente, de cambiar
también al mundo. El mal permanecerá siempre
con nosotros lo cual no significa, sin embargo, que debamos
tolerar sus desmesuradas consecuencias.
En 1959 Jung dijo: "Es inminente un gran cambio en
nuestra actitud psicológica. El único peligro
que existe reside en el mismo ser humano.
Nosotros somos el único peligro pero lamentablemente
somos inconscientes de ello. En nosotros radica el origen
de toda posible maldad".
RECUPERAR
LA SOMBRA
El
descubrimiento de la sombra tiene por objeto fomentar
nuestra relación con el inconsciente y expandir
nuestra identidad compensando, de ese modo, la unilateralidad
de nuestras actitudes conscientes con nuestras profundidades
inconscientes.
Según el novelista Tom Robbins "descubrir
la sombra nos permite estar en el lugar correcto del modo
correcto". Cuando mantenemos una relación
correcta con la sombra el inconsciente deja de ser un
monstruo diabólico ya que, como señalaba
Jung, "la sombra sólo resulta peligrosa cuando
no le prestamos la debida atención".
Cuando mantenemos una relación adecuada con la
sombra reestablecemos también el contacto con nuestras
capacidades ocultas. El trabajo con la sombra, un término
acuñado para referirnos al esfuerzo por desarrollar
una relación creativa con la sombra, nos permite:
- Aumentar el autoconocimiento y, en consecuencia, aceptarnos
de una manera más completa.
- Encauzar adecuadamente las emociones negativas que irrumpen
inesperadamente en nuestra vida cotidiana.
- Liberarnos de la culpa y la vergüenza asociadas
a nuestros sentimientos y acciones negativas.
- Sanar nuestras relaciones mediante la observación
sincera a nosotros mismos y la comunicación directa.
- Utilizar la imaginación creativa, vía
sueños, pintura, escritura para hacernos cargo
de nuestro yo alienado.
LOS
ASPECTOS SOL Y LUNA (LUZ Y SOMBRA)
Todos
tenemos en nuestro corazón el SOL y todos a su
vez tenemos SOMBRAS (la LUNA).
¿Qué es la luz y qué es la sombra?
La luz: son nuestras cualidades y potencialidades. Éstas
costaban a muchos de nosotros verlas o reconocerlas por
sentirnos poco merecedores.
La sombra: es la parte nuestra donde están las
lecciones a aprender. Por ella no es considerado lo que
encontramos como defectos sino como miedos, culpas, resentimientos,
exigencias, resistencias. Al ir sacándolos a la
luz para superarlos y sanarlos nos vamos sintiendo cada
día más luminosos y en paz.
La aceptación de nosotros tal como somos, con nuestra
parte de luz y sombra , es la mejor manera de comenzar
a amarnos.
¿Cómo es el proceso de encuentro y curación
de la sombra?
La primera vez que vemos claramente a la sombra, nos quedamos
espantados, entonces algunos de nuestros sistemas de defensa
egocéntricos pueden saltar en pedazos o disolverse
por completo.
El resultado puede ser una depresión temporal o
un enturbamiento de la conciencia. Este estadio, considerado
habitualmente por el ser humano como una especie de fracaso,
resulta absolutamente esencial y representa, según
Jung, el primer contacto con el inconsciente y por consiguiente
con la sombra.
Para profundizar realmente en la sombra es necesario movilizar
lo que Jung denominaba YO (nuestro centro creativo)
y cuando ello ocurre, la depresión no puede quedar
instalada de manera permanente. Después de esto
pueden tener lugar numerosos cambios, que asumen aspectos
notablemente diferentes sobre el individuo en cuestión.
Entonces comienza a emerger el centro real de la personalidad
y el ego va estableciendo una relación más
estrecha con ese centro. Al hacerlo así, la integración
de la sombra es más fácil y menos traumática
y no olvidemos que la sinceridad constituye la mejor defensa
contra el verdadero mal y que dejar de mentirse a uno
mismo es el mejor de los amuletos.
La curación de la sombra constituye un problema
moral:
a) Nos obliga a reconocer lo que hemos reprimido.
b) Nos hace darnos cuenta del modo en que lo hacemos.
c) Preguntarnos cuáles son nuestras racionalizaciones.
d) ¿De qué manera nos engañamos a
nosotros mismos?
e) ¿En qué medida aceptamos nuestros aspectos
desagradables?
f) ¿Cuánta compasión mostramos ante
nuestra propia debilidad?
g) ¿Cuál es nuestra participación
en la construcción de una sociedad basada en el
amor y en la comprensión de los demás seres?
ALGUNAS
PONENCIAS DEL CONGRESO LATINOAMERICANO DE BRASILIA. EL
PRINCIPIO POLAR DEL PENSAMIENTO CHINO
El
TAO en China significa tanto camino como sentido, un sentido
antes de toda realización y un camino correcto.
Del TAO surgen dos principios fundamentales de la realidad:
lo luminoso o YANG y lo oscuro o sombrío
o YING.
El ánima, en la idea china, está
ligada a los procesos corporales, en cambio el ánimus se relaciona con el alma superior.
La teoría de Jung se encuentra atravesada permanentemente
por la idea china del Ying y del Yang,
desde los principios energéticos hasta los tipos
de personalidad, desde la oposición consciente-inconsciente
hasta la compensación propia del sueño.
Uno de los primeros pasos que se deben dar al iniciar
el análisis es el enfrentamiento con la sombra.
La sombra no forma parte de la imágen consciente
que tenemos nosotros mismos.
También en el marco social, la sombra se filtra
en la discriminación, marginación o en la
violencia colectiva.
Por ejemplo, si tomamos la situación de los países
Latinoamericanos y Africanos respecto del mundo anglosajón,
observamos que prevalece la desnutrición, el analfabetismo
y la violencia, quizás porque no son otra cosa
que la sombra de los ex colonizadores, que dejaron las
máscaras en sus lugares de orígen y explotaron
la sombra en los países colonizados. El mundo compensa
pero en un solo sentido, si cada país atravesara
su propia sombra y la integrara; no necesitaría
depositar la basura fuera de su hogar.
EL
DIALOGO ENTRE OPUESTOS
La
integración de los opuestos simbolizado en los
atributos esencialmente en la imágen del casamiento
alquímico. El Sol y la Luna, todo es doble, todo
tiene dos polos, todo tiene su par de opuestos, los similares
y los antagónicos , son lo mismo. Los opuestos
son idénticos en naturaleza, pero diferentes en
grado, los extremos se tocan, todas las verdades son medias
verdades (Trimegisto, Hermes, El Kybalion, 1998).
La sombra funciona también como un opuesto invisible,
un contrario que aunque funciona todo el tiempo, no se
ve. Pero si observamos los efectos en nuestra conducta,
vive como otro YO ajeno a uno mismo.
En el transcurso de un análisis La Sombra se manifiesta
continuamente a través de diversos mecanismos.
La proyección, la negación, la represión
y la somatización en su aspecto más negativo
y en la identificación de su aspecto positivo,
cada vez que la sombra aparece nos abre una puerta. Así
nos dice Jung: "El encuentro, con uno mismo, al principio
es el encuentro con la propia sombra. La sombra es una
pasaje, una puerta estrecha y no hay forma de bajar al
pozo profundo sin sufrir el dolor del angostamiento que
implica cruzarla, pero hay que aprender a conocerse uno
mismo".
Nuestro trabajo con la sombra consiste en desenmascararla,
concientizarla y reconocerla como propia, saber que todos
contenemos dos polaridades y reconocer ese opuesto invisible,
es la tarea para luego poder recorrer el largo camino
de la individuación.
EL
PROCESO DE LA SOMBRA
En
su conferencia del 07/10/2002 en el Teatro Opera de Buenos
Aires, el Dr. Chopra dijo: "Ustedes están
enojados con sus políticos y gobernantes, pero
deben saber que ellos son una manifestación del
alma colectiva de la Argentina. Es el alma colectiva la
que está mal y ella a su vez, es la manifestación
de las almas individuales.
Deben trabajar con ustedes mismos, cada uno consigo, para
sanar el alma individual; y entonces sanará el
alma colectiva de la Nación. El trabajo es trabajar
la sombra para dejar de proyectarla fuera de ustedes,
en sus gobernantes por ejemplo". Dice Chopra: "El
proceso de la sombra es un camino que te llevará
a incrementar tu autovaloración y libertad emocional".
Aprendimos de Deepak Chopra que la iluminación
no es volverse algo especial ya que somos sólo
lo que buscamos ser. De hecho somos todo, somos el pecador
y el santo, el divino y el diabólico, el inseguro
y el seguro, el temeroso y el valeroso.
El proceso de la sombra, nos permite hacer la paz con
todos los que somos. Porque sólo cuando hacemos
las pases con la totalidad de quienes somos nos sentimos
lo suficientemente seguros, dignos y valiosos para reclamar
en el mundo el sitio que nos pertenece.
Como la mayoría de los interesados en estos temas
sabe, la sombra contiene todas las partes que intentamos
esconder, negar o suprimir. Es el guardián de todos
los aspectos que detestamos en nosotros y de las características
de nuestra personalidad que juzgamos inaceptables. Nuestra
respuesta natural a ese lado oscuro, es darle la espalda.
Negociamos con el para qué? si no nos
pertenece, esperando que si lo ignoramos se marchará.
Asustados por lo que encontraremos en la sombra, nos hacemos
maestros en el fingir y expertos en esconder nuestras
cualidades negativas, de los que nos rodean e incluso
de nosotros mismos. Una de las interpretaciones de Chopra
es la siguiente: "Abrazarla es el mayor acto de amor
posible para con uno mismo. Encontrar en nuestro interior
compasión para cada una de nuestras partes que
hemos juzgado con dureza, detestado o sentido vergüenza
y nos abre las puertas a nuevos niveles de paz, confianzas
y auto expresión auténtica".
El proceso de abrazar nuestro lado sombrío nos
permite descubrir los regalos y la sabiduría escondidos
dentro de cada aspecto de nuestro ser, especialmente en
aquellos aspectos de los que nos avergonzamos, en lugar
de ver nuestras debilidades, nuestra pequeñez,
nuestras inseguridades o nuestra rabia como enemigos u
obstáculos que nos impiden avanzar en la vida.
Este proceso nos conduce a abrazar nuestros defectos (como
maestros poderosos que en realidad son). Cuando recibimos
los regalos que ese lado oscuro nos tiene reservados,
las heridas se transforman en sabiduría y las fallas
más profundas se nos revelan como nuestros grandes
recursos.
FUNDAMENTACION
¿Podemos
realmente no etiquetar, estigmatizar a las personas? Esta
es una pregunta inicial, puesto que la mayoría
de las corrientes teóricas, nos incitan a evaluar
y diagnosticar los comportamientos y/o síntomas
en los cuáles se forma un grupo para enfrentar
la terapia del mismo.
La idea de normalidad-anormalidad, dentro de las sociedades
modernas ha develado un gran problema, no sólo
a nivel productivo sino también a nivel de las
relaciones. Es así como Fromm nos habla de carácter
social, el cuál sería el núcleo de
carácter compartido por la mayoría de los
integrantes de un grupo o cultura, común denominador
de personalidad y con una manera de ser que es mayoritaria
lo cual no significa que es normalidad.
De esta definición se puede desprender que existe
una serie de comportamientos dominantes. La cuestión
es dónde está verdaderamente la patología
en la sociedad que niega y castiga lo diferente y estigmatiza.
Vivimos en un sistema vivo, dinámico dentro del
cual surgen las diferencias en las maneras de ser.
Existe una mirada categorizadora y prejuiciosa con respecto
a diferentes situaciones, especialmente las que extrapolan
con nuestra escala de valores y creencias.
En estos interrogantes, que claramente cruzan la línea
ética, es que quiero profundizar con el fin de
abrir una nueva mirada y pensar la gran responsabilidad
que conlleva ser un profesional de la salud mental, puesto
que trabajamos con grupos de personas. Debemos tener en
cuenta: la ética y la moral.
Ahora bien, existen normas éticas universales,
y que en el caso de la psicología social están
plasmadas en el código ético, y además
son constantemente difundidas en algunas cátedras
universitarias. Tal es el caso de los prejuicios, estereotipos
y discriminación (todos forman parte de la sombra).
Deberíamos preguntarnos ¿cuáles son
las emociones subterráneas e inconscientes que
nos empujan a esta opción de trabajar con el sufrimiento
del otro? Son verdaderas motivaciones del deseo de ayudar,
estamos sanos de prejuicios y discriminaciones, somos
de experimentar la enfermedad como una posibilidad existencial?
Y además, ¿somos capaces de integrarla?
Ahí es donde nos convertimos en verdaderos curadores,
sin tener la necesidad de hacer uso del poder.
Después de exponer algunos pensamientos sobre la
sombra, he descubierto que de una de mis sombras pude
encontrar la verdadera luz. Ejemplo: la violencia que
produce en mí las injusticias, la gente indigente,
los chicos de la calle, los ancianos abandonados, los
jóvenes sin contención, por lo que hace
que proyecte una acción desde una lugar más
operativo, sano y luminoso y encontrar mi verdadera misión
en esta vida.
Poder desde un lugar más sano ayudar en la medida
de mis posibilidades a aquel que tildan como el enfermo,
colaborar con los niños que tienen hambre, cobijar
al desamparado y llorar con el que sufre, y ponerme en
el lugar del otro, que no es cosa fácil porque
depende de la buena escucha que es material para otra
oportunidad. Desde este lugar, tengo la convicción
que para tener una buena escucha, es necesario usar tres
órganos:
1) El oído, por donde ingresa la información.
2) El cerebro, donde intelectualizamos la información.
3) El corazón, donde bajamos esa información
como un tesoro del Universo.
De esta manera, tenemos armado la mitad del rompecabezas
para poder iniciar el largo camino a la curación
de estas sombras colectivas.
En
definitiva, el proceso de la sombra es una invitación
para ir más profundo, "Ver a Dios en todo"
y descubrir la belleza de cada aspecto de nuestro ser.
De seguro que lo escondido en la oscuridad de tu sombra
se encuentra lo más luminoso de tu ser.
BIBLIOGRAFIA
El
camino de los sueños, Marie Lousie von Franz.
El Hombre y sus Símbolos (Ed. Paidós,
1999).
Los sueños, el espejo del alma (Ed. Platero,
1998).
Conceptos de Manuel Montoya (psicólogo Junguiano
que vive en México) s/filosofía de Ernst
Junger.
Von Franz (1999) Las sombras y emociones sombrías.
Encuentro con la sombra (Jung, 2001).
Conceptos vertidos por Joseph Campbell.
La máscara y la sombra - José Luis
Rosas Villacaña.
Algunos pensamientos del trabajo presentado en el Congreso
Latinoamericano de Psicología Junguiana, realizado
en (Brasilia).
Fragmentos de Rodnie Gallean (trabajo realizado en Santiago
de Chile s/el consentimiento informado: un instrumento
que fortalece la investigación sobre la investigación
de las voluntades investigador-investigado.
La Ética como mecanismo de autogénesis social,
la conducta socialmente aceptada - operacionalidad. En
el plano social. Comportamiento de la ética y el
esfuerzo, sus sombras. |