El
Holodomor, tiene su raíz en dos palabras ucranianas:
"holod" ("hambre, hambre extrema, hambruna")
y "moryty" ("inducir al sufrimiento",
"morir"). Fue un acto de genocidio contra el
pueblo ucraniano cometido por el régimen stalinista
en los años 1932 y 1933. La gran hambruna que invadió
Ucrania tomó de siete a diez millones de vidas
inocentes (de las cuales la mitad fueron niños)
y fue una verdadera tragedia nacional. El terror por hambre
fue generado junto a una destrucción de la cultura,
la vida religiosa ucraniana y la matanza de la clase intelectual.
El día 1º de mayo, en el contexto de la 34ª
Feria Internacional del Libro, tuvo lugar un panel sobre
el tema: "Holodomor: a 75 años del genocidio
en Ucrania". En el mismo participaron el Sr. Jorge
Iwanyk, miembro de la Colectividad Ucrania en Argentina,
el Sr. Jorge Szafowal, vicepresidente de la Representación
Central de la Colectividad Ucrania en la Argentina, quien
estuvo a cargo de la lectura de un escrito del Dr. Nicolás
Szafowal, Profesor de la Ukrainische Freie Universitaet
de Munich, y el Sr. Oleksandr V. Khrypunov, Consejero
de la Embajada de Ucrania en Argentina, quien expuso también
sus palabras. A su vez, tuvo lugar la proyección
del film "Holodomor, naturaleza del genocidio".
Reproducimos a continuación dos de las presentaciones
antedichas. No lo hacemos meramente en un afán
solidario al haber padecido nuestra tierra, Argentina
y Latinoamérica toda, la aguda violación
de los Derechos Humanos, sino más especialmente
con la esperanza de que estos discursos ayuden a comprender
la verdadera magnitud de este genocidio y, por reflejo,
de todos los genocidios. Porque a pesar de la distancia
en el tiempo y en el espacio que nos separan del Holodomor,
más allá de las barreras políticas,
geográficas e idiomáticas, debemos aprender
a ver a la humanidad como un todo, a desarrollar una verdadera
conciencia planetaria que nos permita superar con entereza
el desbocado proceso de globalización en curso.
Como bien dice el slogan, es importante cultivar la memoria
para no repetir los errores del pasado, pero más
importante aún es intentar estimular el nacimiento
de una ética que nos ayude a detener los horrores
del presente.
Estimadas
Autoridades de la Feria del Libro,
Estimados Sres. Miembros de la Representación Central
Ucrania en la República Argentina, organizaciones
y asociaciones,
Estimados compatriotas, colegas y queridos amigos,
Hoy
nos reúne un motivo muy triste y dramático
en la historia de Ucrania y de toda la Humanidad —una
aguda trasgresión de Derechos Humanos en su peor
forma—: el exterminio de millones de personas que lleva
el nombre de "Holodomor".
¿Porque Ucrania recién hace un par de años
comenzó a hablar, a toda voz, del exterminio masivo
de su población, algo ocurrido en los lejanos años
1932-1933, calificando el hecho como un genocidio?
Por varias razones: primero, porque hemos madurado para
percibir adecuadamente estos acontecimientos y las dimensiones
de la tragedia pero, también, porque la historia
misma, como es el caso de Ucrania, apela a nosotros descubriendo
cada vez nuevas y nuevas páginas de terroríficos
hechos que, recién ahora, se atrevió ha
enseñarnos.
Los criminales piensan, en primer lugar, en cómo
esconder su crimen, más aún, conociendo
el riguroso castigo que les espera. Así fue en
Ucrania. El Holodomor de los años 1932-1933 fue
una acción planificada, ideológicamente
apoyada, los ejecutores entendían perfectamente
lo ilegal de sus actos y por ello se cuidaron para que
cualquier prueba de los mismos desapareciera para siempre.
Pero a pesar de todos sus esfuerzos, la información
sobre las reales dimensiones del Holodomor, que traspasó
las fronteras de la entonces Unión Soviética,
hoy se está convirtiendo en un legado común
de la sociedad internacional, con un único objeto:
rendir un sentido homenaje a los muertos y para siempre
dejar, en la memoria de las generaciones futuras, la justa
verdad sobre nuestra trágica historia cuya causa
fundamental fue la aspiración del pueblo a vivir
de acuerdo a sus tradiciones, dar a luz y criar a sus
hijos en un estado libre y próspero.
De acuerdo a la Convención para la Prevención
y la Sanción del Delito de Genocidio, adoptada
en diciembre de 1948, se entiende por genocidio cualquiera
de los actos perpetrados con la intención de destruir,
total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico,
racial o religioso, como tal:
a) matanza de miembros del grupo;
b) lesión grave a la integridad física o
mental de los miembros del grupo;
c) sometimiento intencional del grupo a condiciones de
existencia que hayan de acarrear su destrucción
física, total o parcial;
d) medidas destinadas a impedir los nacimientos en el
seno del grupo;
e) traslado por fuerza de niños del grupo a otro
grupo.
El
criterio c), según la opinión de expertos,
corresponde plenamente a lo acontecido en Ucrania. Pues,
el termino "hambre intencional" sería
la definición correcta de la causa que provocó
la muerte de millones en Ucrania en aquel periodo.
Entre aquellos expertos, se destaca un abogado argentino,
ex Presidente de la Corte Suprema de la República
Argentina, Ricardo Levene (h), que hizo un dictamen para
la Comisión Internacional Investigadora sobre el
Holodomor en Ucrania de los años 1932-1933, auspiciada
por el Congreso Mundial de Ucranios a finales de los '80
del siglo pasado.
Basándose, en gran parte, en los documentos de
la Cancillería de Gran Bretaña, el Dr. R.
Levene llega a la indudable conclusión de que sólo
la nación ucraniana, en Ucrania, y sus numerosos
representantes que en aquel tiempo componían más
del 60% de la población del norte de Cáucaso
y de la Kubañ rusa, fue el objetivo principal de
la política del régimen totalitario estalinista
para la aniquilación del sector económicamente
más estable, la población rural. La dimensión
de su masivo exterminio, logrado por medio de la hambruna
organizada dentro de las fronteras de un territorio, dado
que solamente las fronteras administrativas de Ucrania
desde el otoño del 1932 hasta la primavera del
1933 son custodiadas por tropas regulares con el sólo
objeto de aislar su moribunda población de otras
repúblicas soviéticas y del mundo en su
totalidad, inequívocamente cae bajo la calificación
de genocidio. El mismo Dr. Levene declara en su testimonio
que, durante el periodo de Holodomor, en Ucrania murieron
7,5 millones de personas, de las cuales 6 millones lo
hicieron por hambre (el resto murió por enfermedades
o fue fusilado). Es un dato espeluznante y totalmente
comprobado que en Ucrania, en la primavera del año
1933, diariamente perecían 25 mil personas.
En recordatorio de una página tan dramática
en la historia de nuestro país, el Parlamento de
Ucrania, en noviembre del año 2006, aprobó
la Ley que reconoció al Holodomor como acto de
genocidio. El Presidente de Ucrania proclamó el
año 2008 como el Año de Conmemoración
de las Víctimas del Holodomor.
Por ende, llevar al conocimiento de la opinión
pública mundial y condenar el masivo aniquilamiento
de la nación ucraniana, el hecho que no tiene otro
calificativo sino el de "genocidio", es un sagrado
deber de todo consciente ciudadano, independientemente
si es ucraniano o de otra nacionalidad.
Y por eso estoy satisfecho de que, precisamente hoy, nos
hayamos reunido por este motivo, aunque éste sea
triste y trágico. Pero me siento animado por el
hecho de que Ucrania no queda a solas con esta trágica
herencia.
Quiero aprovechar la oportunidad para agradecer nuevamente
a los señores senadores y diputados del Congreso
nacional argentino que dieron su voto para la aprobación
de correspondientes declaraciones, así como al
cuerpo de los diputados de la Legislatura de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, por la solidaridad con
mi nación en su campaña internacional en
pro del reconocimiento del Holodomor como genocidio del
pueblo ucraniano. A esta campaña se adhirieron
también los Parlamentos de las provincias de Chaco
y Misiones, Consejos Deliberantes de las ciudades de Berisso
y Apóstoles.
Ucrania valora mucho la solidaridad de la República
Argentina, así como la de otros países:
Estados Unidos, Canadá, Australia, Georgia, Estonia,
Lituania, Polonia, Hungría y países latinoamericanos
entre los cuales se encuentran Perú, Paraguay,
Colombia y Ecuador —en total catorce países—, cuyos
órganos legislativos emitieron su palabra en pos
del Holodomor como acto de genocidio.
Con motivo de recuperar la justicia histórica,
recordar a las víctimas y advertir una vez más
sobre las horrorosas consecuencias de las atrocidades
de regímenes totalitarios de cualquier signo y
color, el año pasado, la UNESCO, por iniciativa
de Ucrania y con la preciada co-patrocinación del
Estado argentino, aprobó una resolución
instando a los países miembros de este organismo
internacional a participar en las actividades conmemorativas
e introducir el conocimiento sobre el Holodomor en los
programas educativos nacionales, para que las futuras
generaciones aprendiesen de las lecciones de este trágico
periodo de la historia.
En este sentido, quisiera adelantarles que entre los días
17 y 22 del mes de junio, Argentina gozará de la
presencia en su territorio de la simbólica "Llama
Perenne", que en el marco de la respectiva campaña
internacional organizada por el Congreso Mundial de los
Ucranianos, atraviesa los treinta y tres países
con mayor colectividad ucraniana, que se pronunciaron
a nivel nacional en reconocimiento del Holodomor, honrando
la memoria de sus víctimas.
Por otro lado, el proyecto de ley que establezca las jornadas
de reflexión en los centros educativos municipales,
tal como se establece por la citada resolución
de la UNESCO, está pasando por el proceso de su
aprobación en la Legislatura de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires.
Además, en una de las próximas sesiones
del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas,
Ucrania va a presentar un proyecto de correspondiente
resolución y espera contar con el valioso apoyo
de sus estados miembros.
Otra iniciativa más que el Gobierno de Ucrania
planteará en el marco internacional sería
la resolución de la Asamblea General de la ONU,
en conmemoración del 60 aniversario de la aprobación
de la Convención sobre la Prevención y la
Sanción del Delito de Genocidio, estableciendo
"El día internacional de la memoria de las
víctimas de genocidios y violaciones masivas de
los Derechos Humanos".
Recordemos nuestra historia y luchemos por esta justa
causa por el bien de nuestros hijos y futuras generaciones.
Les agradezco su amable atención.
Sr. Oleksandr V. Khrypunov
Slava Ukraini (Viva Ucrania)
El
HOLODOMOR DE LOS AÑOS 1932/33
Prof.
Dr. Nicolás Szafowal
Ukrainische Freie Universitaet, Munich
El
tema de la presente exposición es el Holodomor.
La ponencia está distribuida en base al siguiente
esquema metodológico:
1.
una breve reseña histórica de Ucrania
2. acontecimientos que precedieron al Holodomor
3. preparación y desarrollo del mismo
4. consecuencias y
5. consideración final.
Antes
de presentar el tema es imperativo hacer una breve introducción
de carácter etimológico sobre el término
"Holodomor".
Esta palabra, que se ha convertido en un término
técnico en todos los idiomas, está compuesta
de dos palabras ucranias, a saber: "hólod",
o sea hambre, y "mor", una forma arcaica del
vocablo moderno “mord”, que significa asesinato.
O sea que "Holodomor" significa literalmente
“asesinato por medio del hambre”.
Junto a esta definición etimológica cabe
hacer una primera precisión del significado. Con
el término Holodomor se denomina el hambre provocada
artificialmente en Ucrania en los años 1932-33.
Esta hambre, que causó entre 7 y 9 millones de
víctimas, fue un arma política utilizada
para vencer la resistencia nacional de los ucranios ante
el avance del imperialismo comunista ruso en su Patria,
hacia la implantación del sistema colectivista
de producción. Como tal, el Holodomor reviste claramente
el carácter de genocidio planificado.
Esta precisión, que contiene una valoración
de los hechos, es todavía anticipada y puede generar
la impresión, apresurada o incorrecta, de falta
de objetividad o rigidez intelectual. Para evitarla, sigamos
el esquema que nos hemos planteado.
1.
Breve reseña histórica de Ucrania
La
proclamación de la independencia de Ucrania el
24 de agosto de 1991 constituyó una verdadera sorpresa
dentro del contexto político internacional. ¿Por
qué fue así? Puesto que el mundo político
había olvidado el pasado de este nuevo Estado,
con una larga historia.
Cabe señalar, que los ucranios estuvieron durante
años confrontados con la necesidad de defender
y manifestar su identidad nacional y cultural. Esta identidad
es radicalmente diferente a la de los distintos pueblos
que fueron en el devenir histórico ocupantes del
territorio ucranio, de modo especial rusos y polacos.
Los ucranios fueron considerados a menudo "hidalgos
de lo absurdo", combatientes por una causa nacional
que parecía definitivamente perdida y privada de
sentido. Ya Voltaire escribió: "Ucrania ha
luchado siempre por su independencia".
Muchos de los problemas histórico-políticos
de los ucranios están relacionados no sólo
con la posición geopolítica de su territorio
en la frontera virtual de dos mundos culturales, el europeo
y el asiático, sino también con la denominación
de su Estado en el Medioevo.
La "Rus", nombre que en latín se traduce
como Rutenia, fue un extenso imperio con capital en Kyiv,
que es la capital histórica de Ucrania y centro
de espiritualidad en Europa oriental. Tanto ucranios,
como rusos y bielorrusos se consideran herederos legítimos
del legado histórico y cultural de este Estado,
que adoptó en el año 988 el cristianismo
como religión oficial.
El esplendor de este período medieval sucumbió
ante los ataques de hordas asiáticas, de modo especial
los mongoles en el s. XIII. Destruidas las estructuras
existentes, debilitada la sociedad, diezmada la población,
la actual Ucrania fue incorporada al estado multinacional
—si nos expresamos en términos actuales— lituano.
Ya en el barroco, en los siglos XVII y XVIII, la organización
militar cosaca creó estructuras paraestatales con
una amplia autonomía y libertades, tanto individuales
como de clase, que encontraron su manifestación
en la Constitución de 1710, dictada en el exilio
político. Esta constitución denominada "Pactos
de Bendere" es uno de los hitos fundamentales del
proceso de modernización del pensamiento, así
como del desarrollo de la conciencia jurídica europeos.
Pese a estos logros, la sofocación de las libertades
y de la autonomía ucrania en los territorios incorporados
al Imperio Ruso conllevaron el declive cultural y económico
de esta nación.
En el s. XIX encontramos al pueblo ucranio incorporado
en la estructuras de dos grandes imperios: el zarista,
donde se negaba por ley la existencia de cualquier manifestación
de identidad ucrania, y el austro-húngaro, donde
los ucranios gozaban de libertad cultural y participación
política en una monarquía parlamentaria.
No es de extrañar que sobre las cenizas de ambos
imperios se creara en 1918 la República Democrática
de Ucrania, reconocida entre otros países por la
República Argentina durante la primer presidencia
del Dr. Hipólito Yrigoyen. Esta creación
estatal fue sojuzgada luego de sangrientas guerras e incorporada
a cuatro Estados distintos. La mayor parte del territorio
conformó la República Socialista Soviética
de Ucrania, formación títere dentro de la
Unión Soviética.
2.
Acontecimientos que precedieron al Holodomor
Es
una constante en la historia de Ucrania, que el sojuzgamiento
de su independencia política es seguido por un
florecimiento cultural y un movimiento social de gran
importancia. Esta fue la situación que se dio a
partir de 1922 en la Ucrania Soviética.
El desarrollo en la primera mitad de los años 1920
fue espléndido, tanto las ramas del quehacer cultural,
como también el político.
En el plano cultural las expresiones del modernismo, incluso
en su manifestación no conformista, dieron frutos
inigualables. En el plano económico, Ucrania volvió
a hacer honor a su nombre de "granero de Europa"
luego de las calamidades de la Primera Guerra Mundial
y de la Guerra ruso-ucrania.
Políticamente, el Partido Comunista generó
en Ucrania el así llamado nacional-comunismo, que
creó marcos de autonomía y posibilidades
de desarrollo opositor impensables en un sistema de partido
único.
1926 marcó el principio de un cambio de rumbo.
Josyf Stalin condena las así llamadas "desviaciones"
dentro del comunismo ucranio. El sistema de instrucción
pública comienza a ser purgado, si utilizamos la
terminología ideologizada, de "elementos nacionalistas".
A fines de 1927, se decide el inicio de la colectivización,
esto es el paso de la propiedad y producción privadas
a la propiedad y producción colectivas en el sector
agropecuario, así como la industrialización
del mismo. A principios de 1928 se había colectivizado
el 2,5 % de la producción agropecuaria.
La falta de capitales para llevar a cabo la industrialización
de la Unión Soviética determinó que
a fines de 1929 se comenzara con la colectivización
compulsiva del sector agropecuario ucranio. Los documentos
hablan del "exterminio del propietario agrícola
como clase social". Este exterminio se llevó
a cabo a través de la implementación de
distintas medidas, entre ellas las económicas por
medio de una exorbitante presión fiscal sobre la
producción privada, confiscaciones, expulsión
de la propiedad privada, deportaciones y fusilamientos
en masivos. En el término de siete años,
que van desde 1928 a 1935, se colectivizó del 3,8
al 98% de las tierras. El 2% restante estaba representado
por las pequeñas huertas y jardines que constituirían
hasta el final de la Unión Soviética, en
1991, la principal fuente de producción agrícola
para el consumo interno.
Las medidas de colectivización fueron rechazadas
en los años '20 con rebeliones. En las aldeas y
ciudades ucranias, la población levantó
el lema "Contra las granjas colectivas por un Estado
ucranio libre y soberano".
La colectivización y las deportaciones a Siberia
costaron, según cálculos basados en estadísticas
soviéticas accesibles recién en los años
1990, alrededor de 5 millones de víctimas.
Sin embargo, las medidas conducentes a la colectivización
del sector agrícola no pudieron doblegar la resistencia
de los campesinos y pequeños propietarios. Algunos
datos son ilustrativos de esta oposición, así,
por ejemplo, en el período 1928-1931, los campesinos
optaron por sacrificar más de 4 millones de cabezas
de ganado antes que permitir su colectivización.
Ucrania, que produjo en el año 1931 el 27% de la
producción agrícola de la Unión Soviética,
aportó con un 38% de la recolección total
hecha por el Estado soviético. Estos datos demuestran
el nivel de explotación colonial a la que estaba
sometida Ucrania.
El avance contra toda manifestación de identidad
ucrania adquirió diversas formas. Por un lado,
se desató la persecución masiva y sangrienta
de la Iglesia Autocéfala Ortodoxa Ucrania. Esta
persecución se manifestó en la aniquilación
física de toda la jerarquía y prácticamente
todo el clero, la destrucción de un 80% de las
iglesias, en su mayoría joyas del arte medieval
y barroco. Por otro lado, encontramos la persecución
masiva de los intelectuales y de la clase media, así
como de la clase obrera especializada y del campesinado.
Hoy día, los archivos rebelan los "cupos de
enemigos del pueblo", que era necesario arrestar
y deportar o fusilar, con o sin juicio. ¿Qué
significa el término "cupos de enemigos del
pueblo"? He tenido en mis manos documentos originales
en los que se comunica a las autoridades de una localidad
que en el período, por ejemplo, de enero y febrero
de 1931 es necesario arrestar a 50.000 enemigos del pueblo.
A principios de marzo se comunica, que el "cupo"
ha sido cumplido en un 100%. Existen innumerables documentos
en los que se comunica que el "cupo" ha sido
cumplido en un 140% ó más. No es necesario
recalcar que tras cada número se ocultan tragedias
personales y familiares.
Sin embargo, la resistencia a la sovietización
de la sociedad era evidente. Para quebrarla, se comenzó
a preparar un crimen masivo sin parangón en la
historia de la humanidad. Ésta ha conocido a lo
largo de su historia grandes hambrunas, provocadas por
motivos naturales o guerras, pero no encontramos ninguna
preparada para quebrar a toda una nación.
3.
Preparación y el desarrollo del Holodomor
1932
ya fue un año signado por la escasez. El principal
dirigente comunista ucranio de aquel entonces, Mykola
Skrypnyk, quien se suicidaría en 1933 ante la dimensión
de la tragedia nacional, escribió en su diario:
"No queda nada para llevar, han barrido todo con
una escoba".
En agosto de 1932 quedaban en la Ucrania Soviética
de la cosecha realizada 83 kgs. de trigo per cápita.
La cosecha había superado en más de 5 millones
de toneladas las cosechas anteriores. Previendo que las
medidas confiscatorias iban a producir intentos de hurto
de alimentos, sobre todo cereales, el 7 de agosto de 1932
se dictó la "Ley en defensa de la propiedad
socialista", que autorizaba el fusilamiento en el
acto de quien robara alimentos.
No voy a entrar en detalles de los medios legales, si
se los puede denominar de esta forma, que legitimaban
lo ilegitimable y justificaban lo injustificable. Las
cosechas de 1932 fueron confiscadas en Ucrania en su totalidad
sin que se tomaran medidas destinadas a asegurar el abastecimiento
de la población. Brigadas de así llamados
"activistas revolucionarios" comenzaron a revisar
casa por casa confiscando todos los alimentos, buscando
posibles escondites, etc. El defensor de los Derechos
Humanos y disidente ruso Lev Kopelev, que falleciera hace
unos años en Colonia (Alemania), dejó en
sus memorias el testimonio de estas actividades, ya que
él perteneció a las brigadas que iban requisando
casa por casa todos alimentos. Él mismo, relataba
cómo fue testigo de fusilamientos de niños
y ancianos, que eran fusilados por levantar las espigas
de trigo, que quedaron diseminadas sobre los campos luego
de la cosecha.
Las consecuencias no se hicieron esperar. A comienzos
del otoño europeo, esto es octubre, comenzó
el hambre como Holodomor, o sea instrumento de asesinato
político.
La calamidad fue general en toda la Ucrania Soviética,
pero de modo especial en las regiones del sur y del este.
Sólo un porcentaje ínfimo de activistas
comunistas y empleados de la administración pública
en las aldeas y pequeñas ciudades recibían
alimentos racionados, desconociendo el horror del hambre.
En las ciudades y centros industriales hubo menos víctimas,
ya que se entregaron tarjetas de racionamiento para aquellos
que trabajaban. Además, funcionaban negocios especiales
en los que se podía adquirir alimentos por precios
exorbitantes a cambio de metales y piedras preciosas.
El
peso del hambre cayó con toda su fuerza sobre la
población rural, que en aquel entonces constituía
el grueso de la población ucrania.
La gente, en su desesperación, comenzó a
comer animales domésticos como perros y gatos,
pájaros y animales silvestres, las avellanas de
los robles, la corteza de los árboles. Muchas enfermedades
adquirieron características pandémicas,
sobre todo las enfermedades de la piel. Se registraron
caso de canibalismo, ya que la gente enloquecía.
Los primeros en morir fueron los niños, los ancianos
y los hombres, las últimas víctimas fueron
las mujeres.

Niños ucranianos famélicos
Quien
aún tenía fuerzas, trataba de huir a las
ciudades o subirse a trenes para ir en busca de alimentos,
pero un estricto sistema de pasaportes
internos imposibilitaba la movilidad de la población
rural. La frontera de la Ucrania Soviética con
la Federación Rusa, donde había escasez
pero no hambre, fue cerrada herméticamente.
Los que lograban subir a los trenes, eran bajados por
unidades del ejército en las estaciones, donde
se registraban innumerables suicidios.
Los que a pesar de todo llegaban a las ciudades no podían
conseguir alimentos, ya que el sistema de tarjetas de
racionamiento no dejaba ningún margen de ayuda.
En las calles yacían cadáveres o estaban
sentadas personas de mirada apática, con el vientre
y las piernas hinchadas por el hambre. Camiones recogían
2 veces por día los cadáveres. En las casas
abiertas entraban brigadas especiales a recoger los cadáveres
y a confiscar lo que aún quedaba. Numerosas fotografías
testifican la existencia de pilas de cadáveres
sin sepultar en los cementerios, cadáveres yaciendo
en las calles, gente con los cuerpos y las expresiones
del rostro deformadas por el hambre.
Les propongo que miremos este auditorio y hagamos un ejercicio
intelectual terrible. Pensemos que en el período
de aproximadamente cinco meses, cada quinta persona aquí
presente perecerá de hambre. Esto es lo que pasó
en la Ucrania Soviética: el 20% de la población
murió de hambre artificial, fue víctima
del Holodomor.
Aldeas y localidades enteras se despoblaron. No había
ni quien sepultara a los muertos. Un silencio tremendo
cubría el paisaje, ya que no quedó nada
vivo, ni personas, ni animales. Un sobreviviente del Holodomor,
el Ing. Jurij Saiuk, que falleciera en febrero de este
año, me escribió en una carta personal:
"Yo fui testigo de la agonía y de la muerte
de mi nación".
Los números de las víctimas varían
según los cálculos. Algunos hablan de 5
millones, otros de 7, otros de 9. Se considera que el
número de las víctimas ronda los 7 millones
en 6 meses. El número exacto sólo es conocido
por Dios.
Las autoridades soviéticas ocultaban esta tragedia
provocada por ellos y no brindaron a la población
ningún tipo de ayuda. Las noticias pudieron, sin
embargo, cruzar las fronteras cerradas herméticamente
y llegar a Occidente. Los primeros en reaccionar fueron
los ucranios en Ucrania Occidental, en aquel entonces
bajo ocupación polaca, y la emigración en
Europa Central y Occidental, Estados Unidos de América,
Canadá, Brasil y Argentina. Se crearon comités
de ayuda, se presentaron memorandos a la Liga de las Naciones,
la Cruz Roja Internacional, el Parlamento Británico
y otros organismos.
La acción de ayuda fue encabezada por el Arzobispo
de Viena, Cardenal Theodor Innizer, pero las autoridades
soviéticas rechazaron las propuestas de ayuda argumentando
que la existencia del Holodomor era una difamación
de parte de los enemigos del comunismo. A las voces soviéticas
se unieron algunos representantes de la autodenominada
izquierda intelectual francesa.
Mientras este trágico juego político se
desarrollaba, en el "Granero de Europa" la gente
moría de hambre.
4.
Consecuencias
Los
años 1930 fueron denominados por el poeta ucranio
Yuri Klen "los años malditos". Después
del Holodomor y antes de la Segunda Guerra Mundial la
elite de la nación ucrania fue exterminada, así
como la Academia de Ciencias, la Unión de poetas,
etc. Se deportaron alrededor de 3 millones de personas
a Siberia. Luego seguiría la Segunda Guerra Mundial
con sus no menos trágicos resultados.
Las consecuencias del Holodomor se hacen sentir hasta
hoy día.
El tipo humano del cosaco, antes predominante en la Ucrania
Central y Oriental, casi no existe. Para repoblar las
aldeas y ciudades vacías se trajeron grupos compactos
de los territorios rusos. Cuando hoy día se habla
de que el Este y el Sudeste de Ucrania es de cultura rusa.
Se dice sólo una parte de la verdad, ya que se
olvida o se omite el hecho de que son colonizadores involuntarios,
que ocupan el lugar de las víctimas del Holodomor
y sirven inconcientemente a intereses foráneos.
Durante la tragedia, mucha gente entregaba a sus hijos
en orfelinatos u otros institutos parecidos con la esperanza
de salvar sus vidas. Ahí se les cambiaba el nombre
y apellido, se les extendía partidas de nacimiento
falsas, con lugares totalmente diferentes a los originarios,
con padres inexistentes o, denominándolos niños
expósitos, se los indoctrinaba en el comunismo
ateo y se los educaba en el espíritu cultural y
el idioma ruso. Por eso, hay grandes estratos de la población
ucrania en el este y en el sur del país que desconocen
su origen y el pasado de sus verdaderas familias, habiendo
sido degradados por el sistema en todo sentido a un lumpen
cultural y social.
Existen documentos que testimonian cómo los funcionarios
soviéticos manifestaban frente a opositores "a
ustedes hay que organizarles otro año 1933"
y esto bien entrados los años 80, en tiempos de
glasnost y perestroika.
¿Por qué fue así? Aquí debemos
recurrir a la ayuda del politólogo Gabriel Almond,
el creador del concepto de la cultura política,
quien destaca la importancia de los aspectos cognitivos,
afectivos, racionales e irracionales, así como
de la memoria para la acción política del
individuo y de la sociedad o partes de ella. Quien vive
atemorizado o bajo el peso de un trauma colectivo no es
capaz de rebelarse. Las sociedades hambrientas o atemorizadas
no generan ideas. Ya lo sostenían los romanos en
su sabiduría práctica: "Primero vivir
y recién entonces filosofar".
Durante decenas de años, los únicos que
nos referíamos al Holodomor éramos los ucranios
y sus descendientes en el exilio en Occidente: ¿por
qué hablo de exilio y no de emigración?
Emigrante es quien puede retornar a su Patria de origen
y este no era el caso. Entre nosotros había testigos
de la tragedia, que durante años fueron agredidos
por fuerzas supuestamente democráticas, que les
espectaban revanchismo y parcialidad políticas.
Recién la obra de Robert Conquest Cosecha de
desesperación dio comienzo a la discusión
científica de este tema, que era un tabú
en Ucrania bajo la dominación ruso-comunista.
La proclamación de la independencia en 1991 permitió
hablar libremente del Holodomor. Muchos testigos, que
aún viven, depositan sus testimonios en el Instituto
de la Memoria Histórica de la Academia de Ciencias,
se levantan monumentos, se publican memorias, listas de
víctimas. En pocos términos : los muertos
han comenzado a hablar de su tragedia.
5.
Consideración final
Hace
unos diez años fui invitado a pronunciar una conferencia
en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica.
Preparando el texto hice un cálculo de las pérdidas
humanas de la Nación Ucrania en el siglo XX. Me
guié exclusivamente por cálculos realizados
por no ucranios y eligiendo en cada caso las cifras inferiores.
Sin las consecuencias de la tragedia nuclear de Chornobyl,
llegué a la cantidad de 20 millones de vidas humanas.
¿Qué
fue lo qué pasó? Ucrania fue la tierra de
realización de un experimento terrible, de la realización
de una utopía milenarista —el comunismo— unida
a la tradición imperial rusa, de la cual Ucrania
fue durante casi 300 años la colonia más
preciada. El Holodomor fue el arma política para
implantar un sistema socio-económico y cultural
ajeno a lo ucranio y quebrar la resistencia e identidad
nacionales de los ucranios.
¿Por qué recordamos esta tragedia? Si lo
hacemos, no es con el objeto de buscar venganza. Ésta
no condice con la cultura cristiana de los ucranios y
sería una afrenta a la memoria de las víctimas.
En última instancia, el sufrimiento y la pérdida
de vida no se pueden recompensar.
Si recordamos el Holodomor es con una doble intención.
Por un lado, el reconocimiento y conocimiento de este
genocidio perpetrado contra el pueblo ucranio es el mejor
homenaje a las víctimas inocentes de este crimen
de lesa humanidad. Por otro, el tener presente aquello,
que puede cometer el ser humano contra otros seres humanos
en nombre de una idea es una garantía, para que
esto no vuelva a suceder.
Precisamente con este espíritu recordamos hoy el
Holodomor.
Tuve la oportunidad de ver una entrevista realizada a
la Madre Teresa de Calcuta. Al preguntársele, qué
es lo más tremendo que ha visto en su vida, ella
contestó sin vacilar, mirando una realidad ajena
a los ojos del interlocutor: "El hambre. El hambre
es lo más terrible… el hambre…".
No pude menos que pensar en aquellos millones de personas
que en el plazo de 5 a 6 meses murieron de hambre artificial
en Ucrania, el granero de Europa.
Gracias por la atención prestada. |