evaristo cultural
revista virtual de arte y literatura
número 2
 
Indice
* Portada/ Staff
* Editorial
* Entrevista a Juan Villoro
Enamorado del control, enamorado del extravío
*

Entrevista a Sebastián Edwards
El señor de las Tanias

* Entrevista a Gabriel Reches
El corrosivo encanto de la lucidez
* Entrevista a Fernando Quiroz
Escribir sobre Escrivá...
* Rodolfo Walsh
Literatura, periodismo y militancia
por Christian Lourido
*

Susana Thénon
Extranjera en su propia tierra
por Laura Mazzocchi

* Tips ganadores para que te digan que sí
por Federico Navarro
* Pescado Rabioso
por Sergio Marcial
* Serengueti
por Roxana Artal
* Entre Discos
por Nicolás Prior
* La casa de Dostoievsky
por Jorge Edwards
* La propiedad privada y el destino universal de los bienes
por Juan Pablo II
* Intersticial
por Roxana Artal
* La risa de Foucault
por Rafael Cippolini
* La columna del reptil anarquista
por Marcelo Da Cunha
* Con todo respeto
por Osvaldo Gallone
* Hors Champ
por Mario Levin
* Los pasos perdidos
por Mauricio Rongvaux
* Cajón desastre
por Amalia Sato
* Al pie de las letras
por Luis Adrián Vives
* Reseñas
RESEÑAS
Despojos de guerra
(Ha Jin)
Henrik Ibsen y las estructuras del drama moderno
Breviario de los políticos
(Cardenal Mazarino)
77
(Guillermo Saccomanno)
Con la insurgencia. A pie por Birmania
(Shelby Tucker)
Vivos, tilingos y locos lindos
(Francisco Grandmontagne)
"Nadie fue"
(Juan B. Yofre)

Título: Despojos de guerra
Autor: Ha Jin
Traductor: Noemí Sobregués
Editorial: Tusquets

382 páginas

   

Nos encontramos una vez más en la difícil tarea de comentar la lectura de un libro. En este caso, la tarea se nos complica aún más, no porque la novela de referencia sea cuestionable en forma alguna, sino más bien porque se trata de un relato evidente y acabado, un ejemplar que se presenta redondo por donde se lo mire, y del que por lo tanto se vuelve difícil desovillar un comentario.
En cuanto a la historia, Despojos es la narración de lo pequeño dentro de lo grande, de lo cotidiano de una situación que nos define de forma más precisa el contexto en que se inscribe. El autor aborda en esta novela histórica las atrocidades de la guerra civil coreana a principios de la década del 50. Un batallón de artillería chino es enviado a territorio coreano a apoyar al ejército comunista de ese país. El protagonista, un soldado raso que se destaca del resto por saber un poco de inglés, es capturado por el enemigo y enviado a un campo de concentración norteamericano. En este escenario en particular seremos testigos de la verdadera esencia humana, la miseria. Entre descripciones de torturas, humillaciones y matanzas, el autor despliega una trama intensa de intrigas políticas. Los prisioneros chinos, ahora divididos en facciones comunistas y nacionalistas, luchan por ganar prosélitos a cualquier costo mientras organizan, respectivamente, la repatriación a la China continental o a la isla de Formosa. El personaje principal, debido a sus conocimientos del idioma inglés, es pretendido por ambos bandos como enlace con los carceleros estadounidenses. Desprendido de su madre viuda y de su amor de juventud, deberá vencer su sentido apolítico y tomar un partido moderado por alguno de ellos. Los comunistas le prometen la vuelta a casa y a sus afectos consagrado como un héroe. Los nacionalistas, con métodos igual de persuasivos, le prometen la libertad y el ascenso social en Taiwán. Nuestro protagonista se verá en la obligación de elegir sabiendo que esa elección le puede provocar la muerte.
Más allá de la trama, Ha Jin, al igual que el protagonista, no toma partido por ninguna de las dos facciones. Se limita a describir los móviles y las atrocidades cometidas por ambos bandos, por los norteamericanos y por los coreanos. En esta novela, como en la historia en general, nadie queda bien parado. Ningún personaje es políticamente correcto por completo. Son todos humanos, demasiado humanos. Y al final, lo único que queda de todos ellos al volver a casa no es más que despojos. Las víctimas vivientes de este relato son los despojos que deja la guerra económica e ideológica. Las personas comunes son siempre desechos.

Dario Durban



Título: Henrik Ibsen y las estructuras del drama moderno
Coordinador: Jorge Dubatti
Editorial: Colihue

272 páginas

   

Henrik Ibsen (1828-1906) es sin duda el padre del teatro moderno. Sería imposible, o al menos irresponsable, intentar concebir la dramaturgia del siglo XX sin un análisis profundo de su obra. Su aporte ha atravesado todo tipo de fronteras y se ha diseminado incluso más allá del teatro, pues su poética se instala en lo universal. La estructura impecable de sus dramas, la precisión en el planteo de los conflictos, la imposibilidad de derivar fórmula alguna de su trabajo, la presencia constante de temas como la ética y la responsabilidad política del individuo, entre otros tantos, lo convierten en un clásico.
El siglo de Ibsen ocupará un rol fundante en el devenir de la historia moderna y, como no podría ser de otro modo, encontrará en su mejor literatura un comentario lúcido acerca de las circunstancias histórico-sociales. El Romanticismo llegará, de la mano de una concepción más libre del quehacer poético, para quebrar la rigidez de la doctrina clasicista. En este escenario complejo, podrán atisbarse ya distintas corrientes entre las cuales se opondrán una búsqueda de la "pureza" del arte y una crítica conciencia social que dará origen al llamado Realismo. De este modo, incluso en esta oposición, el arte dará cuenta de la crisis por la que atraviesa la estructura burguesa.
Por su parte, Ibsen llevará al teatro, de maneras muy diversas, los conflictos de la existencia cotidiana que atraviesan el siglo XIX. Y en el devenir de su poética será posible leer el devenir del siglo XIX; he aquí su grandeza.
El trabajo que propone Henrik Ibsen y las estructuras del drama moderno consiste en un estudio sobre la obra del dramaturgo noruego que agrupa su producción (veinticinco piezas) en diferentes instancias de un complejo proceso creativo, en el que cada obra ocupa un rol diferente.
Sosteniendo que no existe "uno" sino "varios" Ibsen, Jorge Dubatti propone cuatro instancias del proceso de investigación en las poéticas teatrales del autor, las cuales se irán alimentando sucesivamente. La primera, que se enmarca dentro de los años 1849-1863 e incluye, entre otras, Los guerreros de Helgeland y Madera de reyes, nos acerca a un Ibsen joven, quizás menos conocido, y se instala en el Romanticismo, la preponderancia de su valor subjetivista, y su antirracionalismo. La segunda instancia, 1863-1873, dará comienzo con Brand, ápice del romanticismo ibseniano, a través de la cual el autor lleva al extremo su idealismo, enfrentándolo a su vez a una aguda crítica. Se trata entonces del punto sobre el que Ibsen se apoyará para poder producir el giro. Entre otros, Brand compartirá este espacio con Peer Gynt. Luego, en el período 1877-1884, Ibsen produce un cambio sustancial en su concepción del teatro, evidenciando una búsqueda prioritaria en el objetivismo, conduciendo sus artificios hacia el realismo, poniéndose al servicio de la crítica social. Y a partir de aquí, fundará las bases del drama moderno. Una casa de muñecas, Espectros, El pato salvaje, Un enemigo del pueblo son, entre otras, obras claves de este período. Por último, ya hacia el final de su producción, 1886-1899, se produce, con La casa de Rosmer, La dama del mar, Hedda Gabler, entre otras, un pasaje hacia el simbolismo, cuya poética no entra dentro del régimen de experiencia sino que construye mundos alternativos otorgándole de esta manera al arte otro estatuto de realidad. El arte es aquí una enunciación metafísica del universo: el teatro devela, en tanto misterio, su esencia.
De este modo, el libro en cuestión ofrece, bajo la coordinación de Jorge Dubatti, un recorrido por la obra del dramaturgo noruego, que reúne trabajos de diferentes autores, todos ellos miembros del Centro de Investigación en Historia y Teoría Teatral (CIHTT) y del Área de Artes Escénicas dependientes del Departamento Artístico del Centro Cultural de la Cooperación. Además, se incluye un último capítulo con diversos aspectos de la proyección del noruego en el teatro occidental. Una buena opción para quienes quieran asomarse a un panorama completo de la obra del genial Ibsen.

Roxana Artal



Título: Breviario de los políticos
Autor: Cardenal Mazarino
Traducción: Alejandra de Riquer
Editorial: Acantilado

142 páginas

   

El espíritu del presente texto, que se instala como manual práctico y de uso en la tradición de El príncipe de Maquiavelo, podría resumirse en los siguientes preceptos detallados y desmenuzados a los largo del texto: Simula y disimula; No confíes en nadie; Habla bien de todo el mundo y prevé lo que has de hacer y lo que has de decir. Es interesante, aunque no demasiado llamativo, que en este último punto afirmación y acción no corran necesariamente por el mismo camino.
Ahora bien, ¿quién es el Cardenal Mazarino?
Julio Mazarino nace en 1602 en una familia siciliana, según la fuente en Roma o en los Abruzos, y muere en 1661 en Francia. En su juventud acompaña al cardenal Colonna a Madrid y participa como capitán en las tropas pontificias en el conflicto de la Valtelina. Es nombrado cardenal por intermediación de Richelieu y a la muerte de Luis XIII se convierte en regente de Francia. Lo controvertido de sus decisiones políticas y su condición de extranjero propician un ambiente hostil en su contra que sabe granjear sin embargo con el apoyo del joven Luis XIV y de Ana de Austria.
Los verdaderos integrantes del club Dumas recordarán al ilustre cardenal como quien ocupase el puesto de villanía abandonado por Richelieu en Veinte años después, continuación inmediata de Los tres Mosqueteros. Dumas nos presenta un Mazarino afectado de nocturnidad, un inmoral maquinador que envuelve y manipula a la reina para lograr sus oscuros propósitos. Aunque es bien conocida por todos la tendencia a la exageración del destacado hacedor de folletines.
La nota del editor al lector publicada en la edición original de esta obra y reproducida en esta edición dice: "… Un príncipe italiano me envió hace tiempo este tratado político para que lo imprimiera. (...) La importancia del tema y el nombre de Su Eminencia el cardenal Mazarino, cuya vida ha servido de guía y modelo para elaborar las máximas aquí reunidas, harán que esta obra constituya una contribución de no poco peso para la divulgación de la ciencia política. (...) No ha sido fácil reunir las máximas que él puso en práctica en aquellos tiempos sumamente peligrosos y difíciles, en que administraba un reino muy poderoso dividido en distintos bandos, y consiguió vencer, cubriéndose de gloria, tantas y tan diversas dificultades".
Con estas pocas palabras, el editor nos advierte en primer lugar, que es muy posible que el cardenal no sea el autor del presente corpus sino más bien, su inspiración; nos deja la duda si "... dividido en distintos bandos" estaba el reino o el propio cardenal y, en última instancia nos plantea la importancia de la divulgación de esta ciencia política, importancia que, ¿radica en aprenderla o en contrarrestarla?, porque según sea una cosa o la otra, a la luz de los recientes resultados, podemos decir que lo logramos o que fracasamos miserablemente.

Jeremías Lynch



Título: 77
Autor: Guillermo Saccomanno
Editorial: Planeta

273 páginas

   

"(...) Los Falcon verdes dejaban coágulos en el asfalto, la marca sangrienta de los neumáticos ensangrentados. Busque caminar cerca de la pared: no había ninguna puerta por la que pudiera entrar a esconderme. Los edificios no tenían puertas. Sólo ventanas. Pero empezaban recién a la altura de un segundo piso. En cada ventana, familias enteras con banderines azules y blancos aplaudían y celebraban el desfile de los Falcon verdes. En el viento podía oírse el eco de una marcha. Y era la Marcha peronista. Me apoye contra una pared. Sentí algo tibio y viscoso en las palmas, en los dedos. La pared chorreaba sangre."
Un modesto profesor de literatura que, como tantos otros, atravesó el espanto de la represión; su debilidad y su fuerza se manifiestan según los hechos que se suceden en el '77, su historia es la de un país patibulario en el que la vida pasa a ser rehén de la dictadura y, entonces: la muerte, la muerte del otro y la propia muerte. La calle y el refugio. Miedo y coraje. Secuestros y desaparición. Resignación y esperanza. Impulsos y arrepentimiento; frustración. Dolor en el cuerpo y en el alma; el dolor ajeno. Las despedidas, encuentro y desencuentros. Las pérdidas; la soledad. Sueños y realidad; las pesadillas. Amor y culpa. La familia; la infidelidad. Los hijos y la ausencia de ellos. El castigo divino; el cariño materno. El pañuelo bordado; los pañuelos que esperan. Ciencias ocultas; videntes y agoreros. La ignorancia, el conocimiento. Los secretos. La solidaridad; el cobijamiento y la indolencia. Los testigos y el silencio. La intimidad y la vidriera. Sexualidad, pasión, vértigo y sometimiento. El olor y el perfume. Penas y alcohol. El invierno, el viento frío, la lluvia, el relámpago y el trueno. Las nubes negras sobre el hombre nuevo.
En fin, la condición humana. De esto se trata la novela; del profesor Gómez, de su homosexualidad, de su relación con el prójimo, de su sombra, pero también y sobre todo, de su coherencia.
Quiénes empujaron las puertas del infierno, y por qué se abrieron, ya es otro tema.

Luis Adrián Vives



Título: Con la insurgencia. A pie por Birmania
Autor: Shelby Tucker
Traducción: Flor Durán de Zapata
Editorial: Melusina

463 páginas

   

Shelby Tucker era, hasta la publicación de esta obra, un completo desconocido. Un simple abogado estadounidense en tierras inglesas, con la única particularidad de haber desarrollado, desde su temprana juventud, una gran afición por los viajes. A la edad de 53 años, decide, de manera despreocupada, realizar una nueva expedición, esta vez a través de Birmania. Su ingenuidad respecto de la situación política interna de éste país, lo pondrá inmediatamente ante una situación temeraria de la que sólo saldrá salvo haciéndose pasar por reportero.
Obligado a "redactar su artículo", comienza a dar forma a lo que terminaría constituyéndose en su primer libro de viajes, pero, sobre todo, ¡se convierte realmente en un periodista avezado!, con información de primera mano sobre un país que permanece cerrado al mundo y en gran medida aún desconocido.
Su obra ha obtenido las críticas más elogiosas de los mayores medios internacionales, quienes de manera anticipada lo presagian como "clásico". Tucker ha asesorado al gobierno estadounidense sobre la situación política de Birmania, e imparte desde entonces conferencias sobre el mismo tenor.
Con la insurgencia. A pie por Birmania puede catalogarse como libro de viajes sólo con cierta salvedades. No posee el preciosismo descriptivo que dota a algunas obras de éste género de valor estético-literario; por el contrario: está escrito de manera natural, despreocupada. Tampoco busca entretener al público, pues aunque es un historia de aventuras, su caudal informativo imposibilita la cadencia necesaria para una lectura "agradable". Su valor inédito radica en la conjugación de elementos histórico-políticos en un marco netamente narrativo. Mientras se acompaña al autor en su intrépido itinerario, el lector puede valerse de notas, mapas, fotos, listados de siglas y abreviaturas, cronologías, comentarios de cartógrafos, y otros variados elementos periodísticos de fuente fidedigna.
Los ávidos devoradores de novelas de travesías, encontrarán en él un fantástico recorrido a través de la jungla birmana, donde los viajeros serán detenidos por los rebeldes comunistas y la insurgencia kachín, y visitarán el "triángulo dorado", para terminar siendo arrestados por espionaje en India.
Los interesados en política e historia, conocerán los pormenores de la creación de los diferentes grupos étnicos en Birmania, su bravura y rebeldía ante las tácticas de dominio de la junta militar de Rangún y su relación con los grupos comunistas de influencia china.
Con la insurgencia. A pie por Birmania no es literatura de ficción, pero sabe demostrar que la realidad a menudo supera con creces la fantasía.

Martín Lo Coco



Título: Vivos, tilingos y locos lindos
Autor: Francisco Grandmontagne
Editorial: Ediciones Colihue / Biblioteca Nacional

144 páginas

   

Lo advierto desde el vamos: esta no es una reseña ni nada que se le parezca. Por el contrario, es una sugerencia de lectura. Es más, de mala lectura. Con mala quiero decir esmeradamente anómala.
Hace rato que vengo insistiendo con la imperiosa urgencia de Antropología del Pop. Todavía no estoy seguro si "pop" es la palabra correcta. De hecho por muchos motivos sigo persuadido que no lo es, pero también sospecho que incluso en su imprecisión da en el blanco semántico en el primer intento. No apuesto a la palabra "popular" porque ésta estaría connotada por fuera de ciertos rasgos estrictamente mediáticos y no necesariamente masivos que la excluyen de antemano. Menos que menos sugeriría el aborrecible término "arte de masas" porque posee una cualidad peyorativa que me parece muy políticamente antigua, sobretodo en la desvalorización al espectador que connota su intención. Por otra parte, revisando otra vez esas tres letras, P-O-P, caigo en que tienen mucho de onomatopéyico, que cuadran perfecto con mi dirección de sentido. No tengo más que recordar al genial personaje de Segar, Popeye, cuya etimología, según leí más de una vez, sería Pop-eye, algo así como "ojo estallado". De ese estallido se trata.
El pop, como quería Sontag del camp, es una sensibilidad cultural y una educación sentimental. En este sentido, Vivos, tilingos y locos lindos, libro que muchos no tardarían en señalar a mitad de camino entre las observaciones de Ezequiel Martínez Estrada en La cabeza de Goliat ("Buenos Aires es un estado psicológico") ecualizadas por un estilo que por momentos parece un destilado del inolvidable Wimpi (Arthur García Nuñez) invita a seguir una línea de visiones donde la cotidianeidad se transforma estado de emergencia estilística.
Ahí donde Alberto Mario Perrone articula una visión informada, autorizada y ante todo muy correcta en un prólogo que vale la pena no saltearse, me interesa particularmente descentrarla, alentar a otra poética (y también política) de lectura. Cambiar el decorado. Provocar una incursión textual por este catálogo arqueológico de tribus urbanas por fuera de los lazos temporales de Rubén Darío, Roberto Payró o el mismo Unamuno. Hurgar en él los antecedentes de una forma de ver el mundo que no sólo atraviesa al Buenos Aires en camiseta de Calé, sino también gran parte del trash cultural actual. Del "fashion bajo" que aún sigue espantando y fascinando. La decisión de acompañar el texto con viñetas de época y posteriores es un enorme acierto.
Faruk realiza una jugada maestra: apenas señala en dos dibujos al tremendo Payo Roqué (¡volvamos ya a releer las inolvidables crónicas de Lysandro Galtier!) en una suerte de paralelismo plutarquiano con un ¡punk tilingo!
Esta licuadora trash de estilos, lo confieso, me ha hecho feliz.

Rafael Cippolini




Título: "Nadie fue"
Autor: Juan B. Yofre
Editorial: Sudamericana

462 páginas

   

Intentar comprender la "década del '70" sin tener en consideración la expectativa que el General Perón tenía en la niñez de los años '50, implica desatender un elemento de juicio esencial, como fue la espera de algo que, según el estadista, debía suceder.
Semanas antes del golpe de estado que derrocó al líder político, en 1955, el entonces Presidente de la República en su mensaje pronunciado ante el Congreso de la Nación, el día 1º de mayo de aquel año decía:
... "La honda preocupación de mi Gobierno por la niñez y la juventud va dando sus resultados. Repudiamos todos los privilegios, porque son injustos y lesivos de la dignidad humana, pero hemos consagrado una excepción en favor de la niñez, excepción en la que deben coincidir todos los hombres de buena voluntad, cualquiera sea su raza, su religión, su credo o partido. Seguiremos firmemente esa política, porque entendemos que al obrar así estamos echando las bases inconmovibles de la Argentina del futuro, con la que soñaron los hombres de nuestra historia y cuya consecución es el aliciente primordial en nuestra diaria y fatigosa labor.
Una niñez feliz y una juventud sana y fuerte, formada en los principios de la bondad, de la virtud y la comprensión, libre de prejuicios y sectarismos, brindará al país las generaciones de hombres dirigentes que habrán de llevarlo a sus más altos destinos.
Este Mensaje de 1955 ha de confrontar los principios de nuestra Doctrina con las realidades de nuestra acción para señalar después la ruta del porvenir en cada uno de aquellos principios; este Mensaje de 1955, tendido hacia un futuro en el que habrán de realizarse todos los sueños de nuestras vigilias, no podría tener otro destinatario que la nueva generación... ¡La juventud de la Nueva Argentina!
En 1943 declaré que en esta tierra 'los niños eran los únicos privilegiados'.
Aquello no era una simple frase literaria... Decir que los niños eran los únicos privilegiados bajo el sol de nuestra tierra era declarar caducos todos los demás privilegios que oprimían el alma de nuestro Pueblo. ¡Y era, lógicamente, declararles la guerra!...".
Esto significa que, consciente el General Perón de la inminente caída de su gobierno, depositó su esperanza en la misma generación a la que exactamente 19 años después debió enfrentar anunciándole un escarmiento; esto ocurrió también un primero de mayo (1974). Esta decepción del general, posiblemente, aceleró su muerte y, con su muerte, se precipitó una declaración de guerra que, finalmente coronó a la dictadura.
Partiendo de esta base, si queremos analizar con seriedad y con absoluta objetividad la "década del '70", deberíamos despojarnos de prejuicios y preconceptos para, recién entonces, poder armar un rompecabezas en el que los actores involucrados representen, cada uno, alguna pieza sin la cual el resultado será siempre tan incompleto, como incompleta será la verdad que se transmita a lo largo de la historia.
"Nadie fue", de Juan Bautista Cofre es un aporte más, que a pesar de ser insuficiente, merece ser tenido en cuenta.

Luis Adrián Vives