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Título: Despojos de guerra
Autor: Ha Jin
Traductor: Noemí Sobregués
Editorial: Tusquets
382 páginas
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Nos
encontramos una vez más en la difícil
tarea de comentar la lectura de un libro.
En este caso, la tarea se nos complica aún
más, no porque la novela de referencia
sea cuestionable en forma alguna, sino más
bien porque se trata de un relato evidente
y acabado, un ejemplar que se presenta redondo
por donde se lo mire, y del que por lo tanto
se vuelve difícil desovillar un comentario.
En cuanto a la historia, Despojos es la narración de lo pequeño
dentro de lo grande, de lo cotidiano de una
situación que nos define de forma más
precisa el contexto en que se inscribe. El
autor aborda en esta novela histórica
las atrocidades de la guerra civil coreana
a principios de la década del 50. Un
batallón de artillería chino
es enviado a territorio coreano a apoyar al
ejército comunista de ese país.
El protagonista, un soldado raso que se destaca
del resto por saber un poco de inglés,
es capturado por el enemigo y enviado a un
campo de concentración norteamericano.
En este escenario en particular seremos testigos
de la verdadera esencia humana, la miseria.
Entre descripciones de torturas, humillaciones
y matanzas, el autor despliega una trama intensa
de intrigas políticas. Los prisioneros
chinos, ahora divididos en facciones comunistas
y nacionalistas, luchan por ganar prosélitos
a cualquier costo mientras organizan, respectivamente,
la repatriación a la China continental
o a la isla de Formosa. El personaje principal,
debido a sus conocimientos del idioma inglés,
es pretendido por ambos bandos como enlace
con los carceleros estadounidenses. Desprendido
de su madre viuda y de su amor de juventud,
deberá vencer su sentido apolítico
y tomar un partido moderado por alguno de
ellos. Los comunistas le prometen la vuelta
a casa y a sus afectos consagrado como un
héroe. Los nacionalistas, con métodos
igual de persuasivos, le prometen la libertad
y el ascenso social en Taiwán. Nuestro
protagonista se verá en la obligación
de elegir sabiendo que esa elección
le puede provocar la muerte.
Más allá de la trama, Ha Jin,
al igual que el protagonista, no toma partido
por ninguna de las dos facciones. Se limita
a describir los móviles y las atrocidades
cometidas por ambos bandos, por los norteamericanos
y por los coreanos. En esta novela, como en
la historia en general, nadie queda bien parado.
Ningún personaje es políticamente
correcto por completo. Son todos humanos,
demasiado humanos. Y al final, lo único
que queda de todos ellos al volver a casa
no es más que despojos. Las víctimas
vivientes de este relato son los despojos
que deja la guerra económica e ideológica.
Las personas comunes son siempre desechos.
Dario
Durban |
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Título: Henrik Ibsen y las estructuras del drama
moderno
Coordinador: Jorge Dubatti
Editorial: Colihue
272 páginas
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Henrik
Ibsen (1828-1906) es sin duda el padre del
teatro moderno. Sería imposible, o
al menos irresponsable, intentar concebir
la dramaturgia del siglo XX sin un análisis
profundo de su obra. Su aporte ha atravesado
todo tipo de fronteras y se ha diseminado
incluso más allá del teatro,
pues su poética se instala en lo universal.
La estructura impecable de sus dramas, la
precisión en el planteo de los conflictos,
la imposibilidad de derivar fórmula
alguna de su trabajo, la presencia constante
de temas como la ética y la responsabilidad
política del individuo, entre otros
tantos, lo convierten en un clásico.
El siglo de Ibsen ocupará un rol fundante
en el devenir de la historia moderna y, como
no podría ser de otro modo, encontrará
en su mejor literatura un comentario lúcido
acerca de las circunstancias histórico-sociales.
El Romanticismo llegará, de la mano
de una concepción más libre
del quehacer poético, para quebrar
la rigidez de la doctrina clasicista. En este
escenario complejo, podrán atisbarse
ya distintas corrientes entre las cuales se
opondrán una búsqueda de la
"pureza" del arte y una crítica
conciencia social que dará origen al
llamado Realismo. De este modo, incluso en
esta oposición, el arte dará
cuenta de la crisis por la que atraviesa la
estructura burguesa.
Por su parte, Ibsen llevará al teatro,
de maneras muy diversas, los conflictos de
la existencia cotidiana que atraviesan el
siglo XIX. Y en el devenir de su poética
será posible leer el devenir del siglo
XIX; he aquí su grandeza.
El trabajo que propone Henrik Ibsen y
las estructuras del drama moderno consiste
en un estudio sobre la obra del dramaturgo
noruego que agrupa su producción (veinticinco
piezas) en diferentes instancias de un complejo
proceso creativo, en el que cada obra ocupa
un rol diferente.
Sosteniendo que no existe "uno"
sino "varios" Ibsen, Jorge Dubatti
propone cuatro instancias del proceso de investigación
en las poéticas teatrales del autor,
las cuales se irán alimentando sucesivamente.
La primera, que se enmarca dentro de los años
1849-1863 e incluye, entre otras, Los
guerreros de Helgeland y Madera de
reyes, nos acerca a un Ibsen joven, quizás
menos conocido, y se instala en el Romanticismo,
la preponderancia de su valor subjetivista,
y su antirracionalismo. La segunda instancia,
1863-1873, dará comienzo con Brand,
ápice del romanticismo ibseniano, a
través de la cual el autor lleva al
extremo su idealismo, enfrentándolo
a su vez a una aguda crítica. Se trata
entonces del punto sobre el que Ibsen se apoyará
para poder producir el giro. Entre otros, Brand compartirá este espacio
con Peer Gynt. Luego, en el período
1877-1884, Ibsen produce un cambio sustancial
en su concepción del teatro, evidenciando
una búsqueda prioritaria en el objetivismo,
conduciendo sus artificios hacia el realismo,
poniéndose al servicio de la crítica
social. Y a partir de aquí, fundará
las bases del drama moderno. Una casa
de muñecas, Espectros, El pato salvaje, Un enemigo del
pueblo son, entre otras, obras claves
de este período. Por último,
ya hacia el final de su producción,
1886-1899, se produce, con La casa de
Rosmer, La dama del mar, Hedda
Gabler, entre otras, un pasaje hacia
el simbolismo, cuya poética no entra
dentro del régimen de experiencia sino
que construye mundos alternativos otorgándole
de esta manera al arte otro estatuto de realidad.
El arte es aquí una enunciación
metafísica del universo: el teatro
devela, en tanto misterio, su esencia.
De este modo, el libro en cuestión
ofrece, bajo la coordinación de Jorge
Dubatti, un recorrido por la obra del dramaturgo
noruego, que reúne trabajos de diferentes
autores, todos ellos miembros del Centro de
Investigación en Historia y Teoría
Teatral (CIHTT) y del Área de Artes
Escénicas dependientes del Departamento
Artístico del Centro Cultural de la
Cooperación. Además, se incluye
un último capítulo con diversos
aspectos de la proyección del noruego
en el teatro occidental. Una buena opción
para quienes quieran asomarse a un panorama
completo de la obra del genial Ibsen.
Roxana
Artal |
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Título: Breviario de los políticos
Autor: Cardenal Mazarino
Traducción: Alejandra
de Riquer
Editorial: Acantilado
142 páginas
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El
espíritu del presente texto, que se
instala como manual práctico y de uso
en la tradición de El príncipe de Maquiavelo, podría resumirse en
los siguientes preceptos detallados y desmenuzados
a los largo del texto: Simula y disimula;
No confíes en nadie; Habla bien de
todo el mundo y prevé lo que has de
hacer y lo que has de decir. Es interesante,
aunque no demasiado llamativo, que en este
último punto afirmación y acción
no corran necesariamente por el mismo camino.
Ahora bien, ¿quién es el Cardenal
Mazarino?
Julio Mazarino nace en 1602 en una familia
siciliana, según la fuente en Roma
o en los Abruzos, y muere en 1661 en Francia.
En su juventud acompaña al cardenal
Colonna a Madrid y participa como capitán
en las tropas pontificias en el conflicto
de la Valtelina. Es nombrado cardenal por
intermediación de Richelieu y a la
muerte de Luis XIII se convierte en regente
de Francia. Lo controvertido de sus decisiones
políticas y su condición de
extranjero propician un ambiente hostil en
su contra que sabe granjear sin embargo con
el apoyo del joven Luis XIV y de Ana de Austria.
Los verdaderos integrantes del club Dumas
recordarán al ilustre cardenal como
quien ocupase el puesto de villanía
abandonado por Richelieu en Veinte años
después, continuación inmediata
de Los tres Mosqueteros. Dumas nos
presenta un Mazarino afectado de nocturnidad,
un inmoral maquinador que envuelve y manipula
a la reina para lograr sus oscuros propósitos.
Aunque es bien conocida por todos la tendencia
a la exageración del destacado hacedor
de folletines.
La nota del editor al lector publicada en
la edición original de esta obra y
reproducida en esta edición dice: "…
Un príncipe italiano me envió
hace tiempo este tratado político para
que lo imprimiera. (...) La importancia del
tema y el nombre de Su Eminencia el cardenal
Mazarino, cuya vida ha servido de guía
y modelo para elaborar las máximas
aquí reunidas, harán que esta
obra constituya una contribución de
no poco peso para la divulgación de
la ciencia política. (...) No ha sido
fácil reunir las máximas que
él puso en práctica en aquellos
tiempos sumamente peligrosos y difíciles,
en que administraba un reino muy poderoso
dividido en distintos bandos, y consiguió
vencer, cubriéndose de gloria, tantas
y tan diversas dificultades".
Con estas pocas palabras, el editor nos advierte
en primer lugar, que es muy posible que el
cardenal no sea el autor del presente corpus
sino más bien, su inspiración;
nos deja la duda si "... dividido
en distintos bandos" estaba el reino
o el propio cardenal y, en última instancia
nos plantea la importancia de la divulgación
de esta ciencia política, importancia
que, ¿radica en aprenderla o en contrarrestarla?,
porque según sea una cosa o la otra,
a la luz de los recientes resultados, podemos
decir que lo logramos o que fracasamos miserablemente.
Jeremías
Lynch |
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Título: 77
Autor: Guillermo Saccomanno
Editorial: Planeta
273
páginas
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"(...)
Los Falcon verdes dejaban coágulos
en el asfalto, la marca sangrienta de los
neumáticos ensangrentados. Busque caminar
cerca de la pared: no había ninguna
puerta por la que pudiera entrar a esconderme.
Los edificios no tenían puertas. Sólo
ventanas. Pero empezaban recién a la
altura de un segundo piso. En cada ventana,
familias enteras con banderines azules y blancos
aplaudían y celebraban el desfile de
los Falcon verdes. En el viento podía
oírse el eco de una marcha. Y era la
Marcha peronista. Me apoye contra una pared.
Sentí algo tibio y viscoso en las palmas,
en los dedos. La pared chorreaba sangre."
Un modesto profesor de literatura que, como
tantos otros, atravesó el espanto de
la represión; su debilidad y su fuerza
se manifiestan según los hechos que
se suceden en el '77, su historia es la de
un país patibulario en el que la vida
pasa a ser rehén de la dictadura y,
entonces: la muerte, la muerte del otro y
la propia muerte. La calle y el refugio. Miedo
y coraje. Secuestros y desaparición.
Resignación y esperanza. Impulsos y
arrepentimiento; frustración. Dolor
en el cuerpo y en el alma; el dolor ajeno.
Las despedidas, encuentro y desencuentros.
Las pérdidas; la soledad. Sueños
y realidad; las pesadillas. Amor y culpa.
La familia; la infidelidad. Los hijos y la
ausencia de ellos. El castigo divino; el cariño
materno. El pañuelo bordado; los pañuelos
que esperan. Ciencias ocultas; videntes y
agoreros. La ignorancia, el conocimiento.
Los secretos. La solidaridad; el cobijamiento
y la indolencia. Los testigos y el silencio.
La intimidad y la vidriera. Sexualidad, pasión,
vértigo y sometimiento. El olor y el
perfume. Penas y alcohol. El invierno, el
viento frío, la lluvia, el relámpago
y el trueno. Las nubes negras sobre el hombre
nuevo.
En fin, la condición humana. De esto
se trata la novela; del profesor Gómez,
de su homosexualidad, de su relación
con el prójimo, de su sombra, pero
también y sobre todo, de su coherencia.
Quiénes empujaron las puertas del infierno,
y por qué se abrieron, ya es otro tema.
Luis
Adrián Vives |
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Título: Con la insurgencia. A pie por Birmania
Autor: Shelby Tucker
Traducción: Flor Durán
de Zapata
Editorial: Melusina
463
páginas
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Shelby
Tucker era, hasta la publicación de
esta obra, un completo desconocido. Un simple
abogado estadounidense en tierras inglesas,
con la única particularidad de haber
desarrollado, desde su temprana juventud,
una gran afición por los viajes. A
la edad de 53 años, decide, de manera
despreocupada, realizar una nueva expedición,
esta vez a través de Birmania. Su ingenuidad
respecto de la situación política
interna de éste país, lo pondrá
inmediatamente ante una situación temeraria
de la que sólo saldrá salvo
haciéndose pasar por reportero.
Obligado a "redactar su artículo",
comienza a dar forma a lo que terminaría
constituyéndose en su primer libro
de viajes, pero, sobre todo, ¡se convierte
realmente en un periodista avezado!, con información
de primera mano sobre un país que permanece
cerrado al mundo y en gran medida aún
desconocido.
Su obra ha obtenido las críticas más
elogiosas de los mayores medios internacionales,
quienes de manera anticipada lo presagian
como "clásico". Tucker ha
asesorado al gobierno estadounidense sobre
la situación política de Birmania,
e imparte desde entonces conferencias sobre
el mismo tenor.
Con la insurgencia. A pie por Birmania puede catalogarse como libro de viajes sólo
con cierta salvedades. No posee el preciosismo
descriptivo que dota a algunas obras de éste
género de valor estético-literario;
por el contrario: está escrito de manera
natural, despreocupada. Tampoco busca entretener
al público, pues aunque es un historia
de aventuras, su caudal informativo imposibilita
la cadencia necesaria para una lectura "agradable".
Su valor inédito radica en la conjugación
de elementos histórico-políticos
en un marco netamente narrativo. Mientras
se acompaña al autor en su intrépido
itinerario, el lector puede valerse de notas,
mapas, fotos, listados de siglas y abreviaturas,
cronologías, comentarios de cartógrafos,
y otros variados elementos periodísticos
de fuente fidedigna.
Los ávidos devoradores de novelas de
travesías, encontrarán en él
un fantástico recorrido a través
de la jungla birmana, donde los viajeros serán
detenidos por los rebeldes comunistas y la
insurgencia kachín, y visitarán
el "triángulo dorado", para
terminar siendo arrestados por espionaje en
India.
Los interesados en política e historia,
conocerán los pormenores de la creación
de los diferentes grupos étnicos en
Birmania, su bravura y rebeldía ante
las tácticas de dominio de la junta
militar de Rangún y su relación
con los grupos comunistas de influencia china.
Con la insurgencia. A pie por Birmania no es literatura de ficción, pero sabe
demostrar que la realidad a menudo supera
con creces la fantasía.
Martín
Lo Coco |
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Título: Vivos, tilingos y locos lindos
Autor: Francisco Grandmontagne
Editorial: Ediciones Colihue
/ Biblioteca Nacional
144
páginas
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Lo
advierto desde el vamos: esta no es una reseña
ni nada que se le parezca. Por el contrario,
es una sugerencia de lectura. Es más,
de mala lectura. Con mala quiero decir esmeradamente
anómala.
Hace rato que vengo insistiendo con la imperiosa
urgencia de Antropología del Pop.
Todavía no estoy seguro si "pop"
es la palabra correcta. De hecho por muchos
motivos sigo persuadido que no lo es, pero
también sospecho que incluso en su
imprecisión da en el blanco semántico
en el primer intento. No apuesto a la palabra
"popular" porque ésta estaría
connotada por fuera de ciertos rasgos estrictamente
mediáticos y no necesariamente masivos
que la excluyen de antemano. Menos que menos
sugeriría el aborrecible término
"arte de masas" porque posee una
cualidad peyorativa que me parece muy políticamente
antigua, sobretodo en la desvalorización
al espectador que connota su intención.
Por otra parte, revisando otra vez esas tres
letras, P-O-P, caigo en que tienen mucho de
onomatopéyico, que cuadran perfecto
con mi dirección de sentido. No tengo
más que recordar al genial personaje
de Segar, Popeye, cuya etimología,
según leí más de una
vez, sería Pop-eye, algo así
como "ojo estallado". De ese estallido
se trata.
El pop, como quería Sontag del camp,
es una sensibilidad cultural y una educación
sentimental. En este sentido, Vivos, tilingos
y locos lindos, libro que muchos no tardarían
en señalar a mitad de camino entre
las observaciones de Ezequiel Martínez
Estrada en La cabeza de Goliat ("Buenos
Aires es un estado psicológico") ecualizadas por un estilo que por momentos
parece un destilado del inolvidable Wimpi
(Arthur García Nuñez) invita
a seguir una línea de visiones donde
la cotidianeidad se transforma estado de emergencia
estilística.
Ahí donde Alberto Mario Perrone articula
una visión informada, autorizada y
ante todo muy correcta en un prólogo
que vale la pena no saltearse, me interesa
particularmente descentrarla, alentar a otra
poética (y también política)
de lectura. Cambiar el decorado. Provocar
una incursión textual por este catálogo
arqueológico de tribus urbanas por
fuera de los lazos temporales de Rubén
Darío, Roberto Payró o el mismo
Unamuno. Hurgar en él los antecedentes
de una forma de ver el mundo que no sólo
atraviesa al Buenos Aires en camiseta de Calé, sino también gran parte
del trash cultural actual. Del "fashion
bajo" que aún sigue espantando
y fascinando. La decisión de acompañar
el texto con viñetas de época
y posteriores es un enorme acierto.
Faruk realiza una jugada maestra: apenas señala
en dos dibujos al tremendo Payo Roqué
(¡volvamos ya a releer las inolvidables
crónicas de Lysandro Galtier!) en una
suerte de paralelismo plutarquiano con un
¡punk tilingo!
Esta licuadora trash de estilos, lo confieso,
me ha hecho feliz.
Rafael
Cippolini |
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Título: "Nadie fue"
Autor: Juan B. Yofre
Editorial: Sudamericana
462
páginas
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Intentar
comprender la "década del '70"
sin tener en consideración la expectativa
que el General Perón tenía en
la niñez de los años '50, implica
desatender un elemento de juicio esencial,
como fue la espera de algo que, según
el estadista, debía suceder.
Semanas antes del golpe de estado que derrocó
al líder político, en 1955,
el entonces Presidente de la República
en su mensaje pronunciado ante el Congreso
de la Nación, el día 1º
de mayo de aquel año decía:
... "La honda preocupación
de mi Gobierno por la niñez y la juventud
va dando sus resultados. Repudiamos todos
los privilegios, porque son injustos y lesivos
de la dignidad humana, pero hemos consagrado
una excepción en favor de la niñez,
excepción en la que deben coincidir
todos los hombres de buena voluntad, cualquiera
sea su raza, su religión, su credo
o partido. Seguiremos firmemente esa política,
porque entendemos que al obrar así
estamos echando las bases inconmovibles de
la Argentina del futuro, con la que soñaron
los hombres de nuestra historia y cuya consecución
es el aliciente primordial en nuestra diaria
y fatigosa labor.
Una niñez feliz y una juventud sana
y fuerte, formada en los principios de la
bondad, de la virtud y la comprensión,
libre de prejuicios y sectarismos, brindará
al país las generaciones de hombres
dirigentes que habrán de llevarlo a
sus más altos destinos.
Este Mensaje de 1955 ha de confrontar los
principios de nuestra Doctrina con las realidades
de nuestra acción para señalar
después la ruta del porvenir en cada
uno de aquellos principios; este Mensaje de
1955, tendido hacia un futuro en el que habrán
de realizarse todos los sueños de nuestras
vigilias, no podría tener otro destinatario
que la nueva generación... ¡La
juventud de la Nueva Argentina!
En 1943 declaré que en esta tierra
'los niños eran los únicos privilegiados'.
Aquello no era una simple frase literaria...
Decir que los niños eran los únicos
privilegiados bajo el sol de nuestra tierra
era declarar caducos todos los demás
privilegios que oprimían el alma de
nuestro Pueblo. ¡Y era, lógicamente,
declararles la guerra!...".
Esto significa que, consciente el General
Perón de la inminente caída
de su gobierno, depositó su esperanza
en la misma generación a la que exactamente
19 años después debió
enfrentar anunciándole un escarmiento;
esto ocurrió también un primero
de mayo (1974). Esta decepción del
general, posiblemente, aceleró su muerte
y, con su muerte, se precipitó una
declaración de guerra que, finalmente
coronó a la dictadura.
Partiendo de esta base, si queremos analizar
con seriedad y con absoluta objetividad la
"década del '70", deberíamos
despojarnos de prejuicios y preconceptos para,
recién entonces, poder armar un rompecabezas
en el que los actores involucrados representen,
cada uno, alguna pieza sin la cual el resultado
será siempre tan incompleto, como incompleta
será la verdad que se transmita a lo
largo de la historia.
"Nadie fue", de Juan Bautista Cofre
es un aporte más, que a pesar de ser
insuficiente, merece ser tenido en cuenta.
Luis
Adrián Vives |
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