De
notas en cuadernos, de copiar de libros ajenos o en bibliotecas,
o de los propios el subrayado entusiasta, hoy, y en exclusiva
para Evaristo, notas auxiliares para citar sujetos en
sus coordenadas, para que se reproduzcan los satori de
la información menos esperada en el momento exacto.
Por
esos entretiens sur toutes choses, gusto por lo múltiple
y la diferencia, prueba de que se ha vivido la experiencia
del mundo como repertorio inabarcable e insospechado,
que mi amigo Setsuo Harakawa de la ciudad de Kobe ejerce
como exquisito oficiante en el arte de la cordialidad:
superficialidad/cuidar la superficie, siempre.
El
5 de marzo de 1944 Georges Bataille plantea su posición
sobre el tema del pecado ante un grupo de selectos oyentes.
Klossowski marca que para GB no ser culpable es no ser
en absoluto, porque ser sin culpa es no gastar. Hyppolite
señala que lo grave no es el pecado sino la mediocridad,
que no es ni la gracia ni el pecado. Adamov se sorprende
con la entonación propia, que traduce una experiencia
personal... Para Jean Michel Vappereau, espíritus
esclarecidos que siempre estuvieron criticando lo que
todavía estaban aprendiendo, que no vieron cómo
se impuso el reino del Sujeto de la Ciencia. No podíamos
pensar Ese Crimen. Todavía pensamos como antes,
tranquilizadoramente, como antes. Veo en los corredores
del subte los afiches del Museo del Holocausto en Buenos
Aires. La última imagen que uno se lleva del Museo
de Nagasaki es la del niño fotografiado por Joe
O'Donnell "Niño en el crematorio de Nagasaki",
un cuadrito pequeño justo antes de la salida, enfrente
del mostrador de venta de souvenirs. El fotógrafo
reportero disparó y después entendió,
y sólo pudo asistir mudo a la escena. Busquen en
internet: allí está todo.
Gonza,
un muchacho de Satsuma (en la isla de Kyushu) naufraga
con toda la tripulación de un barco japonés
en el cabo Lopatka. Los cosacos los matan a todos, menos
a él y a un compañero mayor llamado Soza.
Los llevan ante la emperatriz Ana en San Petersburgo,
y los bautizan Cósimo y Damián. Se les enseña
ruso, lengua que llegan a dominar a la perfección.
En 1736 se crea la primera escuela de idioma japonés,
a instancias de Andrei Bogdanov, un bibliotecario muy
sabio, y los jóvenes japoneses son los maestros.
También otros náufragos son recibidos como
instructores. Gonza, quien escribió varios libros
de enseñanza, transcribiendo al cirílico
el alfabeto japonés, muere a los 21 años.
Entre
1977 y 1983 entre trece y veinte japoneses jóvenes
fueron secuestrados por espías de Corea del Norte,
y llevados al continente para que enseñaran la
lengua y la cultura japonesas, o para robarles su identidad.
Una de las secuestradas fue Megumi Yokota, de 13 años,
que volvía de una práctica deportiva de
su colegio. Dicen que murió pero que tuvo una hija.
Solamente cinco de los secuestrados regresaron. Soyichi
Moto es el autor de un manga sobre la historia de la niña
Megumi. El primer ministro Koizumi tuvo la tardía
confirmación del destino de estos desaparecidos,
víctimas absurdas, pocos años antes de esta
época de saturación de información
y circulación de datos.
Me
impresionó el escritorio de Lafcadio Hearn, una
mesa con patas muy largas, y una silla acorde, para facilitarle
la lectura: tener los papeles casi pegados a los ojos.
Lafcadio siempre retratado de perfil, homenajeado en todas
las ciudades donde residió, casi ciego, profesor
de inglés, al rescate de las tradiciones, de los
cuentos de fantasmas. La devoción de su mujer,
Setsu Koizumi divorciada, abandonada por su primer marido
y que le dio tres varones y una hija. Y en el memorial
de la ciudad de Matsue, el recuerdo a su amigo Sentaro
Nishida que muere tan joven a los 36 años.
El
onnagata, el actor mujer, más famoso de Japón,
Bando Tamasaburo entra en escena y yo lo veo desde el
paraíso. La cola del kimono serpentea, y cuando
toma asiento la tela queda ordenada como un platito perfecto.
Algunos hombres lanzan con su voz espléndida los
kakego, los gritos de aliento, son los kuro (los fans,
los conocedores), y lo hacen en el momento preciso, haciendo
vibrar la sala. Tamasaburo tiene sus más de 50
años y continúa preservando la "flor"
de su encanto.
¿Entrada
japoniste al paladar? Siempre Francia y así lo
dice Michel Onfray en La razón del gourmet, en
traducción de Víctor Goldstein: "La
Nouvelle Cuisine se hace cargo de esta expulsión
de las autoridades antiguas, quiere disipar la sombra
de los comendadores que impiden la creación, la
innovación. (...) A este compromiso hético,
que también es ético, la NC también
añade una preocupación de poetización
de las fórmulas, en ocasiones hasta el exceso;
(...) la orientalización de las referencias, tanto
en el uso de las especias como en las cocciones, donde
el vapor seco y el agua inducen prácticas del casi
nada; (...). La cocina dejó de ser exclusivamente
un asunto de burgueses que se alimentan para convertirse
en una estética total, un pretexto para experimentar
el gusto en el júbilo, una ocasión hedonista."
El
deseo de renovación en el lenguaje poético,
inaugurado por Ezra Pound, heredero de las libretas de
notas de Ernest Fenollosa. Pound, y que sintetiza sus
fuentes de renovación orientales, diciendo "Whistler
y los japoneses", aplica el recurso (tomado de los
apuntes de Fenollosa) de superponer distintas imágenes.
Transcribo este relato (casi un haibun/ensayo haikai): Hace tres años en París, salía
del subte en la estación La Concorde, y de pronto
vi un bello rostro y luego otro y otro... y busqué
durante todo el día palabras para lo que eso había
significado para mí... y esa noche... encontré
repentinamente la expresión... no en palabras sino
en súbitos manchones de color. Fue eso —una pauta
(pattern) o casi una pauta, si por eso entendemos algo
con una repetición. Pero fue para mí el
comienzo de un nuevo lenguaje en color: The apparition
of these faces in a crowd/ Petals on a wet, black bough (La aparición de estos rostros en la multitud/Pétalos
en una húmeda, negra rama. |