Segunda
Parte: Primer tiempo (1965-1973)
7.
El catolicismo
El
Concilio Vaticano de 1965 parece traer nuevos vientos
en la Iglesia. Un religioso afirma que: "La iglesia,
desde hace un siglo, ha tolerado al capitalismo con el
préstamo a interés legal y demás
costumbres poco conformes con la moral de los profetas
y del Evangelio. Pero ella no puede más que regocijarse
al ver aparecer en la humanidad otro sistema social menos
alejado de esta moral (...) Los cristianos tienen el deber
de mostrar que el verdadero socialismo es el cristianismo
integralmente vivido, en el justo reparto de los bienes
y la igualdad fundamental de todos. Lejos de contrariarse
con él, sepamos adherirlo con alegría".
Y no es reprobado.
También en 1965 y en el mismo sentido, pero ahondando
la crítica en función de la realidad regional,
el Episcopado Latinoamericano se esfuerza por diferenciar
la "injusta violencia de los opresores" de la
"justa violencia de los oprimidos".
Dos años después, el Papa Paulo IV da a
conocer la encíclica denominada Populorum Progressio
y asevera: "La tierra se ha dado a todo el mundo
y no sólo a los ricos".
En Agosto de 1967, poco antes de que en la Argentina comenzara
a organizarse Montoneros, se funda el Movimiento de los
Sacerdotes para el Tercer Mundo [50].
En su declaración inicial señalan: "La
iglesia no es de ninguna manera la protectora de las grandes
propiedades. Ella pide, con Juan XXIII, que la propiedad
sea repartida a todos, porque la propiedad tiene, ante
todo, un sistema social". Y aclaran: "No se
puede servir a Dios y al dinero".
El movimiento de los curas tercermundistas se radicaliza:
en 1970 ya señalan que "Nuestro movimiento
ha hecho una opción por el socialismo y una comprobación
de que el pueblo ha dado ya pasos hacia él en el
movimiento peronista".
Este espíritu cristiano no fue la palabra de la
Iglesia, sino sólo un movimiento de base. Entre
1976 y 1983 "la Jerarquía Eclesiástica
Argentina dio su apoyo y colaboración a los militares
para llevar adelante lo que se denominó Proceso
de Reorganización Nacional, y en consecuencia,
fue cómplice del Proyecto de destrucción
nacional ya señalado, que ejecutó Martínez
de Hoz, y del genocidio, perpetrado para que ello fuera
posible" [51].
8.
El fin de los
años soñados
El
13 de mayo de 1966 se simula un tiroteo en el bar La Real,
en Avellaneda, entre un grupo de allegados a Vandor y
militantes del Peronismo Revolucionario (PR). Mueren tres
personas: Zalazar, Blajaquis (militantes del PR) y Rosendo
García, un dirigente vandorista. Los militantes
del PR no estaban armados. Walsh vuelve a investigar un
crimen político y a publicarlo "en entregas".
Tres años después, Tiempo Contemporáneo
publica ¿Quién mató a Rosendo?,
la tercera pata de su trilogía básica.
Walsh descubre que Zalazar, Blajaquis y su grupo estaban
desarmados, por lo cual tanto ellos como García
habían sido fríamente asesinados por el
círculo íntimo del vandorismo. El libro
rearma la historia del Movimiento Obrero Argentino, tomando
como eje la crónica de este asesinato.
En
Junio de 1966, Onganía derroca el gobierno de Illia
y comienza un nuevo período dictatorial. El interés
de los sectores liberales en este nuevo Golpe de Estado
es novedoso. Aquellos sectores cuyo apoyo fluctuaba entre
el populismo reformista y el desarrollismo tomaron conciencia
de la "futilidad de sus pendulaciones, en cuanto
al logro de sus objetivos a largo plazo, es decir, la
erradicación del peronismo (y de su espectro) y
la rectificación de la orientación económica
estatista y pro industrialista" [52].
Esto los lleva a abrazar una estrategia abiertamente antidemocrática.
La embestida represiva desatada tras la Noche de los Bastones
Largos revitaliza el ansia militante y polariza las expectativas.
Salvo el Partido Radical, algunos pequeños partidos
y buena parte de los medios universitarios, el golpe contaba
con la aceptación de casi todas las organizaciones
de la sociedad [53].
La polarización se agudiza puertas adentro del
peronismo. El golpe y el posterior gobierno de Onganía
contó incluso con el visto bueno del sindicalismo
peronista, que mantendrá una relación de
afinidad con los golpistas, afinidad "con las invocaciones
al orden, la unidad, el verticalismo, el anticomunismo
y la tutela estatal" propuestas por Onganía [54].
Para entonces se preconfigura un nuevo modelo de intelectual
en la Argentina, el intelectual revolucionario. Revisando
la idea de intelectual orgánico de Gramsci [55],
Sartre escribe en el número 1 de la revista Hombre
Nuevo: "Ante todo, considero que no existe intelectual
que no sea de izquierda". Abelardo Ramos, Arturo
Jauretche, Hernández Arregui y Rodolfo Puigróss,
los ensayistas más leídos, afirman la necesidad
de que las masas tomen el poder en forma inmediata, pidiendo
la subordinación de los intelectuales a las mismas.
Estos autores no sólo interpretan la desilusión
de las nuevas generaciones con el sistema político
burgués, sino también con los partidos de
izquierda tradicionales. Si las condiciones revolucionarias
están dadas, la única tarea no engañosa
es la conquista del poder por la vía violenta [56].
Esta generación de intelectuales se encargará
de analizar, a veces desde el ridículo, a la clase
media pequeño burguesa, sostén y consenso
del antiperonismo de las Fuerzas Armadas y el gran empresariado.
Jauretche verá una sociedad del Medio Pelo [57],
una burguesía que "no quiso ser guaranga,
como corresponde a una burguesía en ascenso, y
fue tilinga, como corresponde a una imitación de
la aristocracia". Oscar Masotta [58] afirmará que "en el hombre de la clase media
hay un delator en potencia", y abordará también
el tema de la humillación en el autor de Los Siete
Locos [59],
entendiendo que dicho sentimiento es connatural a esa
clase condenada "al cinismo pueril, al ocultamiento,
a la imitación, a la mediocridad, al fingimiento,
a la histeria, al miedo".
1967 es un año que marca dos acontecimientos especialmente
sentidos para Walsh. Ya separado de María Elina
Tejerina, y de Poupée Blanchard, Walsh se une con
Lilia Ferreira, quien sería su compañera
hasta la muerte. Por otro lado, el Che Guevara es asesinado
en Bolivia.
La lucha intestina por los cargos de dirección
hacia dentro de la Revolución y la posición
subordinada del Che como extranjero, con lo que coincide
el alejamiento de Masetti de Prensa Latina, parece indicar
el carácter apresurado y rudimentario de los emprendimientos
que apadrinaba en su necesidad de continentalizar la revolución [60].
Miles de razones estratégicas no son suficientes
para Walsh:
"Nos
cuesta a muchos eludir la vergüenza (...) de
que Guevara haya muerto con tan pocos alrededor". [61]
A principios de 1968 participa como jurado en
tres concursos literarios: El de Primera Plana,
el de La Casa de las Américas en La Habana,
y el de Seix Barrial en Barcelona. Luego viaja a
Madrid, donde se entrevista con Juan Domingo Perón
en Puerta de Hierro. De esta entrevista nace 'Ese
hombre'." [62]
—¿Cuándo entonces? —digo.
—Yo he esperado mucho. |
Tal
vez lo estoy fastidiando, acaso va a mirar su reloj, usar
un pretexto que no necesita, la mujer que atravesó
el Atlántico para conseguir su dedicatoria en una
foto, el dirigente que aguarda en la sala su epifanía
de palabras lejos, vestales con pinta de herederos, tahúres
de doble entraña, empresarios dispuestos a compartir
las pérdidas, terratenientes a socializar los caminos,
clérigos a compartir el reino de los cielos, gorilas
convertidos".
9.
Preliminares de la Guerrilla Peronista
"Con
los huesos de Aramburu
vamos a hacer una escalera
para que llegue hasta el cielo
nuestra Evita montonera" [63]
En
1962 Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus participan en
el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara, escisión
por izquierda de la Organización Tacuara. En sus
orígenes Tacuara era un grupo católico,
violento y heterogéneo donde el deseo de acción
de sus integrantes era más fuerte que su motivación
ideológica.
En Tacuara militan, entre otros, los futuros fundadores
del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) José
Luis Nell y Joe Baxter; Jorge Caffati, luego integrante
de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP); Raúl Othacehé [64] y su amigo el peronista Rodolfo Galimberti.
El mismo Galimberti coincide, en 1964, con los fundadores
de las FAP, Carlos Caride y Envar El Kadri, en el marco
del Comando de la Juventud Peronista para el Retorno de
Perón. También trabajan en este organismo
Alberto Brito Lima, futuro fundador de otro Comando, el
de Organización [65],
y los peronistas revolucionarios Gustavo Rearte y Jorge
Rulli.
En 1964 Abal Medina y Ramus, junto con su compañero
en el Colegio Nacional de Buenos Aires Mario Firmenich,
integran la Juventud Estudiantil Católica (JEC)
y acompañan al padre Carlos Mugica en sus visitas
a los barrios de emergencia de la zona de Retiro.
En estas "experiencias de trabajo social y evangélico" [66] que llevan a sus participantes a enfrentarse cara a cara
con la miseria en asentamientos paupérrimos del
interior del país, participan a veces otros miembros
de la JEC que pocos años después constituirían
el grupo fundador de Montoneros: el cordobés Emilio
Mazza, Ignacio Vélez y Carlos Capuano Martínez.
Diez años después prácticamente todos
participarían de la guerra de guerrillas.
En 1965, Juan García Elorrio aúna en su
Revista Cristianismo y Revolución el lema
del cura guerrillero colombiano Camilo Torres y el de
Ernesto Che Guevara: "El deber de todo católico
es el de ser un revolucionario" y "El deber
de todo revolucionario es el de hacer la revolución".
Aquellos jóvenes que habían radicalizado
sus concepciones y se habían peronizado junto al
trabajo evangélico de Carlos Mugica encuentran
en éste una negativa al uso de la fuerza. Mugica
le diría a Miguel Bonasso:
"No
puedo estar ahí y por eso me separé
de ellos hace tiempo, porque yo estoy dispuesto
a que me maten, pero no estoy dispuesto a matar". [67] |
García
Elorrio y su revista son quienes reconcilian a los radicales
católicos con la política violenta [68].
En 1967 Rodolfo Galimberti crea JAEN, Juventudes Argentinas
por la Emancipación Nacional. Durante los cinco
años de desarrollo de la agrupación [69] militan en ella los futuros montoneros Ernesto Jauretche,
Roberto Ahumada y Dardo Cabo; los peronistas moderados
Raúl Othahecé, Carlos Grosso y Carlos Chacho
Alvarez; y los músicos Emilio Del Guercio y Luis
Alberto Spinetta.
Dardo Cabo había disuelto el Movimiento de la Nueva
Argentina para integrarse a JAEN. También en 1967
Norma Arrostito renuncia a la Federación Juvenil
Comunista.
La Juventud Obrera Católica de José Sabino
Navarro, Jorge Rossi y Carlos Hobber asumía la
tradición peronista y clasista del sindicalismo
cordobés.
¿Qué lleva a los diversos grupos de católicos
a fundar o acercarse a las organizaciones revolucionarias?
¿Cómo conciliar la religión y la
guerrilla?
Quien estuviera dispuesto a sacrificar su vida en la lucha
armada, podía considerarse legitimado por eso mismo.
No hay, para un cristiano, mayor prueba de amor que que
el dar la vida por los demás. Esta es, también,
la más elevada forma de expiación. Como
lo explica Richard Gillespie:
"Cada
vez más gente se mostraba de acuerdo con
la máxima de Perón: Contra la fuerza
bruta, sólo puede ser eficaz la fuerza aplicada
con inteligencia. Sin embargo, la aceptación
de la lucha armada y el florecimiento de las expresiones
de nacionalismo, izquierdistas y populares no habrían
ocurrido nunca en la medida en que lo hicieron sin
el fuerte viento de cambio que sopló a través
de la Iglesia Católica durante la misma década.
En un país donde el 90% de la población
estaba bautizada y el 70% había recibido
la primera comunión, las ideas católico
radicales socavaron decisivamente la influencia
conservadora que la jerarquía eclesiástica
ejercía sobre millares de jóvenes
argentinos. Despertaron la preocupación por
los problemas y cambios sociales, legitimaron la
acción revolucionaria y encauzaron a muchos
hacia el Movimiento Peronista." [70] |
Abal
Medina, Ramus y Firmenich pasan a la clandestinidad a
fines de 1967.
10.
El peronismo militante en la resistencia
El
proceso de radicalización de la resistencia peronista
tiene tres patas: Una deriva de la intelectualidad del
Partido Comunista y refiere a la obra de Antonio Gramsci;
Otra refiere a Revolución Cubana y a la lectura
que de ella realiza John William Cooke; La tercera será
la lucha del sindicalismo combativo contra la burocracia
del participacionismo.
La labor que por distintos medios llevan adelante José
Arico y Juan Carlos Portantiero tras ser expulsados del
PC introduce la noción de hegemonía en el
debate político argentino y permite al peronismo
verse a si mismo como vanguardia revolucionaria. La revista
Pasado y Presente, dirigida por Aricó, se asume
como una expresión de la nueva izquierda y afirma
explícitamente su compromiso con todas las fuerzas
que se proponen la transformación revolucionaria
del país. Más allá de su valor declamativo,
reivindica algo que luego se iría perdiendo: Un
trabajo creativo de parte de los intelectuales [71].
En el caso de Cooke se puede observar una evolución
de su propio pensamiento en función de su experiencia
cubana y de los años de resistencia. El primer
Cooke "veía la tercera posición, no
como una forma civilizada y reformada de capitalismo,
sino más bien como un sistema totalmente diferente,
equidistante del capitalismo y del socialismo" [72]. Pero la adopción
de un antiimperialismo militante lo lleva a modificar
su postura. En sus propias palabras:
"Los
comunistas en Argentina somos nosotros, porque el
imperialismo yanqui no se guía por definiciones
filosóficas sino por hechos prácticos;
y el movimiento de masas que pone en peligro las
inversiones, el orden social y la seguridad hemisférica,
eso es el comunismo." [73] |
Cooke
ve a Cuba como la sintesís perfecta y prefiguradora
de un proceso inevitable: la fusión entre nacionalismo
revolucionario y socialismo. Para entonces la reinterpretación
de Cooke del peronismo a la luz de la experiencia cubana
ya han sido recogidas por un sector importante de la Juventud
Peronista [74].
En ese entonces, Cooke define a Perón como:
"...
un líder nacionalista y progresista, un
pre marxista que nunca será obstáculo
para que se lleve a cabo de liberación
nacional y social de nuestro país." [75]
|
En
el caso específico de Montoneros, su objetivo es
unificar las acciones de la Vanguardia y de las Masas:
La comunión del Foquismo y el Peronismo.
La tercera pata estará compuesta por los gremios
clasistas.
11.
El sindicalismo combativo
"Rucci,
traidor, a vos te va a pasar lo mismo que a Vandor." [76]
"Rucci, traidor, saludos a Vandor." [77]
Si
bien el principal y autoproclamado objetivo de los gobiernos
militares en el período 1955-1973 es la imposición
de mecanismos proscriptivos del peronismo, e incluso justifican
las acciones tendientes a la proscripción en nombre
de la democracia, el gobierno de Onganía permite
la normalización de la CGT en el marco de sus negociaciones
con los sectores gremiales que responden a Augusto Vandor.
Uno de los triunfos políticos más importantes
de la gestión de Onganía se relaciona con
la abolición, en la práctica, del derecho
de huelga, a partir de la sanción de la Ley de
Arbitraje Obligatorio en Agosto de 1966.
Entre 1968 y 1969 el vandorismo cede terreno, flanqueado
por la derecha y desbordado por la izquierda. La táctica
de "golpear y después negociar" [78] pierde vigencia. La desvalorización llega tal punto
que en marzo de 1968 la reunión del congreso normalizador
Amado Olmos de la Confederación General del Trabajo
nombra secretario general al gráfico Raimundo Ongaro.
La soberbia del perdedor produce la ruptura su sector
y lo que de allí en adelante se conocería
como la CGT de los Argentinos.
En aquella entrevista en Madrid con Perón que dio
origen a Ese Hombre, el anciano General presenta a Walsh
y Ongaro. Perón dice entonces:
"Todos
los peronistas estamos en deuda con el autor de Operación Masacre."
|
Acompañado,
entre otros por Rogelio García Lupo, Lucas Guagnini
y Horacio Verbitsky, Walsh asume la dirección del
Semanario CGT, que alcanzaría a editar 55 números
entre mayo de 1968 y febrero de 1970.
La esperanza y el optimismo aparecen ahora explicitados
en este combativo semanario, y se corporizan en la militancia.
"Venceremos, venceremos, algún día
venceremos" dice Ongaro en el primer número.
Walsh está cruzando la barrera, a punto de abrazar
la militancia. En agosto, ya a cargo del semanario, Walsh
anota en su diario:
"Todavía
no participo a fondo, porque no encuentro la manera
de conciliar mi trabajo político con mi
trabajo de artista, y no quiero renunciar a ninguno
de los dos." [79]
|
Walsh
había denunciado la matanza de 1956 en Operación
Masacre y en ese momento estaba publicando la investigación
¿Quién mató a Rosendo? en la que
denuncia el gangsterismo y la entrega del gremialismo
participacionista.
Discursivamente, el aporte de Walsh consiste en poner
en claro el proceso: Luego de la organización de
la CGT de los Argentinos, el discurso de la nueva central
obrera se torna mucho más combativo y define claramente
a los enemigos: la dictadura militar, el imperialismo
y la burocracia sindical [80].
Para su primer acto del día del trabajador como
Secretario General, Ongaro prepara junto a Walsh el "Mensaje
a los Trabajadores y al Pueblo Argentino" [81].
La CGTA plantea la necesidad de abrir las miras del sindicalismo,
de asumir la responsabilidad como columna vertebral y
vanguardia del movimiento obrero.
"El
obrero no quiere la solución por arriba,
porque hace doce años que la sufre y no
sirve. El trabajador quiere el sindicalismo integral,
que se proyecta hacia el control del poder, que
asegura en función de tal el bienestar
del pueblo todo. Lo otro es el sindicalismo amarillo,
imperialista, que quiere que nos ocupemos solamente
de los convenios y las colonias de vacaciones."
|
Y
define la posición de la Central Sindical en términos
clasistas:
"La
participación que se nos pide es, además
de la ruina de la clase obrera, el consentimiento
de la entrega. Y eso no estamos dispuestos a darlo
los trabajadores argentinos."
"La
CGT de los Argentinos no ofrece a los trabajadores
un camino fácil, un panorama risueño,
una mentira más. Ofrece a cada uno un puesto
de lucha."
|
También
crítica la propiedad privada:
"El
pan tiene dueño, pero un dueño sin
hambre. He aquí al descubierto la barrera
que separa las necesidades humanas de los bienes
destinados a satisfacerlas: el derecho a la propiedad
tal como hoy es ejercido."
|
El
catolicismo del líder de la CGTA, Raimundo Ongaro,
se refleja en esta crítica de la propiedad, continuadora
de la realizada en la Populorum Progressio: "La tierra
se ha dado a todo el mundo y no sólo a los ricos".
En el "Mensaje...", Ongaro agradece al Movimiento
de Sacerdotes para el Tercer Mundo y lo cita:
"La
Iglesia saluda con orgullo y alegría una
humanidad nueva donde el honor no pertenece al
dinero acumulado entre las manos de unos pocos,
sino a los trabajadores obreros y campesinos."
|
El
trabajo del CGTA en las bases, su absoluta antiburocracia,
se complementa con la acción superestructural desarrollada
desde el semanario CGT.
CGT denuncia puntualmente al vandorismo, y no se limita
a eso, hace también historia del participacionismo
y lo denigra ("ya participamos, como víctimas").
Walsh escribe decenas de notas sobre el movimiento obrero,
y García Lupo analiza la desnacionalización
de la economía (lo cual será editado como Mercenarios y Monopolios). Walsh también
escribe "La logia del gatillo" y "La secta
de la mano en la lata" [82].
CGT lleva adelante una campaña llamando a la resistencia
popular. Celebra el Mayo francés, se organiza para
no ser golpeado por la represión, se diferencia
de la dirigencia burocrática publicando la declaración
de bienes de toda la Comisión Directiva.
CGT propone una ruptura radical en la tradición
del sindicalismo y en la prensa política:
"La
popularidad de Hipólito Yrigoyen irritaba
a los banqueros de Londres y Nueva York, y la
del General Perón hizo que los millonarios
yanquis perdieran la cabeza más de una
vez. ¿Por qué? ¿Es acaso
imposible gozar del apoyo interno y caerle simpático
a los influyentes financistas internacionales?
La respuesta es, sin duda, sí."
|
Por
último, se permite hacer un llamamiento. Así
como la Iglesia parece plantearse no ser "la protectora
de las grandes propiedades" [83],
la CGTA propone a las Fuerzas Armadas adoptar una posición
similar:
"...
a los militares, que tienen por oficio y vocación
la defensa de la patria: nadie les ha dicho que
tienen que ser los guardianes de una clase, los
verdugos de otra, el sostén de un gobierno
que nadie quiere, los consentidores de la penetración
extranjera... preferiríamos tenerlos a
nuestro lado y del lado de la justicia."
|
Pero
no es una organización ingenua. Sabe de antemano
que su trabajo se producirá "a la luz o en
la clandestinidad".
"La
CGT convoca, en suma, a todos los sectores, con
la única excepción de minorías
entregadoras y dirigentes corrompidos, a movilizarse
en los cuatro rincones del país para combatir
de frente al imperialismo, los monopolios y el
hambre."
|
CGT
plantea que: "La verdadera revolución, hambrienta
y despojada, espera en las calles". El Cordobazo
fue, en parte, fruto del llamado de CGT, y fue el motivo
de su cierre. Pero lo que es ilegítimo para el
Estado entra por la puerta de atrás como comportamiento
voluntario del grupo que defiende una identidad social [84].
Las rebeliones constituyen "un nuevo centro de verdad
(...) Los hechos de estos días son los que importan.
Pero más que escribirlos hay que producirlos" [85].
Pero por otro lado CGT no dejó de señalar
que "no hay lugar en el país para acciones
aisladas" ante la excitación violenta alcanzada
en algunas manifestaciones.
El discurso de la CGT de los Argentinos se constituyó
como un material ideológico y práctico,
disponible para ser apropiado por otros protagonistas
en acciones colectivas más masivas [86].
12.
Los
albores de la militancia de Rodolfo J. Walsh
"Cuando
cuarenta mil personas salen a la calle,
como en Córdoba, un héroe es cualquiera". [87]
En
1968 Walsh habla de la literatura como producto cultural
en sentido amplio, originado en la sociedad sobre la que
a la vez incide. Como diría García Canclini [88] muchos años después, medios y ciudad funcionan
"en eco". Por eso afirma que "cuando 40.000
hombres y mujeres salen a la calle, como en Córdoba,
un héroe es cualquiera". Para Walsh las rebeliones
constituyen "un nuevo centro de verdad (...) Los
hechos de estos días son los que importan. Pero
más que escribirlos hay que producirlos" [89].
Walsh sigue investigando la vida y la muerte de los jóvenes
asesinados en La Real. En una entrevista que le realizan
en 1968 [90] afirma que "si en mi futura creación literaria
llega a haber héroes, serán esos".
Acaso parte del compromiso o por lo menos de la tarea
consista justamente en eso: En contar unas historias de
los hombres y no la historia a secas [91].
Walsh ha dejado de lado todo atisbo de ingenuidad [92],
lejos está del joven nacionalista de 1945. Asume
la lucha hegemónica, sabe que "epistemológicamente,
lo que ha sido presentado como un hecho objetivo, demuestra
ser finalmente un juicio de valor que implica la superioridad
intrínseca de un modo de vida sobre otro" [93].
Así como "los letrados" pusieron en marcha,
tras una "sangrienta faena de quita y pon" destinada
a abortar "palabras que aplicadas a la realidad afirmaran
de ellas cosas opuestas", como "lindofeo, malabueno,
odioamor" [94].
Todavía en 1968 Jorge Alvarez edita Memorias de
la infancia, otra compilación de cuentos, entre
los cuales se destaca "El 37", un cuento en
el que Uriburu ("La primera mala palabra que escuché
en mi casa fue Uriburu") se cruza en la vida cotidiana
y toma forma de plato de sémola. Y de odio.
A principios de 1969 Walsh debe entregar al editor Javier
Alvarez su esperada novela [95].
El tema desvela a Walsh, tanto por su situación
económica como por su situación como escritor:
No está del todo seguro si no es capaz de escribir
una novela, si no le interesa hacerlo en la forma en que
se concibe la novela burguesa, o si dejará de lado
su vida de escritor para entregarla a la militancia. A
cambio de la novela que no llega, Walsh entrega al editor
Crónica de Cuba, en el cual se responsabiliza de
la selección de textos y de la nota preliminar.
Por otro lado, Walsh se incorpora al Peronismo de Base.
Su diario [96] da cuenta de su conflicto personal:
"Estoy
cansado y derrotado, debo recuperar una cierta
alegría. Siento (...) la perplejidad entre
la acción y el pensamiento."
"Es posible que, al fin, me convierta en
un revolucionario."
"Me
refiero principalmente a métodos de trabajo.
Hace años que vengo luchando por eliminar
cosas que formaban una infraestructura errónea,
la bebida, el cigarrillo, los malos horarios,
la pereza y las postergaciones consiguientes,
la autolástima, el desorden, la falta de
disciplina; la consiguiente falta de alegría
y de confianza; todo eso ensamblado en una estructura
mental que seguía siendo burguesa."
"Lo
que sucede es que me paso al campo del pueblo,
pero no creo que vamos a ganar: en vida mía,
por lo menos."
"Se
me han acumulado catastróficamente el proyecto
burgués (la novela) y el proyecto revolucionario
(la política, el periódico)."
"Fantaseo
que la novela es el último avatar de mi
personalidad burguesa."
|
La
respuesta de Walsh a sus planteos vivenciales sería
la de siempre: la respuesta del cuerpo, de la puesta en
acción:
"Estoy
comprendiendo por que me resulta tan fácil
abandonar la literatura. En el fondo no es ningún
sacrificio (...) Estoy fantaseando con cuentos,
y aun novelas clandestinas."
"Los
Siete Locos, pero esta vez heroicos."
"Si
no es sobre eso, no vale la pena escribir sobre
nada."
Los
huecos de la historia dan lugar a una sucesión
de hechos relevantes. Las issues o problemáticas
son una cara de un problema más persistente,
que difícilmente se podría decir
que es nuevo. [97]
|
13.
Córdoba, 29 de Mayo
La
labor de la CGT de los Argentinos revitaliza la tradición
del sindicalismo cordobés [98].
La CGTA y el rol de Ongaro son vistas como las primeras
expresiones de resistencia obrera y su carácter,
en particular en el interior, es movilizador y antiburocrático.
Ya en junio de 1968 Perón envía una carta
al Secretario General Raimundo Ongaro apoyando "el
cambio radical en la conducta de las filas de las organizaciones
sindicales" a partir de que se hiciera cargo de la
conducción de la CGTA [99].
Comienza a gestarse una experiencia clasista en los gremios
cordobeses, que se radicalizará dentro de una estructura
nacional. En Smata un volante explica:
"Ya
nuestra lucha no es por el mameluco, ni por aumentar
conquistas, sino por conservar nuestra condición
de clase."
|
La
prédica de la CGTA apunta a un continuismo con
las luchas sindicales de la resistencia:
"Agraviados
en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos,
despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar,
donde otros las dejaron, las viejas banderas de
lucha."
|
El
26 de Mayo de 1969 el Barrio Clínicas es ocupado
por los estudiantes. El Paro General Provincial comienza
el 29 de Mayo, Día del Ejército: El ausentismo
en las fábricas alcanza el 98%. A partir de las
11 de la mañana y durante casi 72 Hs. se desarrolla
una guerra urbana entre el pueblo y la policía,
en primer lugar, y el ejército después.
"Fue
una decisión colectiva, yo no sé
cómo sucede esto pero si sucede que hay
cosas que nos tocan a todos y nos hacen tomar
una decisión común, pero nadie dio
una orden ni nada, pero todos avanzamos contra
la policía, yo tenia dos mandarinas reventadas
en las manos, no tenia con que defenderme pero
todos avanzamos." [100]
|
La
prédica de la CGTA, representada en Córdoba
por el Secretario General de regional, Miguel Ángel
Correa, y continuada por lo sindicatos de Sitrac-Siram,
Fiat y Smata, principalmente, estalla. Trabaja junto a
ellos el sindicato de Luz y Fuerza dirigido por Agustín
Tosco, un hombre ajeno al peronismo. Delich platearía
después que "nada simboliza mejor la parábola
de esta historia que el encuentro del peronismo combativo
y del socialismo consecuente" [101].
Durante el primer día llegan a estar tomadas por
los rebeldes quince manzanas, y se retiene en calidad
de detenidos a seis policías. A media tarde algunos
francotiradores, intentan impedir el avance de las tropas
del oficialismo.
El Dr. Díaz Colodrero, Secretario del Gobierno
Provincial, afirma a media tarde que "los francotiradores
serían elementos castristas, cubanos y centroamericanos".
Pero la protesta fue espontánea, anticipada, previsible,
pero espontánea [102].
Y la represión oficial fue la mecha. Un testimonio
recogido por Mónica Gordillo lo demuestra:
"¿Vos
no tenías miedo? No, porque era por todos
lados, era todo el mundo." [103]
En
medio de la refriega los huelguistas incendian
algunos negocios: Xerox, Tecnicor, Confitería
Oriental. Ante la pregunta de un cronista respecto
al significado de esas acciones, un obrero responde
con otra pregunta:
"¿Y
a vos que te parece? ¿Sabés quiénes
son los dueños?" [104]
|
La
protesta es tan fuerte y tan genuina que "incluso
los líderes vandoristas se vieron obligados a respaldar
la culminante huelga general del 30 de Mayo de 1969". [105]
Sólo en 1969 se realizan en la provincia 7 paros
totales de actividades en sólo cinco meses: a los
paros nacionales del 30 de Mayo, 27 de agosto y 29 y 30
de octubre deben sumarse los paros locales del 29 de Mayo,
30 de julio y del 18 de septiembre. [106]
El 27 de Mayo, dos días del inicio de la huelga,
es detenido Raimundo Ongaro al llegar a la estación
de trenes cordobesa. El 1 de junio, cuando la pueblada
no había sido aun del todo sofocada, Agustín
Tosco ya había sido condenado a 8 años y
3 meses de prisión. Juntos en las calles y en las
cárceles de Córdoba.
Raimundo Ongaro es detenido seis veces durante 1969. En
la última es acusado del asesinato de Vandor y
está preso desde Julio a Diciembre. Pero no deja
de repetir aquella frase que escribió en el Número
1 del Semanario CGT:
"Venceremos,
venceremos, algún día venceremos".
|
Juan
Carlos Portantiero había definido los tiempos políticos
transcurridos entre 1955 y 1973 como el "empate hegemónico" [107].
El comportamiento de los actores era motivado por la lógica
de un empate entre dos fuerzas alternativas capaces de
vetar los proyectos de otros, pero sin recursos suficientes
para imponer de manera perdurable los propios.
En 1969 se abre un período inédito de la
historia argentina, en el cual queda cuestionada y corroída
la base de autoridad de todos aquellos dirigentes de las
organizaciones de la sociedad civil, sobre todo en los
casos de quienes aparecían más directamente
garantizados por el Estado.
Quizá fuera tiempo ya para romper el empate, quizá
fuera la hora del Gol de Oro.
14.
La puesta en marcha de Montoneros
"Con
sangre o sin sangre, la raza de los oligarcas
explotadores del hombre morirá sin duda este siglo". [108]
Todo
era posible a partir del 29 de Mayo de 1969. A condición
de que se entendiera dialécticamente que se agotaba
una etapa y nacía otra. Llegaba a su culminación
la etapa correspondiente a la estrategia del sindicalismo
revolucionario que había encarnado la CGT de los
Argentinos, y germinaba la propuesta voluntarista y romántica
del "Ecce Homo barbado que la CIA y los militares
bolivianos habían asesinado en la escuelita de
La Higuera" [109].
Luego del Cordobazo y a pesar de la caída de Taco
Ralo [110] la guerra de guerrillas fue asumida por las organizaciones
de la izquierda peronista y no peronista. La discusión
sobre la guerrilla no busca su aceptación o rechazo,
sino sus formas. Al interior de las FAP se abrió,
en cambio, un debate sobre la validez del foquismo, que
tuvo como efecto inmediato la priorización de las
ciudades como espacio estratégico de la guerra
revolucionaria del pueblo, de probable inspiración
maoista" [111].
Aquellos Montoneros que habían pasado a la clandestinidad
en 1967 en Mayo de 1970 secuestran al General Pedro Eugenio
Aramburu, quizá el personaje más odiado
por el peronismo. Luego de un juicio revolucionario Aramburu
es fusilado.
Esta actuación les otorga inmediato prestigio a
Montoneros. La muerte de Aramburu en nombre del pueblo
peronista es festejado en los barrios pobres del Gran
Buenos Aires y en el interior del país. Pocos meses
después la ocupación de La Calera despierta
admiración.
El nivel de conflicto social sigue en aumento. En Marzo
de 1971 otra vez Córdoba se subleva. Es el Viborazo.
En Abril de 1972, el Mendozazo. En Julio de 1972, el Rocazo.
Las organizaciones guerrilleras intensifican sus acciones.
En Agosto de 1972 escapan de la cárcel de Rawson
varios de los principales dirigentes guerrilleros, y otros
tantos son masacrados en Trelew.
Al crear un clima de inseguridad y de desorden social,
la actividad guerrillera de los Montoneros llega a ser
sin duda un factor determinante en la decisión
de los militares de volver a los cuarteles y buscar una
solución política a la crisis argentina.
Lanusse, que ha reemplazado a Levingston tras el Viborazo,
comienza a pensar la salida electoral como "válvula
de escape". La idea es que hay que restaurar la democracia
para quitar todo argumento a la subversión.
15.
El intelectual revolucionario
La
figura del intelectual revolucionario ya está madura
para principios de los '70. La imposibilidad de una distancia
entre teoría y acción se traduce también
en la imposibilidad de una distancia entre enunciador
y receptor del discurso.
La revista Nuevos Aires publica en 1972 un debate sobre
el tema "Intelectuales y Revolución",
en el cual participan Juan Carlos Portantiero, Noe Jitrik,
Kaplan, José Vazeilles, Ricardo Piglia, Meinares
y Germán Rozitchner. Lo notable del debate es "las
dificultades que encuentran sus participantes para encontrar
el rol específico del intelectual, un rol que no
se aleja ni mucho ni poco de las masas y sus partidos
orgánicos". Con matices, todos los participantes
coinciden con la máxima de Fidel Castro:
"Dentro
de la revolución todo, contra la revolución
nada." [112]
|
Esta
frase resume la posición del intelectual revolucionario
en torno a la búsqueda de su organicidad, que es
lo contrario de su autonomía. Estos intelectuales
padecen su autonomía, ya que en realidad desean
perderla como corresponde a su calidad de revolucionarios.
El país entra en guerra tras el Cordobazo del 29
de Mayo de 1969: el 30 de Junio es asesinado por Descamisados
Augusto Timoteo Vandor; el 29 de Mayo de 1970 Montoneros
secuestra a Pedro Eugenio Aramburu; el 7 de Agosto de
1970 es asesinado por Descamisados José Alonso,
sucesor de Vandor; el 15 de Agosto de 1972 se produce
la fuga de la cárcel de Rawson de Marcos Osatinsky,
Enrique Gorriarán Merlo, Roberto Santucho y Fernando
Vaca Narvaja, entre otros, y la matanza de Trelew.
En 1972 el trabajo militante de Walsh da lugar a la formación
del Semanario Villero. En 1973 De La Flor publica, al
fin, El Caso Satanowsky, mientras que Siglo XXI saca a
la luz Un oscuro día de justicia. Jorge Cedrón
dirige la versión cinematográfica de Operación
Masacre. Entre el '72 y el '74 De La Flor publica
siete nuevas ediciones de este título. Nuestro
Facundo.
16.
La militancia
"Es
que, carajo, yo no quiero hacerme amigo de ustedes
porque después los andan matando y uno sufre". [113]
En
1970 un joven Ricardo Piglia entrevista a Rodolfo Walsh
y éste le plantea:
"No
concibo hoy el arte si no está relacionado
directamente con la política, con la situación
del momento en que se vive en un país dado,
si no está eso para mí le falta
algo para poder ser arte."
|
Walsh
propone dejar de lado la ficción dado que "...
la novela es la última forma del arte burgués
y ya no me satisface" [114].
De todos modos aún no resuelve su ambivalencia:
"Debo
pensar, sin retroceder, y volver a pensar, y usar
sobre mí algo de mi inteligencia y cariño." [115]
|
Y
se replantea su propia biografía política,
y la de millones de argentinos:
"'No
era tan malo ser peronistas', o bien 'Ahora podemos
ser peronistas' (...) Ningún argentino
de más de treinta años puede vivir
el peronismo sino como un drama (...) Nosotros
les decíamos traidores a ellos, a los Matera,
los Vandor, los Remorino. Pero los traidores éramos
nosotros. Porque Perón siempre los apoyó
a ellos."
|
Jorge
Cedrón lleva al cine Operación Masacre en 1971.
En 1972, en una carta al cubano Roberto Fernández
Retamar, Walsh describe las vivencias propias de los '70:
"Uno
se acostumbra a tener la casa limpia, a no llevar
un diario íntimo ni una libreta de direcciones,
a quemar las cartas de La Habana". [116]
|
El
papel de los comandantes militares ronda siempre los pensamientos
de Walsh. En esta carta recuerda al General Sánchez
de ser "el primer general, desde la guerra de independencia,
que muere en combate" [117].
Antes había hablado del Che Guevara como el único
general que se había descripto a sí mismo
huyendo en dos oportunidades [118].
Y continúa con la vida del clandestino:
"...
las únicas cosas sobre las que uno podría
o desearía escribir son aquellas que precisamente
no puede escribir ni mencionar; los únicos
héroes posibles, los revolucionarios, necesitan
del silencio; las únicas cosas ingeniosas
son las que el enemigo todavía desconoce
(...) toda verdad transcurre por abajo, igual
que toda esperanza." [119]
|
Walsh
se acerca aquí a la conclusión del análisis
de Gabriel Rot sobre la guerrilla argentina. Rot señala
que "la necesidad de mantener el secreto y la conspiración
de sus actividades atenta contra toda relación
abierta y de masas, asilando al foco guerrillero en su
propia dinámica. Para el grupo foquista lo fundamental
será la cohesión interna, monolítica,
donde todos los sujetos comparten una misma identidad,
lo que lo aleja cada vez más de las tradiciones
obreras y populares de debate y divergencias ya que la
crítica en su seno constituye una amenaza" [120].
Entre 1972 y 1973, la organización Montoneros y
sus satélites legales logran constituir una formación
nacional por medio de las JP Regionales y la conformación
de agrupaciones como la Juventud Universitaria Peronista
(JUP), la Juventud Trabajadora Peronista (JTP), la Unión
de Estudiantes Secundarios (UES), el Movimiento Villero
Peronista (MVP), la Agrupación Evita (AE) y el
Movimiento de Inquilinos Peronistas (MIP). Este conjunto
de agrupaciones, que excedía a Montoneros, es conocida
como la Tendencia Revolucionaria del Movimiento Peronista.
Esta organización le permite a Montoneros alcanzar
una capacidad de movilización incomparable, que
aporta, por sí sola, la mitad de los concurrentes
a la fallida recepción de Perón en Ezeiza
el 20 de Junio de 1973 [121].
Ese día El Canca Juan Carlos Dante Gullo sobrevuela
en helicóptero la concentración más
grande de la historia argentina, y tal vez de la historia
occidental. Un acto al que acude más del 10% de
la población en masa para recibir a un solo hombre [122].
Esta misma capacidad pone a Montoneros a la cabeza de
los movimientos guerrilleros de América Latina,
y propicia su crecimiento dentro de las estructuras del
peronismo.
Walsh visita a Aníbal Ford y Eduardo Romano en
su cátedra en la Facultad de Filosofía y
Letras en el año 1973. Una alumna le pregunta:
"Dígame Walsh, ¿qué ideales
lo llevaron a escribir Operación Masacre?"
Y él responde: "¿Ideales? Yo quería
ser famoso, ganar el Pulitzer, tener dinero..." [123].
El prejuicio puede ver al humor como un componente evasivo,
pero "no es evasión, es precalentamiento" [124].
Y anota:
"Tardé
mucho tiempo en darme cuenta que las cosas que
hay para contar son tantas y tan urgentes que
no hay que pararse tanto a ver como uno las cuenta." [125]
|
Aun
en 1973 Walsh se incorpora a Montoneros, luego de un breve
paso por las Fuerzas Armadas Peronistas. García
Lupo cuenta haberle dicho que "le dije que la militancia
combativa era un error" [126].
Poco tiempo después se integra a la fundación
del diario montonero Noticias, junto a Paco Urondo, Horacio
Verbitsky y Miguel Bonasso, entre otros. Noticias llega
a tirar 130.000 ejemplares pero cierra a mediados del
año siguiente.
En esos tiempos escribe:
"A
veces los dioses cometen errores brillantes, que
sólo ellos pueden subsanar. Esas equivocaciones
pueden tener consecuencias catastróficas
para un mísero peón, pero no influyen
en la economía general del juego, condenado
a perdurabilidad (...) Los dioses no tienen idea
del bien y del mal. De lo contrario no podrían
existir." [127]
|
17.
La primavera: Campora al gobierno
"Que
lindo, que lindo,
que lindo que va a ser
el Hospital de Niños
en el Sheraton Hotel". [128]
El
11 de Marzo de 1973 se celebran elecciones presidenciales
en la Argentina. La Juventud acompaña la candidatura
de Héctor Cámpora, un viejo peronista capaz
de hacerles un guiño. En plena campaña El
Tío dice: "Los Montoneros son tan respetables
como los que estamos en el camino de las ideas y de la
persuasión" [129].
Integrado al Frente Justicialista de Liberación
(Frejuli) como "Alianza de clases para hacer frente
al imperialismo" [130] Montoneros busca alcanzar una clara preeminencia. Parece
lograrlo durante todo el proceso electoral y al comienzo
de la gestión de Cámpora: Tres ministros
del Poder Ejecutivo son cercanos a la izquierda del movimiento:
el de Interior, Esteban Righi [131];
el de Relaciones Exteriores, Juan Carlos Puig; y el de
Cultura y Educación, Jorge Taiana [132].
Como resultado de la elección la izquierda cuenta
también con cinco gobernadores, un senador nacional [133],
varios legisladores provinciales y municipales, algunos
intendentes y el apoyo de varios gobernadores, así
como una pobre representación parlamentaria: ocho
diputados en un bloque conformado por ciento cuarenta
y cinco legisladores del Frejuli [134].
En la asunción de Cámpora, el 25 de Mayo
de 1973, se encuentran presentes Salvador Allende y Osvaldo
Dorticós. El acto es una fiesta popular y los Montoneros
sus principales animadores. Esa misma noche son amnistiados
todos los presos políticos.
La UBA comienza a transformarse en la Universidad Nacional
y Popular de Buenos Aires. Su rector es Rodolfo Puiggrós,
ex militante del Partido Comunista, quien se plantea la
necesidad de abrir las puertas de la Universidad a los
hijos de los trabajadores. La matrícula aumenta
se multiplica en dos años, de la mano del levantamiento
de las restricciones al ingreso.
En este clima nacional y popular el Consejo Superior de
la Juventud Peronista da a conocer "Compromiso con
el Pueblo" poco antes de la asunción de Cámpora.
En dicho documento la promontonera JP básicamente
se compromete a:
—Acatar la autoridad de Perón y la verticalidad
del Movimiento
—Retomar el programa de la CGT de los Argentinos
—Liberar a todos los presos políticos
—Anular toda legislación represiva
—Investigar los delitos políticos y económicos
de los gobiernos anteriores
—Desburocratizar el Estado
—Profundizar la Revolución en busca de
la Patria Socialista
|
Los
integrantes del Consejo que suscriben este documento son,
entre otros: El delegado de la Juventud y reciente militante
montonero, Rodolfo Galimberti; Los representantes de las
distintas regionales, entre los cuales se encuentran militantes
montoneros y promontoneros; Los candidatos montoneros
electos y otros candidatos electos del Frejuli.
"Compromiso con el pueblo" es un documento breve,
conciso y poco alegórico. Los candidatos electos
y los representantes de la Juventud se comprometen a profundizar
el camino de la resistencia, esta vez como oficialismo.
En principio, el policlasismo del frente no supone una
amenaza para el cumplimiento del programa revolucionario
en cuanto Perón mantenga su apoyo a la Tendencia
y el gobierno de Cámpora marche. Pero ya en 1967
Cooke remarcaba que "eludir el dilema entre revolución
o compromiso con la burguesía es simple escapismo" [135].
Montoneros, apoyado en su capacidad de movilización
y desestabilización, desestimó el juego
político: La distancia entre sus objetivos y los
de la burguesía del Frejuli era insalvable, y con
el lopezreguismo y la CGT participacionista, inviable.
En Abril de 1973 Perón depone a Galimberti como
delegado de la Juventud, luego de que éste propusiera
la formación de milicias populares.
Poco a poco Perón permite el crecimiento del poder
sindical en detrimento de las posiciones de la Tendencia.
Los legisladores de la izquierda se ven apremiados y terminan
por renunciar. Los gobernadores afines a Montoneros sufren
una suerte similar: el de Buenos Aires, Oscar Bidegain,
y el de Salta, Miguel Ragone, son forzados a dimitir;
el de Mendoza, Alberto Martínez Baca, es depuesto
por una Intervención Federal; lo mismo le sucede
a Jorge Cepernic de Santa Cruz; el Gobernador de Córdoba,
Ricardo Obregón Cano, es depuesto por medio de
un golpe policíaco.
En poco tiempo la fiebre revolucionaria ha desaparecido.
Continuará...
Biografía [
volver ]
Christian Lourido es porteño y tiene 34
años. Escribe desde que tiene memoria. Ha sido
editor de la revista B.O.L.A. del Colegio Carlos Pellegrini
y del periódico Zoociales de la Facultad de Ciencias
Sociales de la UBA. Estuvo a cargo del Departamento de
Prensa del Club Atlético Platense entre 2004 y
2006. Casi es Licenciado en Ciencias de la Comunicación.
En 2007 se fue a vivir a las sierras cordobesas para escribir
su primera novela Lo que no hemos querido ser,
que se encuentra en proceso de edición. Actualmente
se encuentra escribiendo su nueva novela, Buscar en
la otra cuadra.
[50]
Movimiento de los Sacerdotes para el Tercer Mundo, 1994. [ volver ]
[51] Dri, 1984. [ volver ]
[52] Cavarozzi, 1984. [ volver ]
[53] O'Donell, 1982. [ volver ]
[54] Cavarozzi, 1984. [ volver ]
[55] Gramsci, 1961. [ volver ]
[56] Leis, 1991. [ volver ]
[57] Jauretche, Arturo (1974).
"El marco económico de lo social y los tres
fracasos de la burguesía". En El medio pelo
en la sociedad argentina (Apuntes para una sociología
nacional). Buenos Aires: Peña Lillo. [ volver ]
[58] Citado por Terán,
1991. [ volver ]
[59] Arlt, Roberto (1998). Los
siete locos. Madrid: Cátedra. [ volver ]
[60] Sin Firma, 2000b. [ volver ]
[61] Walsh, 1967. [ volver ]
[62] Walsh, 1996. [ volver ]
[63] Cántico montonero. [ volver ]
[64] Luego semipeterno intendente
de la localidad bonaerense de Merlo, donde ambos vivían. [ volver ]
[65] Fundador del derechista
Comando de Organización (CdeO). [ volver ]
[66] Gillespie, 1987. [ volver ]
[67] En Bonasso, 2000. [ volver ]
[68] Gillespie, 1987. [ volver ]
[69] Hasta el ingreso de Galimberti
y Jauretche a la organización Montoneros. [ volver ]
[70] Gillespie, 1987. [ volver ]
[71] Leis, 1991. [ volver ]
[72] Gillespie, 1987. [ volver ]
[73] Citado por Gillespie, 1987. [ volver ]
[74] Luvecce, 1993. [ volver ]
[75] Citado por Bonasso, 2000. [ volver ]
[76] Cántico de la Tendencia
en 1972. [ volver ]
[77] Cántico de la Tendencia
en 1974. [ volver ]
[78] Godio, 1993. [ volver ]
[79] Walsh, 1996. [ volver ]
[80] Gordillo, 1996. [ volver ]
[81] Walsh, Ongaro y otros, 1968. [ volver ]
[82] Verbitsky, 1985. [ volver ]
[83] Movimiento de Sacerdotes
para el Tercer Mundo, 1994. [ volver ]
[84] Wallerstein, 1991. [ volver ]
[85] Walsh, 1996. [ volver ]
[86] Cavarozzi, 1984. [ volver ]
[87] Walsh, 1996. [ volver ]
[88] García Canclini,
1991. [ volver ]
[89] Walsh, 1996. [ volver ]
[90] "Oficios terrestres
de Rodolfo Walsh", en Análisis, 8 de Junio
de 1968. Citado por Ford, 1987. [ volver ]
[91] Héctor Oesterheld
señala en un prólogo a la reedición
de 1976 de El Eternauta I que "el único héroe
válido es el héroe en grupo, nunca el héroe
individual, el héroe solo". Citado por Pesce,
2000. [ volver ]
[92] Arturo Jauretche (1992),
quien también pasó de un nacionalismo conservador
de juventud a un peronismo crítico en la madurez,
observa que una "patada en el traste" de un
militante anarquista y una charla con él mismo
le permitieron abrir los ojos. [ volver ]
[93] Perrot, 1979. [ volver ]
[94] "Intervinieron los
letrados. Observaron que esa manera de hablar y de pensar,
aunque acorde con la íntima esencia de las cosas,
conducía al estancamiento y quizá la aniquilación
de la vida, que para conseguir sus fines necesita de afirmaciones
y negaciones cerradas, o sea la mitad de cualquier verdad".
Cita de "Claroscuro del Subibaja". Reproducido
en Lafforgue, 2000. También en Sin Firma, 2000a. [ volver ]
[95] Walsh, 2001. [ volver ]
[96] Walsh, 1996. [ volver ]
[97] Whit, Little y Smith. Citado
por Ford, 1999. [ volver ]
[98] Gordillo, 1996. [ volver ]
[99] Luvecce, 1993. [ volver ]
[100] Testimonio de Fernando
Solís, empleado administrativo de Forja. Recogido
por Gordillo, 1996. [ volver ]
[101] Delich, 1970. [ volver ]
[102] Francisco Delich (1970)
estima que "el movimiento social ... ni es estrictamente
espontáneo ni estrictamente reactivo". [ volver ]
[103] Gordillo, 1996. [ volver ]
[104] Citado por Delich, 1970. [ volver ]
[105] Gillespie, 1987. [ volver ]
[106] Delich, 1970. [ volver ]
[107] Portantiero, Juan Carlos
(1977). "Economía y política en la
crisis argentina: 1958-1973". En Revista Mexicana
de Sociología, Volumen 39, Nº 2. México
DF. Citado por García Delgado, 1989. [ volver ]
[108] Eva Perón, citada
por Gillespie (1987). [ volver ]
[109] Bonasso, 2000. [ volver ]
[110] En Setiembre de 1968
las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) hacen su primera
aparición pública, instalando un foco guerrillero
rural en Taco Ralo, Tucumán. Dicho foco estuvo
integrado, entre otros, por Envar El Kadri y Carlos Caride.
Duró 13 días. [ volver ]
[111] Luvecce, 1993. [ volver ]
[112] Citado por Leis, 1991. [ volver ]
[113] Gabriel García
Marquez, en charla con Miguel Bonasso reproducida en Bonasso
(2000). [ volver ]
[114] "Hoy es imposible
en la Argentina hacer literatura desvinculada de la política".
Entrevista de Ricardo Piglia a Rodolfo Walsh. Reproducida
en Walsh, 1994 y citada por Colunga, 2001. [ volver ]
[115] Walsh, 1996. [ volver ]
[116] Walsh, 1972. [ volver ]
[117] Walsh, 1972. [ volver ]
[118] Walsh, 1967. [ volver ]
[119] Walsh, 1972. [ volver ]
[120] Citado por Sin Firma,
2000b. [ volver ]
[121] Según Gillespie
(1987), entre dos y cuatro millones de personas. [ volver ]
[122] Ese día, mientras
el animador Leonardo Favio decía "se ruega
a los peronistas no hacer uso de sus armas", el CdeO,
CNU y los pistoleros del Ministerio de Bienestar Social
abrían fuego a granel. Las fuerzas de Osinde comenzaron
a disparar contra el palco, creyendo que eran montoneros.
La masa de gente corrió en estampida. Nunca se
supo la cantidad de muertos. En Bonasso, 2000. [ volver ]
[123] Ford, 1994. [ volver ]
[124] Ford, 1994. [ volver ]
[125] Walsh, 1996. [ volver ]
[126] Guevara, 1999. [ volver ]
[127] "El ajedrez y los
Dioses". En Lafforgue, 2000. También citado
en Sin Firma, 2000. [ volver ]
[128] Cántico de la
Tendencia en el acto de asunción de Héctor
Cámpora (Godio, 1993). [ volver ]
[129] Héctor Cámpora,
citado por Gillespie, 1987). [ volver ]
[130] Gillespie, 1987. [ volver ]
[131] Righi tenía entonces
31 años, y era el funcionario más cercano
a Montoneros. Se dice de él que tan pronto como
recibió su nombramiento, se dirigió al Cuartel
General de la Policía Federal, acompañado
de varios activistas montoneros con su chaqueta de cuero,
y ordenó a los policías presentes: "¡Canas
de pie para los combatientes montoneros!" a los que
habían estado persiguiendo durante los tres últimos
años (Gillespie, 1987). [ volver ]
[132] Godio, 1993. [ volver ]
[133] Carlos Franco, Senador
Nacional por San Luis. [ volver ]
[134] Los ocho diputados montoneros
eran: Armando Croatto, Santiago Díaz Ortiz, Jorge
Glellel, Aníbal Iturrieta, Carlos Kunkel, Diego
Muñiz Barreto, Roberto Vidaña y Rodolfo
Vittar. [ volver ]
[135] Gillespie, 1987. [ volver ] |