Cada
vez que entro a una clase con Marcos me siento como un
chico que entra en una sala de juegos de la que no quiere
irse —es que al terminar es como si llamaran para ir
a comer—.
Entonces, animado por mi intriga de conocer mejor su forma
de entender la creación musical, lo invito a tener
una charla fuera del CEAMC, donde dicta clases de composición.
Así es como, café por medio, conversamos
largo y tendido.
Evaristo
Cultural: ¿Cómo surgió la
posibilidad de estudiar en Canadá?
Marcos
Franciosi: A través de un intercambio
con la Universidad Laval Quebec y la Universidad de Córdoba
por cuatro meses, pero rendí para entrar al conservatorio
y me quede dos años y medio.
EC: ¿Cómo optaste por quedarte en Buenos Aires?
MF: Buenos Aires es una gran ciudad, una de las más
lindas, una ciudad muy rica; y por otra parte, es Argentina...
Nadie me obliga a irme del país. Si quiero ir a
Córdoba, voy. De hecho, estoy escribiendo un ballet
con el coreógrafo Walter Cammertoni que se estrena
en octubre y voy todos los meses. El resto de los lugares
son pivoteo, eso lo sé desde hace mucho tiempo.
EC: En una conferencia, Marcelo Delgado, contestando a una
pregunta acerca de ver o imaginar cosas al escuchar música,
dijo que no veía particularmente nada. A mí
me pasa la mismo, pero cuando escuché "La
lluvia" en la Sala Gustavino del Instituo de Musicología
"Carlos Vega", me sugirió un momento
previo a una tormenta, el ruido de los árboles
y el viento, ¿cómo surge esta pieza?
[ Escuchar "La Lluvia" (2007)
]
MF: Las imágenes visuales son como esquemáticas.
En mi caso, tienen que ver con un universo geométrico,
es decir, lo que uno plasma en una partitura, tiene una
relación gráfica, en la cual se puede observar
en un solo golpe de ojo un cierto fragmento de dimensión
temporal.
Y
con respecto a lo que me preguntás del microclima,
yo siento que todo me influencia muchísimo; por
ejemplo, bajar a la calle y escuchar la manguera de los
colectivos que frenan... De hecho, para el ballet estoy
trabajando con mangueras corrugadas, en las que suenan
armónicos aspirando pero también inspirando,
de manera que se puede mantener el sonido mucho tiempo.
La primer obra donde sentí fuertemente esta influencia
es en "605 de la Reine", compuesta cuando vivía
en Canadá. Estaba impregnado de este mundo, una
zona muy oscura, de mucho contraste, donde operaba toda
la red de prostitución. Fue un período en
el que viví en ese barrio que fue muy intenso.
Entonces
empiezan a aparecer obsesiones en la represtación
de ciertos caracteres dentro de la música que son
espaciales pero que adquieren un carácter más
psicológico. Por ejemplo: había líneas
que representaban determinados estados de ánimo,
o texturas que representaban determinado tipo de percepción
psicológica, como en los diferentes niveles de
ruido en el manejo de la percusión, del tiempo
también... figuras más delineadas a nivel
rítmico generaban un carácter más
retórico, mientras que las texturas de tiempo libre,
por ejemplo, tienen todo un universo de color más
psicológico, más intimista. En esta obra
yo siento que me impregnaron todas esas impresiones de
la vida cotidiana...
[
Escuchar "605 de la reine" (2000) ]
Por decirte algo de las últimas obras, "Líneas
y puntos sobre aguas oscuras" es una obra para cello,
(escrita para Martín Devoto) sólo que se
llama así en parte porque está basada en
la imagen de un reflejo. Una imagen de la novela de Cesar
Aira llamada La Villa, en la cual aparece el
reflejo de un cuerpo asesinado que cae al agua una noche
de lluvia. Esta imagen del reflejo me generó una
idea de oscuridad muy fuerte... Al día siguiente
del estreno se me acerca un señor, que resultó
ser psiquiatra, y me dice: "realmente me hizo sentir
mucha presión en ese momento...", y me dio
toda una descripción que a mí me dejó...
guau... Sin pretender ser programático, ni pretender
una relación directa... Me pasa que hay gente que
se ve estimulada así...
EC: El sonido, ¿no tiene significado?
MF: No tiene un significado a nivel del discurso oral, pero
sí lo tiene de otra forma, tiene su propio significado.
Yo pienso a veces en la percepción de un sonido
de madera, o de vidrio que remite siempre a algo...
Con
respecto a esto, "La lluvia" es una obra particular
(que es un encargo del director argentino Cristian Gort
para el ensamble "Le Enfants Terribles" de Montreal).
Cuando la empecé a escribir tenía dos encargos
simultáneos, una pieza para piano a ocho manos
que estrené con Haydee Schwartz y "La Lluvia".
Semanas antes de la entrega, entraron a mi casa a robar,
se llevaron todo, las máquinas, los instrumentos;
perdí todo, estaba en el 80% del trabajo, casi
por terminar; entonces me dije "¿Qué
hago? ¿Llamo por teléfono y digo que cancelo
todo?", y me entró como una desesperación
interior, así que me encerré a laburar;
todo de nuevo.
[
Escuchar "Yambo" para piano a ocho manos ] 
EC: ¿Sin PC ni instrumento?
MF: Sí, con papel y lápiz nomás. Primero
terminé la de piano y después me dediqué
a terminar "La lluvia"; y justo coincidió
con ese período rarísimo del año
pasado en que nevó, en que no paraba de lloviznar.
Y hubo como una percepción quizás de caída,
una cadencia de un sentir muy descendente, donde todo
caía...
EC: Y técnicamente, ¿cómo está
construida la obra?
MF: Yo, en general, trato de bajar toda la paleta a tierra
y empiezo a trazar directrices de contraste o de similitud;
en fin, todo lo que pueda ser susceptible de vinculación.
Lo que hice fue establecer ciertas líneas conductivas
en términos de color y armónicos, por ejemplo:
tomé la nota sol del clarinete en clave de fa y me di cuenta de que era muy parecida al armónico
3 de la cuerda IV del violonchelo, generan un enmascaramiento...
así empieza la obra. Entonces me di cuenta de que
había que relacionar todavía más
el plano armónico, por lo que hay una escordatura
en las cuerdas donde los armónicos suenan todos
por simpatía, es decir que el armónico 3,
que es la quinta de una cuerda, está afinado exactamente
al unísono con el armónico de octava de
la cuerda siguiente, la relativa más aguda. Entonces,
eso genera una suerte de sonoridad muy barroca, que hace
que cuando uno toca un armónico todo el instrumento
resuene; y en general se genera un sonido muy expansivo,
el sonido corre. Lo mismo sucede con el clarinete, con
los batidos. Uno va estableciendo relaciones de similitud
o contraste...
EC: ¿Algunas ideas surgen de la improvisación
o de la especulación?
MF: Más que improvisando, probando. Porque en realidad
uno está buscando algo determinado, y hay muchas
veces que en la búsqueda, en la mecánica
de prueba y error, surgen otras cosas que son susceptibles
de ser utilizadas más adelante y que quedan; en
algún momento volvés a eso. Estas obras
tienen mucho trabajo, trabajé muy íntimamente,
en esta particularmente hay un trabajo de colaboración
con el clarinetista, con la flauta también había
hecho mucha experimentación previa, y en mi propio
piano también.
En
general lo que busqué es que el sonido circule,
por más que trabaje con cinco instrumentos. Espero
que el resultado esté bien integrado, por lo menos
esa es mi obsesión.
EC: ¿Qué diferencia hay entre el tiempo cronológico
y el tiempo interno? Cuando escuché la obra para
clarinete solo en el Centro Cultural de España,
recién a la mitad del concierto entendí
cómo percibir la obra, creo que estaba pensando
en el tiempo cronológico...
MF: Es una obra muy intransigente, es difícil de entrar...
El tiempo cronológico es el tiempo inexorable en
la música, el tiempo de reloj.
[
Escuchar "Vientos del Norte" para clarinete
solo (2008) ] 
EC: El tiempo inevitable...
MF: Como me decía un profesor en Córdoba, la
definición de música es "el arte de
combinar los sonidos en el tiempo y también en
el espacio". La música también es un
fenómeno espacial. Esta es la causa paradojal de
las diferentes artes, como por ejemplo las artes plásticas,
que son un arte del espacio físico, pero que también
lo son en el tiempo. Esa es la gran diferencia que articula
Kandinsky y posteriormente Picasso.
EC: ¿Pasa algo similar en la música?
MF: Pasa algo similar. La música es un arte del tiempo
pero que también es un fenómeno espacial.
Uno percibe un espacio que es físico por un lado,
pero también tiene que ver con lo que Sciarrino
difine como el espacio mental: un espacio de percepción
psicológica. Es como el espacio-tiempo que sucede
en el instante. En la música es el arte del tiempo
del instante el que transciende la idea de la asimilación
de los elementos en la memoria. Eso tiene que ver con
un montón de fenómenos de mayor y menor
complejidad pero que son tendientes a percibir que existe
un tiempo interior dentro de un discurso.
Muchos
de estos descubrimientos han sido generados a partir de
la música de Ligeti. También la música
minimalista generó un avance muy interesante. En
fin, a mí me gusta mucho esa definición
de espacio tiempo mental que se desarrolla por dentro.
Ahí es donde yo siempre hago la diferencia, existe
un tiempo que se desarrolla por fuera y un tiempo interno,
la noción de la percepción del instante,
la repetición ayuda a generar esto.
EC: Si no hubiera sido por la repetición en la obra
para clarinete, creo que no hubiera caído...
MF: Hay una cosa que dice Grisey que a mí me gusta
como idea. Es la plasmación de algún elemento
evidente que genera cierta especie de estabilidad en la
percepción directa, que hace que uno no tenga que
pensar, en apariencia por lo menos. Por ejemplo, en la
resolución de un ritmo estable, en donde en la
aparente repetición que se genera aparecen cosas
siempre diferentes, como en la música minimalista...
En la obra para clarinete, este elemento único
sería el batido, pero la idea es que uno se olvide
de eso para ir a...
EC: A otro lugar...
MF: Absolutamente, a otro lugar. Ese es el lugar que a mí
me interesa y que no sólo sitúo en el tiempo
de la asociación de los fenómenos de la
memoria, de la percepción de la repetición
de algo que ha ocurrido. Tiene que ver con otra percepción
de la unidad que lo organiza, que es lo que trato de significar
en cada obra.
EC: A veces siento que uno no está escuchando una historia,
si no que está viendo el sonido desde un microscopio...
MF: Yo juego mucho con la idea de exterior e interior; de
hecho, esa obra "Que colma tu aire y vuela"
se llama así porque algo que colma el aire y vuela
puede ser el silencio, pero también puede ser el
sonido. Entonces depende de cómo se lo mire.
[
Escuchar "Que colma tu aire y vuela" ] 
EC: El otro día estaba viendo la televisión
con amigos, daban una entrevista a Gabriel Paiuk en Canal
(á). Estaba explicando cómo organizaba el
material, mostrando algunas ideas dentro del piano y demás.
Entonces, surgió la discusión, claro, de
que estaba haciendo "cosas raras". ¿Existe
un 'divorcio' entre el público y el compositor?
MF: Lo mismo nos pasa a nosotros los músicos con la
danza o los artes plásticas, por no vivir en ese
mundo específico. Pero justamente la música
de Gabriel Paiuk no me parece para nada inexpresiva, es
realmente un excelente compositor y en todo caso habría
que analizar el fenómeno de cierta percepción
que se tiene en términos de modernidad. Podemos
ser muy modernos en algún tipo de percepción
y en otros ser completamente...
EC: Retrógrados...
MF: Retrógrados... Igual vos me hablabas del divorcio
entre el público y el compositor.
EC: Parece un tema ineludible...
MF: En realidad yo no creo en el divorcio, no creo que exista
premeditadamente. Creo que él que dice que está
divorciado de un público. Primero se divorció
de sí mismo, que es una opción. Yo no subestimo
al auditor, para nada. Eso se hizo durante muchos años.
Yo tengo una visión más pluralista del auditor.
Creo que vivimos en la actualidad un período reconstructivo,
algo parecido a un renacimiento de reintegración.
También
vivimos en un mundo muy acelerado, que no tiene tiempo
para percibir nada, que necesita comodidad, y todo muy
servido. Hoy contar con video, música, todo al
alcance de uno, puede ser un arma de doble filo, puede
generar una comodidad espantosa, poca necesidad de búsqueda...
Pero
primero está la necesidad creativa, primero está
este impulso. La necesidad de reinvención, y después
se va generando un camino.
EC: ¿De dónde surge la necesidad de componer?
MF: Yo creo que componer es algo muy raro, es como estar con
los pies en el aire y en la tierra al mismo tiempo. Crear
en sí es algo que te pone en un estado de fortaleza
y de vulnerabilidad al mismo tiempo, exacerba todas las
causas más paradojales del ser humano; te enfrenta
con tus virtudes, con tus miserias, con tus miedos y tus
fuerzas. Componer es poner-con, encontrar los nexos que
existen entre las cosas, en este caso entre sonidos. Pero
es mucho más que eso, es una especie de conjunción
de todo lo que vivimos. Es un fenómeno que, como
dice Ligeti, no es solamente estético, es una percepción
de la vida... O es inventar, o es repetir. ¿Por
qué yo tengo que hacer el mismo camino que hicieron
tantos otros? Es un riego, es largarse a la pileta, no
saber si abajo hay agua y largarse igual.
EC: ¿Se busca una "voz propia"?
MF: A Satie, en su etapa de estudiante, una de las críticas
que se le hacía era que sus composiciones no tenían
forma, no tenían sentido formal. Entonces él,
con rebeldía pero con mucho humor, escribió
una obra llamada "Composición con forma de
pera". Siempre se le pregunta al compositor: "¿Cuál
es su planteo formal? ¿Cuál es su planteo
en la organización de las alturas? ¿Cuál
es su 'voz interna'?". ¿Por qué hay
que estar preocupado con la voz interna? Es lo que surge.
Para mí es algo que debe conectar con una razón
más metafísica del ser humano. Uno se transforma
en algo que es lo que yo creo que es el ser humano: un
nexo. La unión con algo indivisible. ¿Por
qué tiene que tener tanta importancia la voz propia?
La voz propia es una especie de falacia, una quimera...
EC: Una forma de marketing.
MF: Puro marketing... Diferente es el camino de la
invención, de la reinterpretación. Ligeti
dice que se trata de encontrar nexos que existen pero
que hasta ese momento nadie los había decodificado.
Esto es más que un elemento especulativo para ver
cuán poderosos nos hacemos ostentando descubrimientos.
Debiéramos, si encontramos algo, habernos alegrado
de generar vínculos, de haber ayudado a que una
realidad tan disímil prospere un poco.
EC: Pareciera que se idolatra y se pone más atención
en los artistas que en las obras en sí...
MF: Quizás estamos muy condicionados por la apariencia.
Eso es un fenómeno que revelan los acusmáticos,
alumnos de Pitágoras, que en la antigua Grecia
daba sus clases detrás de una cortina para que
los alumnos no pudieran influenciarse por su imagen y
así entrasen directamente en el sentido íntimo
de las palabras; se trataba de que las palabras perdieran
la significación de la apariencia.
Hay cosas que surgen de los estados de inconciencia más
pura, incluso en la ciencia, grandes descubrimientos han
nacido a partir del error. Por eso yo creo que la inconciencia
es algo realmente útil para un artista.
EC: Lachenman decía que no puede concebir no poder
explicar sus composiciones...
MF: Incluso a él le pasa lo mismo, termina por no resolver
las cosas. Pero se queda tranquilo porque dice: "por
lo menos lo pensé mucho".
EC: Gandini habla del enigma... y a mí particularmente
me pasa algo extraordinario cuando no puedo explicar la
potencia expresiva que me provoca algo, aunque técnicamente
pueda hacerlo...
MF: Pasa mucho con la obra de piano de Gandini, es sumamente
enigmática, impresionante...
A mí el elogio más lindo que me han hecho
es que cuando terminan de escuchar mi música no
tienen ganas ni necesidad de aplaudir. Es como decir "bueno,
lo logramos entre todos...", logramos una unicidad
creativa, en la que no operan las categorías, compositor,
intérprete, auditor. En la obra para clarinete
solo hay una colaboración muy fuerte con el instrumentista,
Eduardo Spinelli, porque la obra es dificilísima,
aunque no lo parezca y surge del vínculo. Él
me dijo: "Vos escribí, y despues yo te voy
a putear...". Encontrarme con Eduardo fue mérito
de Martín Devoto, que organizó el ciclo
de "Instrumentos Solos" en el CCEBA.
EC: ¿Adquiere otra dimensión la composición
en la colaboración conjunta?
MF: Sí, es algo absolutamente vivencial, para mí
es un hecho socializador. Se vencen un montón de
mezquindades absurdas...
EC: Aparece algo más importante...
MF: Aparece algo más importante, una vibración
muy particular, para mí es una instancia ideal.
Y es un disfrute tan grande que cuando llegó al
concierto estoy muy tranquilo, ya casi todo se ha vivido
en el proceso.
EC: ¿Qué le dirías a un compositor que
empieza?
MF: Hay que ser consecuente. Quizás haya situaciones
que pueden hacerte tender a disuadir, y más los
problemas inherentes al arte. Vivimos en una sociedad
muy enferma, o más bien enfermada por causas externas,
donde se pretende hacer entender algo por la fuerza, y
a veces esto no es así. A veces todo depende de
la invención, de reinventarse. Mi abuela, por ejemplo,
que es hija de españoles (mi abuela para mí
es un referente), cuando le queda un tomate, un huevo
y no se qué en la heladera, te hace una comida
exquisita. Eso es composición. Vencidos los arquetipos,
uno se da cuenta de que tiene mucho más de lo que
creía.
¡Quiero
Más!:
[
Sitio MySpace de Marcos ]
[
Ver video entrevista, por Luis Eduardo Orias Diz ]
Biodata
Bruno Gallo realizó estudios de producción
musical en el Instituto ORT y la carrera de Música
con especialización en Jazz en 'Berklee College'
Argentina. Actualmente se encuentra estudiando en el Instituto
de música contemporánea CEAMC. |