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Título: La intemperie
Autor: Gabriela Massuh
Editorial: Interzona
241 páginas
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Este
libro inquieta y atrapa. Según la autora,
atrapa de manera más contundente a
los lectores más jóvenes. Si
quisiera definir el argumento de La intemperie en un párrafo lo más fácil
sería decir que se trata de un texto
en el que, en forma de diario íntimo,
una narradora relata la pérdida amorosa
de una pareja lesbiana de muchos años.
Pero no le estaría siendo fiel al texto.
La primera novela de Gabriela Massuh, clasificación
que figura fuera del texto en su contratapa,
es mucho más que eso. Encontramos además
de, como bien señaló Ariel Schettini,
un diario de la memoria, del reconocimiento
de las huellas de la pérdida amorosa
de esa pareja, que en el mismo se conjugan
mediante fragmentos el ensayo, la poesía,
la crónica de la Argentina plena crisis
2001, una reflexión teórica
sobre los medios masivos de comunicación
y sobre la representación política
y artística.
"Llamó Diana desde Berlin."
Con esta frase que disparó en la vida
real de la autora la escritura de la novela
comienza este diario. Si bien hay un trabajo
sobre lo acontecido en la vida real de la
autora en esta ficción, es difícil
no tomar los hechos como autobiográficos.
Muchos de ellos lo son, otros no. Poco importa.
Lo que importa es el trabajo sobre el lenguaje,
esa prosa por momentos poética y ese
trabajo que hay en y hacia la ficción
desde los bordes.
La narradora es una exiliada por partida doble:
exiliada de la vida de su pareja –proceso
cuyas huellas va reconociendo mediante el
recuerdo de indicaciones precisas de ese alejamiento–
y exiliada de lo público, al encontrarse
en un país que parece vivir sin Estado.
Estas experiencias se dan en el contexto de
la crisis política e institucional
de 2001 en la Argentina. Y la narradora, que
gestiona proyectos artísticos, surca,
viaja entre los despojos de la política
neoliberal y la ola privatizadora de los años
90. Así, por ejemplo, toma la historia
de los trazados del ferrocarril: "Con
Alice y Andreas queríamos ilustrar
el despojo argentino a través de un
análisis comparativo de los mapas ferroviarios."
(pág. 204)
Y es en esa Argentina donde, a su vez, realiza
un recorrido por su propia geografía
emocional, personal: su niñez en Tucumán,
las vacaciones con Diana en Yacanto, veranos
compartidos en Capilla del Monte, Tucumán,
San Luis, etc. También el escenario
de una ciudad que cambia: cartoneros en San
Telmo y Palermo Viejo como la "gentrificación
bonsái de la clase media después
de la crisis". (pág. 202)
Dentro de este diario íntimo encontramos,
también, relatos preciados, perlas,
historias como la de Isabel, la de Basilio,
la de Cacho y la Porota que parecen salidas
de una película de Burman o de Sorín.
Una ficción que toma y trabaja con
la realidad, desmenuzándola y literaturizándola.
Nombres propios que aparecen, conocidos por
el mundillo intelectual argentino: Laclau,
Huyssen, Griselda Gambaro, Alan Pauls y muchos
más. Y el pudor que esto provoca. ¿Será
verdad? Lo verosímil se pega y rebasa
nuestra realidad. ¿El mundo será
Tlön? No señores, con ustedes,
la Argentina.
Agnieszka
J. Ptak |
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Título: Obras completas
Autor: John William Cooke
Compilador: Eduardo Luis Duhalde
Editorial: Colihue
Tomo1: Acción parlamentaria
[ 424 páginas ]
Tomo 2: Correspondencia Perón-Cooke
[ 672 páginas ]
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La Correspondencia Perón-Cooke (Colihue [1] 2007) contiene la valiosísima esgrima
epistolar que ambos sostuvieran durante los
años 1956, 57 y 58. Años extraordinarios,
decisivos, heroicos y premonitorios como pocos.
Es decir, desde los primeros meses de la dictadura,
en los que un Perón derrocado quiere
contestar golpe por golpe a "la canalla
dictatorial" con Cooke como su representante
y heredero, hasta su transformación
en un jefe negociador, que ahora necesita
de otros voceros, más flexibles a sus
propósitos que ese alfil de agudas
diagonales que pronto devendrá marxista.
Para
ese entonces, 1958, John William ya era una
figura extraña, anómala, originalísima
en la política nacional. Lo normal
desde el advenimiento del peronismo fue que
algunos habitantes de la izquierda, cansados
de la orfandad proletaria, se mudaran al arrabal
peronista. ¡Basta de nostalgia por los
sindicatos perdidos!, se dijeron, e iniciaron
su viaje hacia el nacionalismo vernáculo.
Rara
de entender esta travesía en otros
países tan latinos como el nuestro
aunque más americanos. Porque en Uruguay,
Chile o Bolivia, ser de izquierda incluye
las banderas nacionales; no hay contradicción
en ese pensamiento. Pero por estas pampas,
tal negocio nunca ha sido muy claro.
Ya
desde sus primeras letras, próceres
como Juan B. Justo, saludaron las tropelías
centroamericanas de los Estados Unidos porque
el imperialismo llevaba a esa zona hundida
en la ciénaga medieval el ardor industrioso
del capitalismo. Sostenían que ese
capitalismo importado no tenía otra
posibilidad que inventar la clase obrera,
y con ella inocular el germen del socialismo
en la sociedad bárbara. Si tal mecanicismo
permitiese alabanzas esotéricas, Justo
y sus camaradas bien pudieron haber orado
en duros bancos de penitentes, en voz baja
pero claramente: Alabado seas, Monroe.
Presos
de ese pensamiento, no tenían otra
posibilidad que saludar las hazañas
que había cumplido Roca y venerar a
Sarmiento casi a libro cerrado. Eran tiernos
de corazón pero la "barbarie"
les causaba terror. A ellos el indio les provocaba
dolor de cabeza; inmanejable, no constituía
ni siquiera una duda razonable. Mapuches,
tobas y aimaras se dibujaban en su razón
como una afrenta innecesaria al dios supremo,
único e indiscutible del progreso.
Décadas
después, con el surgimiento de un nuevo
proletariado de cabecitanegras y la pérdida
de peso político de las antiguas bases
de obreros europeos, lo común fue la
migración de activistas desde esa izquierda
honorífica y encerrada en sí
misma, hacia un peronismo que observaban con
envidia y hambre. Un movimiento aluvional
y heterogéneo que estaban llamados
(y obligados) a conducir.
Pero
la historia de John William estuvo hecha a
contramano.
Del
nacionalismo radical (por el Partido Radical,
se entiende), o sea desde un nacionalismo
anticlerical, al peronismo en el 43, y de
éste al marxismo en el amanecer de
los años 60. Claro que lejos de la
playa de Codovilla, aunque pegado a la de
Fidel, distante, quizás temeroso, quizás
interesado en desinteresarse, de la confrontación
Pcus-Mao.
La correspondencia entre John William Cooke
y el general Perón que presenta Colihue
(tiene un primer tomo excelente con su Acción
Parlamentaria [2])
es excitante, e inevitable para quien esté
interesado en develar el carozo de la izquierda,
peronista o no. Porque, si bien parece una
exageración atribuir en solitario a
Cooke la construcción de la izquierda
peronista, fue, de eso no hay dudas, su estrella
más fulgurante.
Aunque
breve.
Breve
y derrotada.
Porque
"cada país lleva —como dice Horacio
González [3]—
el sello de sus triunfos aplastantes contra
lo que en cada generación se presenta
como el indicio más serio de un cambio.
La Argentina lleva lacrada en la monotonía
de su cultura política, en la confianza
cobarde de suponer que ya están instituidos
sus procedimientos, la derrota de Cooke."
La
alquimia política es un juego extraordinario,
mejor que la mejor mesa de póquer.
Sus consecuencias nada lúdicas se miden
en un drama donde, como en el póquer,
habita la escasez y la opulencia, la esperanza
y el desaliento y, a veces, incluso, la misma
vida y la misma muerte.
Ya
en el estribo, una sugerencia: leamos a Cooke,
no para que corrobore nuestros sesudos acertijos
sino para entenderlo, a él y a su tiempo.
Y también a Juan Perón, aunque
éste, opaco, escurridizo, siempre ha
sido más difícil de desentrañar.
Daniel
Sorín
[1]
Con prólogo de Eduardo Luis Duhalde. [ volver ]
[2] Se destaca su imperdible
discurso durante el debate sobre el caso La
Prensa (pág. 397). [
volver ]
[3] Cooke, de vuelta,
Miguel Mazzeo compilador, Ediciones de la
Rosa Blindada, 1999 (pág. 7). [ volver ] |
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Título: Out
Autor: Natsuo Kirino
Traducción: Albert Nolla
Cabellos
Editorial: Emecé
551 páginas
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Emecé
nos sorprende gratamente con la primera traducción
al castellano de Natsuo Kirino, considerada
por la crítica internacional como la
reina de la novela negra japonesa.
Con
cuatro decenas de títulos en su haber
y varios premios encima, la narrativa de Kirino
se encuentra lejos del esteticismo de Kawabata,
del snobismo frívolo de Murakami y
de la melancolía pop de Banana Yoshimoto;
es punzante, vigorosa y envolvente, como los
neones de la ciudad de Tokio y por momentos
torpe y apresurada, como son sus sombras,
pero siempre inquietante.
Out
conserva cierta desprolijidad inherente al
vértigo de su argumento; relata la
historia de cuatro mujeres: Masako, Kunino,
Yoshie y Yayoi, quienes cediendo en un momento
de desesperación, son arrastradas por
la espiral de violencia inherente al mundo
moderno.
Hastiada
de la violencia doméstica, Yayoi estrangula
a su marido. Sus tres amigas, cada una de
las cuales representante de un arquetipo diferente
de la frustración, le ayudan a deshacerse
del cadáver repartiendo pedazos del
mismo por toda la ciudad. Pero esto es sólo
el comienzo...
La
policía sospecha del cuarteto pero
no cuenta con pruebas contundentes como para
mantener un caso; quien sí cuenta con
éstas es un oscuro prestamista relacionado
con la Yakusa (mafia japonesa). El desquiciado
personaje chantajeará a las cuatro
amigas convenciéndolas finalmente de
trabajar para él haciendo desaparecer
otros cadáveres. El modus operandi:
haciendo sushi con los mismos.
Punto
de encuentro entre Peter Greenaway, Brian
de Palma y Almodovar, la prosa de Kirino es
un soplo de aire fresco en el panorama literario
japonés, tan de moda en estas tierras.
Ángel
Alza |
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Título: Moriré, pero mi memoria sobrevivirá.
Una reflexión personal sobre el sida
Autor: Henning Mankell / Prólogo: Desmond Tutu
Apéndices: Anders Wijkman; Hägg-Sjöquist y Bosse
Schön
Traducción: Carmen Montes
Cano
Editorial: Tusquets
130
páginas
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Llegamos
a una edad en la que, de una manera u otra,
no queremos seguir leyendo las memorias de
Ana Frank y tan sólo muy de vez en
cuando, una de entre todas las tragedias express
con que nos bombardean constantemente por
la pantalla, toca alguna fibra que continúa
sensible.
Cuando este libro cayó en mis manos
pensé en derivarlo, en perderlo, en
esconderlo. No quería ser el lector
morboso a quien detallaran párrafo
a párrafo el desolado camino de un
cuerpo que se fuera degradando de a poco para
perder finalmente contacto con el alma que
lo ocupa... y no lo fui. A las tres páginas
me di cuenta que no estaba frente a ese tipo
de libro. A las diez páginas ya sabía
que se trataba de un libro necesario, de una
vindicación de la dignidad. Ahora que
escribo estas líneas luego de haber
finalizado la lectura, puedo afirmar que estamos
frente a un libro imprescindible, el argumento
definitivo frente a la ignorancia que impide
la aprobación de la educación
sexual en los colegios secundarios y un texto
fundamental para el desarrollo de dicha materia.
Henning Mankell es un brillante narrador,
pero ante todo, es un autor honesto, nos habla
de su ignorancia, de los primeros recuerdos
que tiene de la epidemia del sida (Rock Hudson),
del miedo irracional a ser contagiado. Nos
habla de sus viajes por África y de
la labor que, a pesar de sus temores, desarrolla
dentro de la organización de desarrollo
internacional Plan Sverige (www.plansverige.org).
En su crónica nos cuenta la historia
de una niña, Aida, que enfrentará
la necesidad de desarrollar precozmente una
madurez impuesta por la enfermedad de su madre.
No habla del valioso tesoro de esta niña,
su planta de mango, a la que protege de su
entorno de degradación. Nos relata
la historia de Christine, la madre de Aida,
portadora del virus; de su lucha por no dejar
desamparados a sus hijos, de su esfuerzo por
transmitirle a estos, aunque mas no sea, algún
recuerdo, su experiencia con la terrible enfermedad
que diezma el continente negro y, por sobre
todas las cosas, el valor de la dignidad.
Mankell nos trae también el relato
de su encuentro con Moses, con Gladys y a
través de ellos la historia de todo
un continente víctima de la codicia
de las empresas farmacéuticas.
Como
bien dice Mankell en estas páginas,
"Los relatos son puentes. Nadie se arrepiente
de haber creado un puente...", habría
que agregar que una vez levantados, los puentes
están para ser cruzados. Sin apelar
a golpes bajos ni a sentimentalismos baratos,
el autor sueco aviva esas brasitas que aún
queman tras el fuego anestesiado y nos convierte
en testigos de una realidad espantosa, la
nuestra. Porque si hay algo mas terrible que
el desarrollo innecesario de esta epidemia
en los países tercermundistas, es nuestra
indolencia a la hora de intentar evitarlo.
Damián
Blas Vives |
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Título: Las leyes de los hombres
Autor: Diego Genini
Editorial: Argenta
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El
azar y las leyes
Hace
algunas horas terminé de leer Las
leyes de los hombres, antes de hacerlo
supe que escribiría una breve reseña.
Entonces pensé: es un policial, todo
tiene que resolverse de una vez. Hasta ese
momento tenía una idea de lo que podía
decir, pero aún no había llegado
a las últimas páginas y, es
sabido, en los policiales al final se resuelve
todo o casi todo. Entonces aproveché
cada minuto libre y leí, cuarenta minutos
de colectivo (en penumbras y parado): ya faltaba
menos.
Sin embargo, confieso, tenía un poco
de miedo a terminar la novela. Me explico,
tenía miedo a la moralina o a la moraleja
y con ninguna de las dos suelo llevarme muy
bien. La primera lamentablemente se ha instalado
en nuestras vidas y problemas, la segunda
en ciertas tendencias de la literatura y del
arte en general. Pero ya estaba muy cerca
del final y afortunadamente todo parecía
indicar que no me desilusionaría.
Diego Genini escribió un policial que
complejiza la vieja estructura del género.
El movimiento no es vano: ya no se puede hablar
de las leyes de los hombres —ni tampoco de
las leyes o de los hombres— con metáforas
conocidas o facilismos condenatorios.
Las leyes de los hombres es una death storming y las tormentas, como
la muerte, no tienen lógica. Una prostituta
muere accidentalmente haciendo un striptease,
los acusados se encuentran casualmente con
sus acusadores... Si una ley rige esta novela
es el azar. Nadie tiene una respuesta clara,
nadie quiso hacer lo que hizo. La verdad está
en otro lado. La verdad en última instancia
son los hechos mismos: su espesor y textura.
Pero el hombre no los puede reconstruir completamente
y entonces dicta sus propias leyes y condena
o ejecuta. Al azar le sigue la ley, como producto
de los hombres y de una limitación.
La ley generaliza y al hacerlo deja las conciencias
tranquilas. Él o los que las dictan,
al igual que quienes las cumplen, están
del lado de la legalidad. Los “otros”
son otra cosa: asesinos, prostitutas, locos
o raros como Benítez. La ley siempre
es el producto de un miedo a lo que podría
ser de otra manera y del miedo a conocer a
los hombres o las cosas. Es en primera instancia
el producto de "esas odiosas personas
que prejuzgan a la gente a pesar de solo conocerla
en la superficie".
La novela no cae en simplismos acusatorios
y soluciones previsibles. Las fronteras entre
los "buenos" y los "malos",
entre lo casual y lo necesario rozan lo imperceptible.
Muchas más cosas podrían decirse
de esta novela, a mí me basta con decir
que tiene un gran sentido del humor y que
tal vez ésta sea una de sus notas principales.
Es el humor que se ríe de los absurdos
del hombre y de sus trivialidades. Nietzsche,
hace ya unos cuantos años, se reía
con frases como esta: "... la amada bestia
hombre pierde el buen humor cada vez que piensa
bien: ¡se pone 'serio'!. Y 'en donde
hay risa y alegría nada vale allí
el pensar' —así suena el prejuicio
de esta bestia seria en contra de toda 'ciencia
alegre'. — ¡Pues bien! ¡Mostremos
que es un prejuicio!". Diego Genini acompaña
el sentido de estas palabras: esta es una
novela joven, que cuestiona los prejuicios
y que cuenta como su aliada con la risa que
acompaña el pensar.
Mauricio
Rongvaux |
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Título: Yakusa
Autor: Jerôme Pierrat y
Alexandre Sargos
Traducción: Miquel Ferrés
Editorial: Océano
219
páginas
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Habitamos
una realidad desgastada, no sólo aquí
en Argentina, sino en el mundo entero. La
inseguridad más dificil de soportar
no es la de la calle sino la jurídica,
la institucional; la que hace sentir al ciudadano
promedio asediado constantemente por un enemigo
sin rostro, desprotegido frente a una realidad
que no deja entrever las verdaderas reglas
del juego.
Esta sensación, como todas, ha tenido
un efecto, una injerencia en la cultura pop.
Podemos observar cómo, en los últimos
años, se vienen revitalizando elementos
narrativos y géneros que estaban en
franca retirada. Las figuras del cowboy y
del mafioso son de las más destacadas,
y ambas comparten una realidad común
a pesar de las diferencias. Tanto el cowboy
como el mafioso se instalan en un escenario
sin reglas. Uno en un pasado prenacional,
es decir antes de que el estado administre
justicia; el otro en una contemporaneidad
supra nacional, en una marginalidad indiferente
a reglas que considera ajenas. Ambos personajes
se manejan dentro de un sistema simple y complejo
a la vez, que reduce el concepto de justicia
a la bipolaridad lealtad/traición.
Es
en este marco cultural en el que de un tiempo
a esta parte el cine de Hollywood o cineastas
nipones como Takeshi Kitano o Takashi Miike,
han insertado en el imaginario popular el
concepto de la yakusa, la mafia japonesa.
Sin embargo, dificilmente el lector o espectador
promedio pueda marcar alguna diferencia entre Los Soprano y cualquier familia de los "bajos fondos" de Japón;
a lo sumo imaginarán a James Gandolfini
tristemente vestido de ninja.
El trabajo de Jerôme Pierrat y Alexandre
Sargos logra levantar este velo de desconocimiento.
Este
relato, que abunda en detalles de fondo y
de forma y se lee como si de una novela negra
se tratase, está estructurado a partir
de entrevistas que los autores mantuvieron
tanto con miembros arrepentidos de
la yakusa, como con familias en activo.
Cuáles
son las distintas familias, cómo están
estructuradas y a qué se dedican; cuál
es el entrenamiento requerido a cada integrante
para formar parte; sus códigos; el
sentido de los tatuajes que cubren gran parte
del torzo; mitos y realidades de una organización
que se transformó con el tiempo en
uno de los más pintorescos arquetipos
de la cultura japonesa.
Desde
los gánsters económicos de Kanto,
hasta matones del puerto de Yokohama, pasando
por los jóvenes aprendices de Tokio,
los reclusos del penal de Osaka e incluso
por los miembros de Barrabás, antiguos
yakusa convertidos en un grupo de predicadores
cristianos, los autores se sumerjen en el
mundo nipón de la marginalidad, logrando
esbozar de manera coherente la primera historia
de la yakusa.
Damián
Blas Vives |
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Título: Heidegger en la tormenta
Autor: Marcel Conche
Traducción: Pilar Sánchez
Orozco
Editorial: melusina [sic]
125
páginas
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Para
la generación de mis padres la pregunta
fue ¿cuáles son las más
importantes fuentes en la metafísica
de Heidegger? Para la mía el eje ya
se había desplazado, o mejor, se había
"deslizado de plano": ¿hasta
qué punto la controversia sobre la
filiación al nacionalsocialismo del
filósofo nacido en Messkirch se encuentra
consubstanciada con su pensamiento al punto
de recelar que no podemos acercarnos a su
obra sin sospecharla de complicidad?
Tal es así que a medida que pasan los
años Heidegger parece ser mas un problema
antropológico-político que filosófico;
es decir, se viene desplazando: se lo visita
más como al autor de un cuerpo de textos
más alcanzados que nunca por una experiencia
cuya monstruosidad no conoce límites.
Como si el contexto creciera dentro de sus
reflexiones hasta apoderarse definitivamente
de ellas.
Marcel Conche se interna en esta trama y disecciona
y en un segundo plano va delineando la construcción
de una inquisición, sus motivos y el
perfil de los acusadores ¿qué
ven? ¿cómo ven? ¿de qué
forma se intervino en el discurso y la construcción
de un pasado que no deja de ser un juicio
despiadado sobre el Siglo XX?
El combate teórico no se libra en la
cambiante frontera entre un conjunto de hechos
exteriores al texto y un pensamiento moldeado
en las dificultosas circunstancias, sino por
el contrario en el interior mismo de un estilo
de filosofar que aún resulta central
en cualquier historia de la filosofía
de la centena pasada.
Conche: "Sucede simplemente que tras
haber sido durante mucho tiempo un admirador
de Heidegger, me sentía trastornado
por su traspié en 1933. ¿Hasta
qué punto se comprometió con
el nazismo? ¿Se envileció en
cuanto filósofo? Sin pasión
pero con buena voluntad me he esforzado en
comprender y la respuesta a la segunda cuestión
ha sido absolutamente negativa".
El lector enterado de los cargos se pregunta
de antemano: la simple ausencia de rasgos
definitivos de antisemitismo en sus libros
¿exonera a quien ejerció la
jefatura del rectorado de la Universidad de
Friburgo de toda complicidad?
En dos textos que leemos como complementarios,
Conche nos proporciona un fantástico
archivo de materiales para que reconstruyamos
al escenario y sus consecuencias: una pesquisa
erudita por los textos citados que le permitirán
al lector situarse más certeramente
frente a una encrucijada cultural.
Fermín
Rasas Pet |
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Título: Recreaciones
Autor: Yuri Andrujovich
Traducción: Olga Korobenko
Editorial: Acantilado
151 páginas
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La
aparición del ucraniano Yuri Andrujovich
en el panorama literario de habla hispana
no fue recibida con la merecida acogida por
los medios de difusión intelectual.
¡Nos encontramos frente a un verdadero
hallazgo narrativo!
Andrujovich en apenas un centenar y medio
de páginas da cátedra de estética
y narrativa mientras enseña qué
es la trasgresión a los anquilosados
bufones mediáticos autoproclamados
como referentes del género.
Esta novela fue escrita un año antes
del fin de la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) cuando,
según el autor, se respiraban en el
ambiente los cambios drásticos de lo
que él denominó como "—Una
bella catástrofe...". Se puede
decir entonces que, con el final anunciado
del socialismo ruso como escenario y fondo
del relato, Recreaciones narra la historia
de cuatro sujetos, poetas todos ellos, vinculados
con lo social y con lo político, que
viajan a la ciudad de Chortópil para
participar del Festival del Espíritu
Renaciente.
Rostislav Martoflak es el ídolo de
la juventud ucraniana y de toda una generación
de bardos embravecidos por sus líneas,
pero detrás de su torva mirada azuzada
por el alcohol se esconde un temerosos niño
incapaz de afrontar la realidad sin el apoyo
de su esposa/madre Marta, quien lo acompaña
en sus viajes y en sus diatribas para evitar
que el artista cumpla su amenaza de sumirse
en el delirium tremens; Jomski depresivo y
solitario donjuán que no encuentra
valor para arrebatar la entregada esposa a
su amigo; Grits Stundera, quien sufre el delirio
persecutorio de todo buen paranoico e imagina
agentes de la KGB asediándolo a sol
y a sombra y el moribundo Yurkó Mórtich,
son los cuatro peones que se adentrarán
en las fauces de una orgiástica noche
de festejo popular, de disfunción cívica
y orgullo nacional que cambiará para
siempre sus existencias marcándoles
a fuego su destino. Pero tal vez el personaje
más memorable de esta fáustica
sátira acerca de los nacionalismos
emergentes no sea otro que Satán, el
ángel caído, encarnado en la
figura del mismísimo patrocinador de
esta noche de Walpurgis, el Dr. Popel, aristocrático
psiquiatra suizo.
Entendida
por parte de la sociedad ucraniana como aberrante
burla a los valores tradicionales patrios, Recreaciones no hace más que
recordarnos que, tradicionalmente,
una de las características más
interesantes de los narradores de talento
es saber leer con lucidez los puntos flacos
de su jardín para poder a su través,
interpretar el mundo.
Ángel
Alza
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Título: Tsugumi
Autor: Banana Yoshimoto
Traducción: Albert Nolla
y bibiana Morante
Editorial: Tusquets
186 páginas
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Alejada
de los elementos supranaturales que con frecuencia
se dan cita en sus narraciones, Banana Yoshimoto
compone una novela de sensaciones, una oda
a una melancolía pop tal vez más
cercana al manga romántico que a la
alta literatura.
Tal vez lo más interesante del trabajo
sea la cohesión interna del relato
a pesar de la carencia absoluta de suspenso
literario e incluso de tensión dramática.
La narración avanza por medio de pequeñas
reflexiones o ingrávidos momentos estéticos
en lugar de por grandes eventos; la acción
transcurre fundamentalmente a orillas del
mar, la tranquila cadencia de las olas es
reproducida línea a línea por
la característica estética onírica
de la pluma de esta consagrada y, por momentos,
sobrevalorada escritora. Yoshimoto mantiene
en pie la etérea estructura del relato
sin hacer uso de momento sorprendente alguno.
El relato comienza cuando Maria Shirakawa,
la narradora, abandona el hostal Yamato, ubicado
frente al mar en la península de Izu,
en donde ha crecido junto a su prima, Tsugumi,
hija de los propietarios del hostal, para
asistir a la Universidad de Tokio; al tiempo
que sus padres pueden constituir pareja en
la ciudad luego del anhelado divorcio del
primer matrimonio de su padre.
La distancia entre el mar y la ciudad impone
un manto de mitificación emotiva a
los recuerdos de niñez.
Tsugumi, que siempre ha sido una niña
enfermiza y caprichosa, invita a Maria a pasar
un último verano en el hostal, motivado
por su cierre inminente, propuesta que Maria
no puede rechazar.
Durante esas vacaciones Tsugumi conocerá
el amor y Maria aprenderá el verdadero
significado del hogar y la familia.
La apuesta de Banana no es sencilla, el tiempo
dirá si es acertada, pues Tsugumi apela
a un sentimiento tan delicado como devaluado
en el arte, la melancolía por la infancia
y el tedio de la inocencia.
De lectura agradable, si obviamos el desacierto
de las últimas páginas y del
posfacio de la autora, Tsugumi puede ser una
buena compañía para un sábado
de cielo encapotado.
En 1990 esta novela fue llevada a la gran
pantalla por el director Jun Ichikawa.
Damián
Blas Vives |
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Título: Recuerdos de Gustav Mahler
Autor: Alma Mahler
Traducción: Isabel Hernández
Editorial: Acantilado
361 páginas
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"Esta
noche, mi amor, te he sido infiel por primera
vez", le escribe un joven Alban Berg
a su prometida Helene Nahowski. Pero no se
trata de un desliz amoroso sino de un arrebato
estético absoluto y perfecto que compositor
vivencializa al abandonarse al gozo de la
Tercera sinfonía en re menor de Gustav
Mahler. "En ese sentido te he sido infiel
esta noche. Fue durante el final de la sinfonía
de Mahler, cuando poco a poco me invadió
una sensación de completa soledad,
como si del mundo no hubiera quedado más
que esa música —y yo que la escuchaba...".
Probablemente Mahler haya sido el último
compositor que lograse conmover hasta tal
punto a gran parte de su audiencia. Sus composiciones
son absolutas, poseen el toque divino de los
grandes compositores de la historia de la
música, pero también un elemento
de tristeza, de melancolía, como si
un algo de la conciencia humana anticipase
la ruptura de ambos mundos.
Recuerdos
de Gustav Mahler, no es tan sólo
la biografía del genial compositor,
ni se reduce a una bitácora del matrimonio;
por sus páginas desfilan entre otros,
los personajes centrales de la música
de fines del siglo XIX y comienzos del XX.
Alexandre von Zemlinsky, Arnold Schönberg,
Richard Strauss y Paul Dukas, son algunos
de los nombres con los que Alma Mahler logra
reconstruir en sus páginas un inestimable
fresco de época y un clásico
de la Historia de la música.
La
autora logra también unir el perfil
del genial compositor con un costado más
humano, sin alejarse en momento alguno del
afecto que caracterizó su relación.
La personalidad egocéntrica, las tendencias
hipocondríacas y su irritable temperamento
dan pinceladas de una veracidad totalizadora
a la notable figura. Sus manías se
dan encuentro con los hechos de su vida que
dieron forma a su ética y a su estética
musical. Pasajes como los que narran sus funciones
como director de la Real Ópera de Viena,
las giras de conciertos, su labor como director
en el Metropolitan de Nueva York o la creación
de una orquesta filarmónica dan medida
a su talento, al tiempo que momentos emotivos,
como la detallada crónica del fallecimiento
de María, una de sus hijas, en 1907
y la desolación que su muerte produjo
en el matrimonio dan carnadura al hombre.
Es
destacable la fluidez de la prosa de la autora
en la traducción de Isabel Hernández
y el cuidado que acantilado pone en cada uno
de sus títulos hace que esta edición
culmine con una selección epistolar
de cartas escritas por Mahler a su esposa
que delinean la infinita estima conyugal y
dibujan certeramente la solapada necesidad
de contención del compositor.
Recuerdos
de Gustav Mahler es un libro imprescindible
para todo melómano y sugerible a toda
persona que cultive la belleza en sus ratos
de ocio.
Jeremías
Lynch |
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Título: Walter Benjamin - Historia de una amistad
Autor: Gershom Scholem
Editorial: Sudamericana
348
páginas
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La
llamada "autobiografía refleja"
es, sin duda, una de las formas más
ricas de la biografía. Alejada del
ilusorio afán de objetividad de la
biografía tradicional y ajena al tedio
de la biografía meramente laudatoria,
la autobiografía refleja da cuenta
tanto del biografiado como del biógrafo
generando un diálogo de carácter
polémico y de registro imposible: el
que se establece entre el sobreviviente (el
evangelista) y el muerto (el objeto de estudio).
Basten dos ejemplos consagrados para justificar
la caracterización. En su célebre Kafka, Max Brod quiere a un Kafka
religioso, a un Kafka iluminado, a un Kafka
sionista; Kafka se quiere, sencillamente,
escritor; lo cual, justo es decirlo, no es
poco. Análoga tensión se verifica
en este volumen entre Gershom Scholem y Walter
Benjamin.
Scholem
quisiera a un Benjamin sionista, alejado del
materialismo dialéctico y residente
en Palestina. Pero el Benjamin que revelan
estas memorias no tiene a la causa judía
entre sus principales intereses, ahonda en
el materialismo como medio de intelección
del mundo y prefiere París a cualquier
otra ciudad.
De
todos modos, Scholem vuela a una altura —por
poner un parámetro de comparación—
que Max Brod ni siquiera intuye. Filólogo,
historiador y teólogo, profundo conocedor
de la Cábala y la mística judías,
resultan inapreciables, entre otras, sus certeras
intuiciones a propósito de la obra
de Kafka ("el juicio de Dios, que a mi
modo de ver representa el único tema
de la producción literaria de Kafka"),
el rápido análisis que hace
del Doktor Faustus de Thomas Mann
o la interpretación a la que somete
algunas parábolas talmúdicas.
Por otra parte, la crítica que realiza
a la elección materialista de Benjamin
no deja de estar fundada en razones de peso:
las convicciones anarquistas del joven Benjamin
representaban la posición exactamente
opuesta a la adhesión al marxismo de
su madurez, y el conflicto entre su modo metafísico
de pensamiento y el de los marxistas no podía
menos que derivar en un soterrado disenso
que determina la actuación pública
de Benjamin de 1929 en adelante.
El
Benjamin que surge de estas memorias es un
ser que se debate entre las necesidades materiales,
estrategias fallidas, una vida privada tormentosa
y un destino inequívocamente desafortunado.
En este sentido, durante sus últimos
años se convierte en un sujeto literalmente
insalvable, no son en vano los planes de suicidio
que traza con minuciosidad oriental. Se puede
pensar, a este respecto, que poco le podía
importar a Benjamin, a la sombra de la tradición
judía, el dilatado arribo del Mesías;
lo que verdaderamente lo asediaba era el ángel
de la muerte sobrevolando en torno a su persona.
Osvaldo
Gallone |
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Título: El día del Oprichnik
Autor: Vladimir Sorokin
Traducción: Yulia Dobrovolskaia
y José María Muñoz Rovira
Editorial: Alfaguara
237
páginas
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Es
posible que Vladimir Sorokin quiera tener
un millón de amigos, como reza en su
canción Roberto Carlos, pero es claro
que el presidente Putin no estará nunca
en la lista, pués Sorokin lleva la
trasgresión al nivel del terrorismo,
inaugurando con estas páginas una nueva
corriente, el "terrorismo pop".
Su prosa, provocativa, mordaz, pero ante todo
lúcida, cercena con inteligencia la
realidad de la Rusia contemporánea
exponiendo impiadosamente todas las crueldades
del Kremlin.
El
día del opríchnik asume
el formato de la distopía futurista:
El año, 2027. Lugar, la Nueva Rusia.
Los oprichnik, fuerza de seguridad, reprimen
cualquier acto de subversión y se encargan
de velar por la continuidad y seguridad del
país, un país cercado por murallas
y gobernado con mano férrea por el
omnipotente Soberano, el bienamado. Todo pertenece
a él, todo pasa por él y todos
deben rendirle pleitesía.
El
jefe de los oprichnik es Padre, quien se encarga
de la formación de cada uno de los
soldados. Uno de ellos es Andrey Komyaga,
un hombre experimentado, que entiende perfectamente
cuál es su función en Rusia:
eliminar a los enemigos del imperio, proporcionar
amantes a la mujer del Soberano y cumplir
con las obligaciones de cualquier guardia.
A cambio, puede disfrutar de los grandes placeres
de cada oprichnik: el rito de la sodomía,
las drogas y la violación de las mujeres
de los nobles rebeldes.
La
novela relata un día en la vida del
mencionado Andrey Komiaga, la rutina de un
represor que sirve con fidelidad al Soberano
y a Padre por el bien de su país. El
lector participa como testigo de unas prácticas
tan masoquistas como absurdas y surrealistas.
¿Deformación de la realidad
utilizada para hablarnos de la actualidad
de una sociedad opresora e hipercontrolada?
La
similitud no llega a metáfora cuando
en la narración aparecen consignas
políticas como la del asesinato "—¡qué
gusto da abatir a los enemigos de Rusia!":
recordemos las muertes de Aleksandr Litvinenko,
ex espía ruso, crítico con Putin,
muerto envenenado y la de Anna Politkóvskaya,
periodista rusa asesinada luego de arremeter
contra el Kremlin.
En
éste este año 2027, la ansiedad
social es controlada mediante el uso de estupefacientes,
pués las drogas hacen que la sociedad
se relaje, que no tenga necesidad de anhelar
nada más que el placer de estar enajenado.
Eso sí, las farmacias solamente las
venden cuando acaba la jornada laboral, dado
que todos deben cumplir activamente con su
trabajo.
Como
decíamos, El día del oprínchnik
es una distopía futurista que nos sumerge
en una sociedad que habita en una incoherente
mezcla de pasado medieval y futuro tecnológico.
Cualquier parecido con la realidad, es mera
coincidencia.
Damián
Blas Vives
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