Marco Denevi nació en la localidad bonaerense de Sáenz Peña en 1922 y murió en la Capital Federal en 1998. Entre ambas fechas, se erigió como uno de los más notables escritores argentinos del siglo XX.
En 1955, y sin el menor antecedente que hiciera prever la factura de semejante obra, ganó el premio organizado por la editorial Kraft (en un tiempo áulico en que ganar un premio suponía un sólido prestigio) con la novela Rosaura a las diez, un libro que recoge de modo ejemplar la herencia de Una piedra lunar, de Wilkie Collins (una misma historia narrada desde distintos puntos de vista, lo que deriva en el desarrollo de historias diametral y estructuralmente disímiles) y en el cual Denevi delinea un personaje destinado a la memoria de todos los tiempos, Camilo Canegato. La versión fílmica del libro estuvo a cargo de Mario Sóffici y Camilo Canegato fue interpretado por Juan Verdaguer en un rol dramático de antología. Tiempo después, en 1965, Denevi gana el concurso Life en español con Ceremonia secreta, una pieza de cámara construida con la minucia de un orfebre en la que pulsa con mano maestra la cuerda del grotesco narrando las peripecias de la señora Leonides Arrufat y una extraña muchacha que surge del fondo de la nada y que oscila entre la demencia y la desprotección. Sin el rigor estilístico del argentino Sóffici, el norteamericano Sidney Lumet adaptó la nouvelle al cine con Elizabeth Taylor y Mia Farrow en los papeles principales.
Repartidos entre Hierba del cielo, Reunión de desaparecidos, Araminta y el poder y Reunión de desaparecidos I y II, Denevi escribió un puñado de cuentos que merecerían figurar en la más exigente antología del género: "Michel", "Charly", "Carta a Gianfranco", "Salvación de Yayá", "La obra de Anouihl perdida", "El primer cuento de Kafka", "Una carta", entre otros. Más allá de la destacadísima mención que ameritan dos libros: Un pequeño café, cuyo molde es La caída, de Camus, pero que adquiere vuelo propio y sello de autor con la creación de un personaje (el narrador en primera persona) que es pariente consanguíneo de Camilo Canegato: Adalberto Pascumo; y Falsificaciones, una serie de textos apócrifos entre los cuales figuran algunos de los mejores microcuentos que escribió Denevi sin la menor pretensión de minimalismo ni de ningún "ismo" al uso y crecido al calor de la moda.
Denevi fue uno de los pocos escritores argentinos que, por los años en que comenzó a publicar, supo librarse de los dos influjos casi obligatorios de la época: el magisterio borgeano y el alegre populismo de Cortázar, fundando una voz propia e intransferible que se fue sedimentando con cada nueva obra. Ajeno a la exposición mediática y a la celebración de sí mismo fue, solamente, un gran escritor. El hecho de que no figure en el canon académico y que no se lo mencione en los suplementos culturales, habla más a favor de su obra que todo cuanto pueda argumentar quien esto escribe. |