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Título: Balas de plata
Autor: Élmer Mendoza
Editorial: Tusquets
254 páginas
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La vida del desgastado agente de policía Edgar "el Zurdo" Mendieta se ve revolucionada en cuanto toma el caso del asesinato del disipado abogado Bruno Canizales, hijo del ex ministro de agricultura, acribillado con una bala de plata en la cabeza. Sus indagaciones, que lo llevan de los bajos fondos a la alta sociedad, y de la política al narcotráfico, pronto se ven matizadas por un reguero de cadáveres, mientras su superior lo apresura a cerrar el caso —presionado por la cercanía de las elecciones—, pero "el Zurdo", típico antihéroe, no tiene nada que perder, y está dispuesto a llegar al final.
Cercano en su manufactura a la velocidad de las más modernas series televisivas, con la adrenalina del buen thriller y sin la ausencia del humor que, a los latinos, nos legara el desconsuelo, el presente trabajo, ganador del premio Tusquets de novela 2007, se instala como una nueva prueba, incontestable, de que el género negro latinoamericano a llegado, en los últimos años, a su verdadera madurez; y sitúa al autor como uno de los referentes ineludibles en el panorama de la novela hispánica contemporánea.
Con un eximio uso de los diálogos y de los diferentes registros de voz, Élmer Mendoza, autor mexicano nacido en 1949, nos interna en la caótica realidad de un México inseguro, ensombrecido por toda una era de corrupción institucional que facilitó el avance del crimen organizado hasta el punto de aniquilar la seguridad jurídica del cada individuo. Una cruda crítica social que puede funcionar incluso como implacable voz de alerta.
Jeremías Lynch |
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Título: Dietario voluble
Autor: Enrique Vila-Matas
Editorial: Anagrama
275 páginas
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Es indudable que los últimos años han hecho justicia con Enrique Vila-Matas puesto que no sólo se ha convertido en uno de los autores mimados por el público lector sino que ha sabido crear, sostener y acentuar, si esto es posible, la mística de su espacio creativo sin desmerecer en ningún momento el nivel de su prosa. Dietario voluble es un cuaderno personal, una bitácora de lectura, una colección de imágenes rotas, juego de espejos. Los pequeños ensayos que componen el volumen coquetean con la ingravidez de una meditada intrascendencia inmanente a todo lo real o poseen el peso abrupto y certero de las buenas ficciones. Sus páginas desdibujan las fronteras narrativas adentrándose en el mágico territorio vila-mateano en el que se entremezclan geografías y personajes; grafías y biografías.
Dietario voluble no es la opción acertada para ingresar en el mundo narrativo del genial taumaturgo español, sí lo es para penetrar definitiva e irreversiblemente en el círculo íntimo de su imaginació.
Jeremías Lynch |
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Título: Echelon. La red de espionaje planetario
Autor: Comisión temporal sobre sistema de interceptación ECHELON
Editorial: Melusina [sic]
201 páginas
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Así como es cierto que, a veces, una imagen vale más que mil palabras, también es cierto que, en oportunidades, la cultura pop nos prepara mejor para la realidad que cualquier claustro. Todo ferviente seguidor de los cómics norteamericanos de superhéroes, o amante de las películas de espías, ya sea que estén al servicio secreto de su majestad, como el flemático agente 007, o sean cercanos a la CIA, como el pragmático Jason Bourne, escucharon sobre la existencia de la red de espionaje ECHELON. Ahora bien, hablar de la veracidad del mencionado sistema es otro precio. Es por esto que la lectura del material aquí reseñado sorprenderá tanto a iniciados como a aquellos que no estén familiarizados con el tema.
El 5 de septiembre de 2001, por primera vez que un órgano público de marcado carácter político denunciaba la existencia de este sofisticado sistema de espionaje nacido al término de la Segunda Guerra Mundial y aún plenamente operativo, el pleno del Parlamento Europeo aprobaba la resolución en la que se denunciaba la existencia de una red de espionaje de dimensión planetaria denominada ECHELON, operada por Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Dicha resolución se vio sustentada por el Informe sobre la existencia de un sistema mundial de interceptación de comunicaciones privadas y económicas (Sistema de Interceptación ECHELON), elaborado por una comisión investigadora nombrada por el Parlamento Europeo a tal efecto y aquí reproducido casi en su totalidad.
"Hoy en día, cuando uno envía un correo electrónico o utiliza un móvil, es como si enviara una postal con sus mensajes privados escritos al dorso, o como si escribiera un mensaje en un trozo de papel y lo colgara fuera de su casa", señala Nicki Hager, investigador neozelandés en asuntos de inteligencia. "Si tiene una antena no es seguro", repite como un mantra Jim Atkinson, experto en medidas de contraespionaje. Tales afirmaciones surgen del análisis del presente documento.
Echelon. La red de espionaje planetario sonsaca una sonrisa sardónica al lector, enfrentándolo con una realidad paranoica más cercana a la pluma de Fleming, Le Carré o Ludlum que a nuestras pesadillas cotidianas.
Ángel
Alza |
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Título: Historia secreta de Costaguana
Autor: Juan Gabriel Vásquez
Editorial: Alfaguara
292
páginas
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"Digámoslo de una vez: el hombre ha muerto. No, no es suficiente. Seré más preciso: ha muerto el Novelista (así, con mayúscula). Ya saben ustedes a quien me refiero. ¿No? Bien, lo intentaré de nuevo: ha muerto el Gran Novelista de la lengua inglesa. Ha muerto el Gran Novelista de la lengua inglesa, polaco de nacimiento y marinero antes que escritor. Ha muerto el Gran Novelista de la lengua inglesa, polaco de nacimiento y marinero antes que escritor, que pasó de suicida fracasado a clásico vivo, de vulgar contrabandista de armas a Joya de la Corona Británica. Señoras, señores: ha muerto Joseph Conrad. Recibo la noticia con familiaridad, como se recibe a un viejo amigo. Y entonces me doy cuenta, no sin cierta tristeza, de que me he pasado la vida esperándola…".
Dos robos marcan el rumbo de esta novela; por un lado, el robo que significó para el pueblo de los Estados Unidos de Colombia la escisión de la provincia de Panamá mediante el esfuerzo diplomático de los Estados Unidos de Norteamérica; y por el otro, el robo que provocase la inquina del narrador de esta historia, el colombiano José Altamirano, hacia el escritor polaco-inglés, tal vez el más cobarde y más cruel de los robos, la sustracción de la historia personal. "Usted me ha eliminado de mi propia vida. Usted, Joseph Conrad, me ha robado", declama el narrador, pues la hipótesis aquí presentada imagina un encuentro casual entre Altamirano y Conrad, en el que el primero relata su vida, ligada de cerca a la construcción del famoso Canal, al genial novelista y la posterior reelaboración de dicho relato, en la que el literato sustituye el nombre de Colombia por el de Costaguana; y la construcción del canal por la explotación de una mina para dar a luz la novela titulada Nostromo.
Juan Gabriel Vásquez revisita el clásico de Conrad a la vez que uno de los momentos trascendentales de la historia de su país, y para hacerlo utiliza un tono narrativo simple pero sincero, aderezado con elementos de ese "realismo mágico" tan característico de las entrañas de nuestro continente; el utilizado por las grandes novelas y por los pequeños periódicos.
Damián
Blas Vives |
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Título: Lo sagrado
Autor: Rudoph Otto
Traducción: Eduardo García Belsunce
Editorial: Claridad
218 páginas
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Un título imprescindible. En este clásico de la fenomenología de las religiones, Otto nos recuerda que lo que se predica de Dios de forma racional no es más que una analogía, importante en cuanto suscita en uno un sentimiento semejante que pertenece a una realidad que no puede ser comunicada, pero que no se refiere directamente a esa realidad. Este elemento racional es todo lo que el hombre puede predicar de sí mismo, pero elevado, por la vía de la eminencia, a un grado sumo. Por otro lado, Otto nos da una idea del elemento irracional en la idea de Dios, que es una evocación o intuición interna e inefable que los antiguos llamaron lo Santo. Otto, por ser éste un vocablo muy desgastado y hoy comúnmente trasladado a un sentido ético como lo absolutamente bueno, prefiere utilizar un neologismo: lo numinoso. Ante lo numinoso se genera en el hombre un sentimiento ambiguo: por un lado de atracción y fascinación (mysterium fascinans), y por otro de repulsión y temor (mysterium tremendum), y ambos constituyen el sentimiento de criatura, esa sensación de no ser más que tierra y cenizas como lo expresa Abraham (Génesis 18:27). Este sentimiento puede ser rastreado a lo largo de la historia de las distintas manifestaciones religiosas, y Otto nos da varios ejemplos de ello.
Citado hasta la veneración, este pequeño libro ha inspirado a grandes académicos como Eliade y Panikkar. Su lectura es amena y su lenguaje comprensible y, si bien Otto —teólogo protestante— escribe dentro de una atmósfera cristiana que impregna las páginas de su obra, todo lo que expresa sobre el Dios teísta de los cristianos es válido también para el estudio de otras religiones.
Una advertencia en palabras del autor: "Invito ahora al lector a que actualice en su memoria y examine un momento de fuerte conmoción, lo más exclusivamente religiosa que sea posible. Quien no logre representárselo o no experimente momentos de esa especie, debe renunciar a la lectura de este libro".
Sebastián Sierpe |
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Título: Los Kirchner. La política de la desmesura (2003-2008)
Autor: Joaquín Morales Solá
Editorial: Sudamericana
264
páginas
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Este libro, por el solo hecho de reunir con un criterio selectivo una serie de columnas de Joaquín Morales Solá, exhibe también una serie de tangentes y, por ello, tangencialmente toca temas que, a mi juicio, merecerían ser tratados en mayor profundidad. Esto no desmerece, en absoluto, el trabajo del periodista, pero pretender que "la letra chica" de las columnas periodísticas sean la fuente de la "letra grande" de la historia me parece un tanto pretencioso; porque de ser así, la historia no sería otra cosa más que un lugar artificiosamente formado por líneas intrincadas que, en mayor o en menor medida, ofrecerían el riesgo de permitirle a la verdad, o a la mentira, salirse por las tangentes. Hecha esta aclaración, intentaré reflexionar ahora sobre otro aspecto del análisis que presenta el autor mediante un "ensayo" inteligentemente articulado.
Cada columna periodística tiene su estructura, su estilo —el estilo propio del autor— y su contenido. En lo personal me importa, siempre más, lo esencial, lo principal: el contenido.
Mientras leía el libro, por momentos sentía que el autor no había escrito para mí ni para vos; sentí que no había sido escrito para nosotros, sino para ser leído por Néstor y por Cristina y, posiblemente, por algunos otros dirigentes políticos.
Pero de todos modos me sirvió leerlo. Considero que, salvando la distancia, un gobierno —al igual que un libro, una editorial o una columna periodística— también tiene su estructura, su estilo propio y, fundamentalmente un conjunto de ideas que, llevadas a la práctica, representan el verdadero contenido de una gestión.
Creo que, si bien todo es importante, la estructura casi siempre es la posible; mientras que el estilo podrá ser, o no, el apropiado —según quién esté de otro lado— dependerá, además, del enfoque y de lo enfocado. La manera de enfocar, de considerar y tratar un asunto determinado, será la manera de conducir, y evaluar esa dirección llevará consigo un componente de subjetividad condicionada por el medio.
Tanto la estructura como el estilo estarán al servicio del contenido porque son las vías, en la gestión de gobierno, que sirven para poner en marcha las ideas, el conjunto de ideas.
Ahora bien, después de haber leído las columnas que integran este libro, como huesos cortos que, enlazados entre sí, forman la columna vertebral de una osamenta política; me quiero detener a ver algo que no sale en las radiografías.
En una columna aparecen la hija del vicepresidente Cobos y la joven catamarqueña, Maria Soledad. En otras, se escapa por las tangentes el nombre de la ex-agente de la policía aeronáutica, cuando se hace referencia al "viajero venezolano".
Tres jóvenes mujeres y tres hechos que, de maneras diferentes, desnudan el poder. La primera de ellas le dice a su padre, casi entre llantos "no podré caminar por Mendoza si votás con el gobierno". La segunda fue víctima en su provincia, y aquel gobierno de Catamarca encubrió su muerte. La tercera considera haber sido tocada por la varita de un hada que le cambió la vida.
Pienso que si la hija de Cobos consideró oportuno hacerle ver a su padre el perjuicio que le ocasionaría —a ella— un voto afirmativo, es porque sabía que ese voto no estaba definido por la negativa —faltaba convicción—.
¿Hubiera actuado así la hija de Rosas o la de San Martín? ¿Hubiera actuado así alguna de aquellas célebres abnegadas damas mendocinas? De ser así, quiere decir que nos mintieron con "la letra grande" de la historia.
Si ese voto fue el resultado del ruego de la gente, y si la joven pensó en su bienestar, el vicepresidente habría votado por el bienestar de su familia, y eso sería lamentable.
Morales Solá plantea que Kirchner recurrió a Ramón Saadi olvidándose del caso Maria Soledad, y agrega: "Hay derrotas dignas que son mejores que las victorias indignas…".
Pienso en el voto del senador que no se presenta ahora a declarar ante la Justicia en el juicio oral por la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia, invocando, obviamente, razones de salud.
Todos recordamos que estando enfermo aquel ex-presidente, se traslado hasta el Congreso de la Nación para poder votar en contra del Gobierno. Y ese voto "heroico" por la negativa, fue uno de los votos del empate que le permitió decidir a Cobos, influenciado por su hija.
Siguiendo el mismo razonamiento de Morales Solá, y a la luz de su propio enfoque, la victoria de la oposición fue, entonces, "una victoria indigna".
Por último, la joven María del Luján —que no dudó en cumplir con su deber— posiblemente en otros tiempos lo hubiera pensado dos veces, porque lo que ahora siente —durante este gobierno— como una varita mágica que le tocó la cabeza, hace algunos años podría a ver sido un garrotazo que le partiera la nuca por haber estado en el lugar equivocado y a la hora equivocada, trabajando con responsabilidad y esmero. "No te olvides de Cabezas"; ni te olvides de tantas muertes dudosas.
Estas son pequeñas diferencias de estilo y de contenido que señalo sólo a título de ejemplo, porque están detrás de la columna vertebral y no se las puede ver bien, a simple vista.
Vuelvo a decir que me sirvió leer el libro de Morales Solá y te lo recomiendo —si querés leer entre líneas— pero no permitas que la "letra chica" te haga la cabeza, porque podés terminar siendo un cabezón, sin darte cuenta.
Luis Adrián Vives |
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Título: Mi propio niño Dios y otros textos teatrales
Autor: Julio Chávez
Editorial: Colihue Teatro
168
páginas
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Ya todos conocemos al talentosísimo Julio Chávez actor, que con una larga y riquísima trayectoria ha sabido instalarse en un lugar incuestionable en la escena actual. Pero además de excelente actor, Chávez es maestro de actores —entrena estudiantes desde hace más de veinte años—, y también dirige y escribe. Sin duda ha de ser su propio entrenamiento como actor, en gran parte, el que ha marcado su camino en la dramaturgia, y eso puede leerse en su obra, en la especificidad de sus diálogos, en el manejo de la oralidad de sus personajes, en el planteo de las situaciones, en el desarrollo de los conflictos. Como si esto fuera poco, Chávez es también artista plástico; pinta, hace esculturas y "mueblecitos inútiles", a los que elije amparar desde su verdadero nombre: Julio Hirsch. Nos encontramos, entonces, ante un artista complejo, versátil, que domina distintos lenguajes y pareciera saber articularlos imperceptiblemente en función de una estética.
Las historias de Chávez son triviales, pequeñas, parten de situaciones aparentemente irrelevantes o cotidianas. Los discursos no son trascendentales ni epifánicos sino más bien opacos y cargados de una mediocridad punzante que coloca a los personajes en un basural del que nunca pueden escapar. El absurdo parece ser el gran protagonista de estas piezas, como si a través de él Chávez nos señalara el patetismo de la condición humana. Y aunque a esta altura del partido no debiera hacer falta, para enmarcar su obra dentro de los tantos "ismos" entre los que el teatro —la literatura en general— navega, podríamos decir que Chávez nos enfrenta a un realismo que socava la superficie de la realidad para dar cuenta de que más allá hay otra cosa; al mismo tiempo que, lejos de proponer absoluto alguno, nos instala en un minimalismo plagado de subjetividades, balbuceos y monosílabos que colocan a la escena en un campo despojado de "verdades". Y sin entrar en comparaciones estúpidas, cabe señalar que esa línea de contención que traza Chejov —para hablar de uno de los padres del teatro moderno— entre lo dicho y lo no dicho es la que hace dibujos constantemente en la obra de Chávez. De este modo, sus textos dicen; dicen violencia, suciedad, maltrato, dolor. Ahora bien, toda esa manga de gérmenes convive casi siempre con el humor, un humor cuyo eje quizás sea el sufrimiento de una especie que no puede consigo misma y que, de alguna manera, viene a ofrecer un pedacito de luz entre tanta oscuridad.
Así entonces, esta edición de Colihue Teatro nos enfrenta con un marido violento que convive con su mujer, incapaz de preparar un té, su suegra, y un desconocido que trabaja en un circo; cuatro hermanos que, a cambio de cuidar de una retardada mental, son sustentados por su madre; una modista y su hija, que padece una extraña enfermedad y gusta de un repartidor de telas al que intentará conquistar a pesar de su madre; dos mucamas que intercambian miserias; una solterona que espera ser rescatada de su vida gris mientras su hermana intenta hacerla entrar en razón; dos hermanos que discuten mientras son perseguidos por el personal de un hotel en el que ambos trabajan. Todos personajes encerrados en un espacio que los carcome, que los desintegra; todos personajes encerrados en sí mismos, en secretos o misterios ridículos que los alejan del mundo (o quizás en un movimiento circular los estén acercando) y los colocan en constelaciones absurdas que lindan con lo trágico. Dichas constelaciones, por otro lado, parten siempre de lazos familiares; y es que en las piezas de Chávez que este libro reúne, la familia parece presentarse como un ente devorador que nada deja a su paso. Si es acertada la etimología que indica que la palabra "familia" le debe su origen a la voz latina fames, que significa "hambre", resulta difícil leer estas piezas sin preguntarse: ¿hambre de qué? Y si el caso fuera que el vocablo deriva de famulus, que vendría a significar "sirviente", "criado", "esclavo", no sería menos apropiado el asunto. Se trata de una biología en descomposición que tiende a alimentarse del otro hasta dejarlo en carne viva y, al mismo tiempo, volverse reflejo; víctima y victimario se vuelven así, una vez más, indiscernibles.
Las obras en cuestión son: Como quien mata a un perro, Maldita sea (la hora), Mi propio niño Dios, y las tres obras cortas El as en la manga, Los amores de Águeda y Valet parking, cuya producción se halla íntimamente ligada a la labor docente de Chávez. Completan esta edición un estudio crítico de Jorge Dubatti y un artículo de la investigadora Camila Mansilla, que aborda los textos desde su relación con el humorismo y propone un análisis dialógico entre la obra del autor en cuestión y las reflexiones de Luigi Pirandello acerca del tema.
Roxana Artal |
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