evaristo cultural
revista virtual de arte y literatura
número 6

 
Indice
* Portada / Staff
* Editorial
* Entrevista a Horacio Vázquez-Rial
La lucidez de la palabra
* Entrevista a Mario "Pacho" O'Donnell
Pensar la cultura. Repensar la historia
* Entrevista a Daniel Sada
El arte de amar
* Entrevista a Carlos Alfieri
El arte de la conversación
* Entrevista a Iván Thays
Subjetividades del horror
* Entrevista a Marta Kapustin
A ambos lados del diván
* Entrevista a Daniel Calmels
La fuerza del cuerpo
* Perón sueña con la muerte
por Tomás Eloy Martínez
* Milagros de vida
por J.G. Ballard
* Artificio o verdad
por Paula Hoyos Hattori
* Viaje a París: Sarmiento y Cané
por Agniszka Ptak
* Espacio académico y contexto laboral...
por Candelaria Quesada y Mercedes Jáuregui
* Sobre la (im)posibilidad de la escritura
por Maricel Cordero
* Miguel Ángel Asturias
por Laura Mazzocchi
* Still Life
por Roxana Artal
* Con todo respeto
por Osvaldo Gallone
* BLOGattis CómicS
por José María Gatti
* Yo soy el pueblo
por Mauricio Rongvaux
* Cajón desastre
por Amalia Sato
* La manipulación de la libertad
por Luis Adrián Vives
* [ Evaristo de Buenos Aires ]
* Entrevista a Sergio Pángaro
Con el alma en los ojos
* Las seis décadas del Jefe
por J.L.
* Bob Dylan. Tarantula
por Ángel Alza
* Variaciones de una mula
por Jeremías Lynch
* Entrevista a Rafael de la Iglesia
Alta fidelidad... a la historieta
* La guerra civil y la muerte del "espíritu americano"
por Damián Blas Vives
* Entre Discos
por Nicolás Prior
* El regreso de Mickey Rourke
por Luciano Villar
* Co Hoedeman y el inabarcable mundo de los animadores
por Germán Kijel
* Viernes 13
por Luciano Villar
* ¿Quién mira Watchmen?
por Luciano Villar
* Carta Abierta de EC a la mujer, y al hombre, que hacen política en Argentina

 

Bob Dylan
Tarantula

por Ángel Alza
Ingresa a nuestro mercado la que es, sin lugar a dudas, la editorial más interesante en habla hispana dedicada a la edición de biografías, ensayo y demás hierbas referidas a la música popular moderna. Globalrhythm viene a cubrir uno de los aspectos más descuidados hasta ahora de nuestro mercado editorial. Entre los títulos con los que este sello desembarca en nuestro país se encuentra Tarántula, de Bob Dylan, la única aproximación que tuviera el bardo rey a la ficción literaria.

 

 

Yo acepté el caos, pero no estoy seguro
de que el caos me acepte a mí.
Bob Dylan

1966 es un año bisagra en la trayectoria artística de Bob Dylan. Su música, ya lejana a la mera canción folk de protesta, había evolucionado hacia una síntesis creativa semejante a la de un Ginsberg narcotizado. Participa en la filmación de una película y concibe el que será su único libro de ficción, Tarántula, un acopio abrumador de textos en verso y en prosa que comparten el estilo desmesurado y la musicalidad del poderoso Blonde on Blonde, disco doble editado también durante 1966, considerado un clásico automático y que constituyó una vanguardia en sí mismo. Para el sábado 30 de julio de ese año, momento en que sufre un accidente de moto mientras circulaba por unas carreteras cercanas a Woodstook que lo alejaría durante un tiempo de todos sus proyectos, Dylan comenzaba la última corrección del texto de Tarántula.
La suspensión de la fecha de salida consiguió que las galeradas previas del libro, enviadas por la editorial MacMillian a diversos medios como adelanto de prensa, comenzaran a circular de manera clandestina, generando una mística creciente alrededor del libro. Tarántula es publicado finalmente durante 1971. Heredero de Rimbaud y de la llamada Beat Generation, Dylan transita, en sus páginas, por diversos procesos creativos intentando expresar lo inexpresable, el fluir de la conciencia. La escritura automática se constituye en una herramienta fundamental de su anfetaminada lírica narrativa.
Las caleidoscópicas prosas que conforman Tarántula abordan temas que van desde la identidad del artista y su contexto, el autorretrato, las preocupaciones políticas e íntimas, y el plano onírico y su correlato en el proceso creativo, hasta la cotidianeidad vista a través de la pantalla estupefaciente de las normas sociales.
Tímido por naturaleza, Bob nos acerca un caótico mapa desde el cual podamos perdernos en su imaginario.
A continuación transcribimos un fragmento de esta obra imprescindible que llega a nosotros en la correcta traducción de Alberto Manzano. Agradecemos al señor Gustavo Galárraga de distribuidora Océano.

 

Blues subterráneo de la añoranza y el vals rubio

Deja que te diga esto de Justine: medía casi un metro sesenta y tenía ojos húngaros. Creía que si se lo podía hacer con Bo Diddley se convertiría en una chica buena. En cuanto a Ruthy, era diferente: siempre soñaba con ver una pelea de gallos y se fugó a Ciudad de México cuando tenía diecisiete años. Conoció a Zonk cuando tenía dieciocho años. Zonk venía de su misma ciudad; por lo menos eso fue lo que dijo cuando la conoció. Cuando los trincaron, dijo que nunca había oído hablar de ese lugar, pero eso no viene al caso. De cualquier modo, esos tres forman la Panda del Reino... Les conocí justamente en su mesa y me quitaron dos años de castigo pero no me gusta hablar mucho de mí. Justine siempre estaba tratando de demostrar que existía como si realmente necesitara pruebas. Ruthy siempre estaba tratando de demostrar que Bo Diddley existía y Zonk trataba de demostrar que sólo existía para Ruthy pero al cabo de un tiempo dijo que sólo trataba de probarse a sí mismo que existía. ¿Yo? Yo empecé a preguntarme si realmente existía todo el mundo pero tampoco es que llevara las cosas demasiado lejos, sobre todo cuando Zonk andaba cerca. Zonk se odiaba a sí mismo y cuando se colocaba pensaba que todo el mundo era un espejo.
Un día descubrí que mis secretos eran endebles. Traté de fortalecerlos pero Justine me dijo: "Nene, esto es el siglo XX. Quiero decir, que eso ya no se hace. ¿Por qué no te vas a dar una vuelta por ahí? Eso fortalecerá tus secretos. Es inútil pasar tantas horas al día haciéndolo en la habitación. Estás perdiendo la vida, pero si lo que quieres es ser una especie de Charles Atlas, pues, vale... Pero entonces será mejor que te vayas a la playa de los musculitos. O también podrías secuestrar a Jayne Mansfield, hacerte rey de los tuyos y empezar una especie de gimnasio secreto"... Después de ser ridiculizado hasta ese extremo, decidí dejar en paz mis secretos y Justine, Justine tenía razón. Mis secretos se hicieron más grandes. De hecho crecieron tanto que llegaron a pesar más que mi cuerpo... Hice mucho autostop en aquellos días y uno tenía que estar preparado. Nunca sabías qué clase de gente te ibas a encontrar en la carretera.

Un día canté en un bosque y alguien dijo que eran las tres en punto. Aquella noche cuando leí el periódico, vi que habían pegado fuego a una vivienda y que tres bomberos y diecinueve personas habían perdido la vida. El fuego también había sido a las tres en punto. Aquella noche en un sueño estaba cantando otra vez. Cantaba la misma canción en el mismo bosque y a la misma hora. En el sueño también había una vivienda ardiendo... No había niebla y el sueño era muy claro; no valía la pena analizarlo ya que nada merece ser analizado. En realidad aprendes todo de una conglomeración del increíble pasado. Cualquier experiencia obtenida de la manera que sea, controlando inmediatamente el tiempo presente del problema, más o menos como la relación entre Roy Rogers y Trigger, la cual bajo las actuales pautas occidentales es totalmente imposible. Yo cantando, salí del bosque, congelado en un instante y fui alzado y ascendí del suelo. La vivienda en llamas en ese mismo momento también se alzaba y moviéndose hacia mí. Yo, aún cantando y la vivienda aún ardiendo ... No hace falta decir que yo y la vivienda dimos el uno con el otro y en el mismo instante en que la cosa se paraba, volvía a empezar. Yo, cantando y el edificio ardiendo. Ahí estaba yo. No cabía la menor duda: cantando delante de un rabioso fuego, me sentía incapaz de hacer nada con el fuego. Mira, no porque me sintiera perezoso o me gustara mirar el fuego, sino más bien porque tanto el fuego como yo estábamos en el mismo Tiempo pero no en el mismo Espacio. Lo único que teníamos en común era que existíamos en el mismo momento... No podía sentirme culpable por estar simplemente ahí cantando ya que como acabo de decir fui alzado y movido a las alturas no por mi propia voluntad sino más bien por una fuerza increíble. Le conté a Justine este sueño y me dijo: "Está bien. Mucha gente se habría sentido culpable y cerrado los ojos ante semejante suceso. Es la gente que interrumpe e interfiere en la vida de los otros. Sólo Dios puede estar en todas partes en el mismo Espacio y Tiempo. Tú eres humano, por más triste y absurdo que pueda parecer". Aquella tarde cogí una buena cogorza y una misteriosa confusión entró en mi cuerpo. "Cuando oigo hablar de los bombardeos, veo un odio rojo y enloquecido", dijo Zonk. "Cuando oigo hablar de los bombardeos, veo la cabeza de una monja muerta", dije yo. Zonk dijo: "¿Qué?"... Nunca me he tomado el canto —no hablemos de mis otros hábitos— demasiado en serio, y desde entonces, lo he aceptado, exactamente como haría con cualquier otro delito.

El soldado de larga barba dice ve a hacer preguntas, hijo mío, pero el greñudo huérfano dice que todo es un engaño. El soldado barbudo dice ¿qué es un engaño? Y el greñudo huérfano dice ¿qué es un hijo? El sabor del pan es bastante común pero ¿quién puede y a quién le interesa decirle a otra persona a qué sabe el pan? Sabe a pan, a eso sabe... Saber por qué Bertha no debe tirar del trapecio a aquel tipo no se consigue pensando en ello, lo sabes siendo Bertha. Así es como lo averiguas.

Deja que te diga esto de Justine. Ruthy y Zonk jamás se entendieron lo más mínimo. Justine se largó con una banda de rock'n'roll y Ruthy decidió hacer peleas de gallos profesionalmente y lo último que se supo de Zonk es que estaba trabajando en el distrito de los negocios de ropa. Todos vivieron felices para siempre.

Donde vivo ahora, lo único que hace que la zona funcione es la tradición. Como puedes imaginarte, no importa mucho. Todo a mi alrededor se pudre... No sé cuánto tiempo lleva esto así, pero si sigue
igual,
pronto seré un viejo, y sólo tengo quince años.
El único trabajo que hay aquí es la mina; pero,
Jesús,
¿quién quiere ser minero? Me niego a ser parte
de una muerte tan superficial. Todo el mundo habla de la edad media como si estuviéramos en la edad
media.
Haré lo que sea para largarme de aquí. En mi
cabeza
ya estoy corriendo por el río. Vendería mi alma
al elefante, engañaría a la esfinge, mentiría al
conquistador... Aunque quizá te hagas una idea
equivocada,
firmaría un contrato con el diablo.
Por favor, no me envíes más relojes de abuelo, ni
más
libros ni paquetes frágiles... Si vas a enviarme algo,
envíame una llave. Encontraré la puerta que le
corresponda,
aunque me lleve el resto de mi vida.

Tu amigo,
Amigo.


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