Durante los últimos meses, tal vez como consecuencia del adelanto de las elecciones, la vida política del país se vio acelerada. Nuestro colaborador Luis Adrián Vives nos fue enviando oportunamente distintas columnas, alguna de ellas apareció como adelanto de este número en la misma Evaristo, otras las fuimos enviando a diferentes medios de comunicación para que no perdiesen vigencia.
Reproducimos a continuación dichas colaboraciones partiendo de la más reciente hacia atrás y los invitamos a leer su nuevo blog: www.unladoolvidado.blogspot.com
Los Editores
Los pibes y el bastón del dictador
por Luis Adrián Vives
Últimamente escuchamos a varios funcionarios, y también a determinadas autoridades del poder judicial, describir un estado de situación generado por los medios de comunicación, que repiten noticias de hechos delictivos, causando una impresión en la sociedad —"una sensación"— que, según su análisis, no se ajustaría a la realidad. Estos funcionarios responsabilizaron a los informativos, porque mediante un efecto multiplicador de las noticias reiteradas, estarían agrandando el problema. Obviamente los periodistas rechazan esta imputación mal formulada. En lo personal considero que, tanto los funcionarios como los magistrados se equivocan en el enfoque —aunque en parte tienen razón—.
Desde mi punto de vista, el problema no sería cuántas veces se repite la descripción de un hecho; el problema es cómo se lo presenta en sociedad.
La impresión que recibe un pibe excluido, que no ingresó en el delito, es una sensación visual y auditiva —seguramente él no lee los diarios, pero ve televisión y escucha radio—. Los medios repiten una y otra vez, hasta el cansancio, que él es inimputable; que así robe, viole o mate, va a "entrar por una puerta para salir por otra y volverá a su casa". Este es el mensaje que con insistencia recibe el pibe, y este es el perjuicio que causan los medios –es una manera más de inducir y de incitar- que el Estado no debería tolerar porque, en la práctica, ese discurso reiterado opera como instigación al delito.
"... baleame con tres rosas que duelan a cuenta del hambre que no te entendí...".
Astor Piazzola y Horacio Ferrer, "Chiquilín de Bachín"
Hace ya cuarenta años Horacio Ferrer y Astor Piazzola mostraban una realidad y nos emocionábamos, hasta las lágrimas, con este tema.
Pero los chiquilines crecieron, se multiplicaron y siguen naciendo. No le podemos hacer una canción a cada uno de ellos, ni podemos ignorarlos. Ya no están con flores en las manos, ya no pueden balearnos con tres rosas. Hoy, además de hambre, tienen sed de justicia, y seguimos... sin entender.
"Lo importante para cualquier persona, lo primero que da importancia a su vida, es saber que es amada. Precisamente quien se encuentra en una situación difícil resiste si sabe que alguien lo espera, que es deseado y necesitado...".
Joseph Ratzinger
Pues bien, en algún municipio de la provincia de Buenos Aires, el mensaje sería: no los esperamos, no los deseamos ni los necesitamos; simplemente... los discriminamos. Un intendente levanta un muro entre dos santos, para que Isidro y Fernando se den la espalda; ¿y la Iglesia?, ¡bien, gracias!
Un trabajador, chofer de camión, padre de familia, con domicilio en Valentín Alsina —Provincia de Buenos Aires—. Sus hijos, (28), (24) y (5); su esposa —la viuda— es cardíaca. El hombre es otra víctima de la inseguridad; lo mata un menor de catorce años.
Insisto, "es una víctima más de la inseguridad" —frase trillada y que no dice nada—.
El relato de Facundo, el mayor de los hijos varones, es desgarrador; reclama justicia. Él, sí, dice algo; dice que en la crisis del 2001 perdieron todo, se quedaron sin nada, quedaron en la calle, pero pasado el tiempo —pasado el golpe— volvieron a empezar y se recuperaron de a poco. Obviamente, la política económica y social de los ’90 y su desenlace con la Alianza, los golpeó primero. Ahora, las peores consecuencias de aquel plan, su "efecto residual", -la inseguridad- vuelve a golpear a esta familia que había podido recuperar su esperanza encarnándola en el más pequeño de los hijos, hace tan solo 5 años.
Repugna ver que los discípulos de los verdaderos responsables políticos de todo esto, pretendan sacar ventaja confundiendo a la opinión pública.
El menor que mata, nació en 1995 —al tiempo de la reelección del menemismo— y el huérfano menor de esta familia llegó a la vida en el año 2004- durante un gobiernos que también es víctima de aquel pasado acechador, de aquel modelo que intentan recrear.
Alguien puede pensar que un muro es el mejor escenario en el que puede actuar un pelotón de fusilamiento.
Pero también hay muros que sólo pretender consolidar las diferencias haciendo desaparecer todo vestigio de ética de la responsabilidad social.
Hay muchos que pretenden borrar un proceso de decisiones mal tomadas e instalar un "aquí y ahora" haciendo prescribir, de hecho, cualquier acción orientada a determinar cómo y por qué llegó la sociedad a generar un entramado de conflictos sociales, que deriva en esta imposibilidad de alcanzar, en corto plazo, una convivencia armónica deseada por "nosotros".
Pero, hoy debemos preguntarnos: ¿quiénes son ellos?, ¿quiénes están detrás de tantos muros invisibles?, y la respuesta sería: todos somos "ellos"; porque "ellos" son ahora lo que entre todos hicimos con una gran parte inseparable del "nosotros". Cada hecho violento que nos indigna y conmueve, y cada muerte es, a pesar nuestro, un elemento que sirve de enlace; un eslabón más de la cadena que lleva un sello que dice "criminalidad social inadmisible".
La función de los medios de comunicación, con relación a los niños y adolescentes, está claramente expresada en los arts. 17 y 29 de la "Convención sobre los Derechos del Niño" —que tiene jerarquía constitucional—.
Los medios de comunicación deberían, entonces, difundir información y material de interés social y cultural para el niño y los adolescentes, con la finalidad de acompañar el desarrollo de la personalidad, de las aptitudes y de la capacidad mental y física de éstos, hasta el máximo de sus posibilidades.
Los medios de comunicación deberían colaborar en la tarea de inculcar al niño y al adolescente el respeto por los derechos humanos, y deberían ayudar a prepararlos para asumir una vida responsable en una sociedad que se presenta como libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia e igualdad. Esta sería la función constitucional de los medios de comunicación con relación a los pibes.
Es la sociedad la que, mediante sus instituciones debe garantizar a todo niño un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social. Es el estado el que debe ofrecerle a cada niño la posibilidad de disfrutar de una vida plena y decente, en condiciones que aseguren su dignidad. Es responsabilidad del estado adoptar las medidas apropiadas —legislativas, administrativas, sociales y educacionales, para proteger a los niños contra el uso ilícito de estupefacientes.
Recién después de cumplir —el estado, la sociedad y los medios de comunicación— con la cuota parte que les toca, sería justo sentarse a discutir qué hacemos con los pibes descarriados; pero recién entonces.
Mientras cuidemos más a las vacas que a los pibes, nadie tendrá autoridad moral para encerrarlos.
"Cada argentino democrático trae inconscientemente
en su mochila el bastón del dictador".
Dip. Héctor Raúl Sandler
(1973-1976)
Más allá de las razones, de las motivaciones y de los errores, están los resultados; uno de ellos puede ser la conversión de las ideas, y otro, la transformación o traslación de la violencia.
La década del 70 quedó bañada en sangre, como consecuencia del choque entre ideologías. Era la violencia de las pasiones.
Luego vino la exclusión de los partidos políticos y finalmente, en los 90, la exclusión social; después la desesperanza; el desprecio por la vida propia y por la ajena.
Aquella violencia era por la disputa del poder; por la disputa entre dos modelos políticos, económicos y sociales.
Ahora, una parte de la violencia actual es también parte del modelo que se impuso.
Hoy, frente a la muerte, nos preguntamos nuevamente ¿por qué?, ¿para qué? y ¿hasta cuándo?
El debate se reproduce entre la mano dura y la mano blanda; sobre el tipo de represión, sobre la ley penal y el procedimiento.
La lupa vuelve a estar sobre la juventud —sobre los adolescentes—.
No podemos volver a equivocarnos.
El egoísmo excluye la generosidad, del mismo modo que, la generosidad excluye el egoísmo.
La exclusión social excluye todas las garantías, de todos los ciudadanos.
Sólo la justicia social podrá excluir una inseguridad que es producto bruto de un modelo inmoderado que antepone, a todo, la conveniencia y el interés de pocos que piensan mucho, en perjuicio de muchos que hoy piensan poco, por ser las víctimas de la brutalidad de un modelo, que excluyó a sus padres, primero, y después los embruteció a ellos condenándolos, a la pena anticipada, de exclusión perpetua hereditaria.
Pero, no queremos ser las víctimas de las víctimas; ni debemos ser sus verdugos.
Estamos hablando de la aplicación de una pena colectiva de exclusión social masiva y a perpetuidad que, para esta segunda generación, ya reviste el carácter de hereditaria.
Estamos hablando de un genocidio económico, social, y hasta religioso —si las religiones lo toleran—.
Nos pasó, y sigue pasando. Lo cierto es que estamos ante un conflicto entre clases sociales, que derivó en un problema mayúsculo entre clases mentales. Esta sería la característica principal de la segunda etapa; unos afuera y otros encerrados. De un lado drogados por excluídos y, del otro lado, empastillados con ataque de pánico por la inseguridad. Todos condenados a perpertuidad; sin poder pensar y sin hacernos cargo, pero todos llevando siempre a mano —a veces escondido— aquel bastón que nos legaron; el bastón del dictador.
Una ética muy particular por Luis Adrián Vives
La democracia se afirma sobre un equilibrio de los poderes y no sobre una base de desequilibrio interno pensado y sostenido, desde afuera del gobierno, por vía de infiltración deshonesta en el ámbito del Poder Ejecutivo.
La doble moral, que caracteriza a un amplio sector de la oposición, ha quedado en evidencia una vez más en Semana Santa. Ese viernes, el Dr. Gil Lavedra —U.C.R.— explicaba que la sanción impuesta a Cobos tenía un fundamento ético: no se puede ser oposición y gobierno al mismo tiempo. Pero en el mismo espacio radial habla luego el Senador Solari Irigoyen, presidente de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical, y agrega que él mismo intercedió ante el Tribunal de Ética del partido —que sería algo así como el poder judicial de los radicales— a efectos de evaluar con la presidenta de ese tribunal —Arq. Elba Roulet— la oportunidad, mérito y conveniencia de levantarle la sanción al Cleto.
Solari Irigoyen respalda su postura en hechos que son públicos y notorios, destacando al decisión del actual Vicepresidente de la Nación al haberse despegado a tiempo del gobierno —a pesar de permanecer en el cargo— y rescata la intención de Cobos de hacer un aporte a favor de la unidad de la U.C.R.
Ya nadie puede tener dudas sobre la adhesión, del Vice, a la política opositora.
En estos términos, más allá del temperamento adoptado por el Tribunal de Ética, al tiempo de aplicar la sanción inapelable de expulsión a perpetuidad, hoy nos queda claro por los hechos, y no por suposiciones, que estamos en presencia del supuesto tipificado en el gran código de ética radical: "el hombre es opositor y es gobierno al mismo tiempo"; pero en estas circunstancias al "comité" le conviene hacer la vista gorda y dejar que así sea; levantan a sus muertos y los ponen en las vidrieras. La traición es, ahora, la mejor carta de presentación y reconocimiento, del mismo modo que antes fue la causal del destierro.
Así quedó certificada la ética de los "radicales libres" —tan elástica como superficial—. Es una ética que los acerca mucho más a los muchachos del fascismo fashion distanciándolos definitivamente de la "oración laica" que pregonaba Alfonsín, de viva voz, en los actos públicos. Es un sentido de la ética que los aleja del Preámbulo de la Constitución Nacional y de la esencia de cada uno de sus grandes fines. Es una ética... muy particular.
Primero de mayo por Luis Adrián Vives
Se hicieron diferentes lecturas sobre el acto realizado. Lo cierto es que la C.G.T., que conduce Hugo Moyano, demostró su poder de convocatoria y su capacidad de organización.
El discurso pronunciado por el dirigente gremial fue claro y contundente. El día del trabajador se festejó por adelantado y fue una buena idea. Así como se anticipan los resultados por encuestas, los trabajadores adelantaron a la luz del día su npostura, con la vitalidad propia de un movimiento organizado. Nadie puede objetar tal decisión, ni esa acción llevada a cabo con ánimo y firmeza. El acto fue un éxito y, ¿qué hacer con ello? Es la pregunta.
Lo que está en juego es el modelo, la gobernabilidad y la estabilidad democrática —dice el gobierno—. La Confederación General del Trabajo acompaña este razonamiento y, entonces, la pregunta tiene su respuesta.
El resultado electoral de junio depende de los asalariados; ello quiere decir que el modelo, la gobernabilidad y la estabilidad democrática dependerían de los trabajadores.
Si así fuera —y creo que es así—, deberían ser los mismos trabajadores los garantes del modelo que la C.G.T. respalda, y los representantes gremiales bien podrían ejercer los ministerios. Un gabinete plenamente integrado por un sindicalismo afin al gobierno, que mantenga como asesores a los mismos funcionarios políticos, técnicos y legales que vienen ejerciendo la función pública durante la actual administración, sería la fórmula que —por compatibilidad— habilitaría a pedirle el aval a cada trabajador y, en el peor de los casos, si no alcanzan los votos y se pierde fuerza en el Congreso, el equilibrio en la balanza del poder estaría dado por le fortalecimiento del Gabinete de ministros, mediante la incorporación de quienes representan en primera instancia a los elegidos, por el gobierno, como principales destinatarios del modelo.
Si algunos piensan que un resultado adverso podría derivar a favor del Vicepresidente Cobos, como antesala de una regresión política; otros pensamos que, llegado el caso, sería razonable mantener el rumbo dándole una oportunidad, primero, a los trabajadores organizados, si es que estos aceptan la responsabilidad directa de hacerse cargo de su propia historia.
La evolución próxima en lo económico, en lo social y en lo político, dependería del análisis y pronóstico que cada sector pueda hacer, en función de sus propios intereses, basándose en la comparación de la situación presente con la pasada. Pero dependerá también de la capacidad de acción del mismo gobierno y de la vocación real que demuestre ahora la C.G.T., más allá de sus internas, interpretando esta coyuntura como oportunidad histórica.
Los trabajadores están en condiciones de asumir el desafío que implica considerar y reconocer que los sindicatos, en democracia, se ubican en el centro mismo de la vida orgánica del país, y es este gobierno, el de Cristina Fernández de Kirchner, el que puede invitarlos a ocupar ese lugar en vísperas del Bicentenario.
El mejor partero y la herencia vacante por Luis Adrián Vives
"La democracia no se establece solamente a través del sufragio ni vive solamente en los partidos políticos. La democracia necesitará que el conjunto de la sociedad exprese aún las temáticas específicas desde el compromiso representativo y republicano.
No desconocemos la existencia de instituciones cuya tremenda trascendencia espiritual orienta la vida cotidiana de millones de argentinos, ni la existencia de asociaciones intermedias.
Unas y otras podrán colaborar en el gran debate nacional como partícipes de la forma de vida democrática, sin que se descarte la existencia de nuevos canales para expresar la compleja realidad de nuestro tiempo, pero en el reconocimiento, siempre, de que los objetivos son establecidos por el conjunto de la Nación, a través de sus representantes, y no de acuerdos dominantes o corporativos entre los sectores, realizados con prescindencia de las legítimas representaciones o, aún, como ha ocurrido en este país, en contra de las legítimas representaciones."
Dr. Raúl Alfonsín
Su trayectoria y su formación cívica no le hubieran permitido nunca aceptar ser el "Padre de la Democracia"; quienes piensen que lo elevan, otorgándole ese título, sólo demuestran no haber entendido su mensaje.
Fue un militante de origen radical que introduce en ese partido político un pensamiento socialdemócrata.
Si alguien piensa que la altura política y moral del Dr. Alfonsín debe ser premiada ubicándolo por encima de todos los ciudadanos y de todas las instituciones, tampoco ha entendido la idea de democracia.
Si el fundamento es haber sido el primer presidente de esta vida democrática, sería más adecuado reconocerle, en todo caso, el hecho de haber sido, él, el mejor partero que pudo asistirnos en aquel alumbramiento de pronóstico reservado y el mejor cuidador en tiempo de los primeros pasos. Pero asignarle la paternidad de la democracia es una exageración y, además, es claramente un contrasentido.
Respetemos en serio su memoria y evitemos que otro gobierno elegido por el pueblo tenga que renunciar anticipadamente por la presión que puedan ejercer las mismas corporaciones y sectores que empujaron al gobierno de Alfonsín al precipicio; evitemos la vía muerta del arrepentimiento extemporáneo y repudiemos la hipocresía de algunas fingidas lágrimas de cocodrilos que empañaron con su presencia la coherencia de un homenaje auténtico que se le rindió a la calidad genuina de un demócrata que, entre luces y sombras, entró en la historia por sus propios méritos y no por el escudo de un partido político.
Alfonsín no dejó herederos; ningún radical alcanza su estatura. La misma Elisa Carrió, que inició su carrera al amparo de la U.C.R. como convencional constituyente por la provincia de Chaco, aseguraba la década pasada que, "una cosa es que uno en el discurso político ataque determinados aspectos de la política económica y otra cosa es que uno diga que si venía un radical iba a gobernar distinto. Podría dar matices, pero la lógica de la imposición económica a partir del financiamiento externo y del condicionamiento del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, hace que uno puede jugar pero no puede violarlos, porque los que nos violan son ellos…".
También decía Carrió: "Ese modelo de ajuste estructural que da el Consenso de Washington, basado en la privatización de las empresas públicas para transferir los mercados cautivos al sector privado, para poder pagar la deuda externa…; todo el modelito del Consenso de Washington, no se hace sin un modelo político paralelo… ¿Cómo le explicamos a los pobres y cómo le explicamos a la clase media este ajuste estructural, que significa nada más y nada menos que una transferencia colosal de ingresos de los sectores más humildes y de los sectores medios a los sectores del capital?... En realidad, la lógica del capitalismo que tiende a la concentración, no es una lógica que pueda ser impedida sino desde el Estado, de modo tal que si el Estado no la impide y en el Estado se separa economía y política, no hay forma de impedir la concentración porque hace a la lógica del capital. Es un problema de lógica económica: salvo la intervención del Estado, que además está vedada, cada vez va a ser mayor la concentración y cada vez va a haber mayor exclusión o transferencia, porque la concentración se hace siempre a costa de alguien. Si hay concentración económica quiere decir que hay exclusión del otro lado".
Además, la Dra. Carrió describía en 1997 "un Estado penetrado por los intereses particulares"; y advertía que "el Estado estaba siendo fuertemente influido" por esos intereses, y aclaraba que esos mismos intereses de concentración económica "eran los encargados de diseñar la política". Decía entonces Carrió que, el Estado Nacional no podía cambiar las políticas, porque cambiar las políticas era el corte del financiamiento internacional —y agregaba— no había nada que discutir; había que levantar la mano o sentarse en la banca y dar quórum, que es lo mismo. [1]
Ahora bien, estas reflexiones de la Dra. Elisa Carrió, puestas de manifiesto siendo diputada nacional, eran entonces las reflexiones de una militante radical muy cercana al Dr. Alfonsín. Sin embargo, no deja de atacar a un gobierno que se animó a enfrentar al todopoderoso que ella misma describió; no se entiende su actual propuesta de volver a someterse al Fondo Monetario.
Si Carrió asegura que ella no tendría ningún problema en ser ahora monitoreada por el Fondo, ¿dónde nos metemos la denuncia de violación?, ¿la incorporamos al pacto moral?, ¿o untamos al país con vaselina?
Todo esto muestra un escenario muy particular dentro del radicalismo. Están los que despegaron buscando nuevos horizontes; están los que se hundieron con De La Rúa, están los que no saben en dónde están parados y también esta Cobos, el camaleón.
El Dr. Raúl Alfonsín nunca dejó de sembrar, pero el terreno era infértil. Se fue con la esperanza puesta en la juventud; no pudo rescatar a nadie. Le pasó lo mismo que a Juán Perón en el `74; ambos dejaron, cuando se fueron, la sucesión política vacante. Y las herencias vacantes en política, siempre esperan a la juventud; esperan que ésta alcance la madurez suficiente como para hacerse cargo del legado.
[1] Son fragmentos de "Parlamento y sociedad" en El fortalecimiento del Poder Legislativo. Organización de Estados Americanos. Unidad para la Promoción de la Democracia. Centro de Estudios y Cooperación Legislativa —CECOL— 1997. [ volver ] |