
Osvaldo Gallone
Periodista, escritor, columnista de Evaristo Cultural
Muchas gracias a todos por venir y a Damián por invitarme a esta fiesta. Siempre es una fiesta presentar una revista o un libro, más allá de que esperamos que esta noche se resuelva la pregunta de quién nos tiene que pagar, ¿no? La pregunta visceral que está constituida en la mesa, es de orden pecunial y económico. Yo voy a hablar como lector de la revista, pese a que soy columnista. Esto último Damián me dijo que no lo dijera porque la cuestión es alentar a la lectura, pero de todos modos lo dije igual. Yo creo que hay que detenerse y poner el acento en un costado de la revista, que son las entrevistas. Me refiero a entrevistas que a mí me parecieron paradigmáticas, por lo menos dos: las mantenidas con Miguel Espejo y con Horacio Vázquez Rial, que me parecieron verdaderas piezas literarias, debidas a Damián y a Roxana, más que nada por una característica, que es que tanto entrevistado como entrevistador transmiten y comunican, lo cual es absolutamente distinto a enunciar palabras; en las entrevistas de Evaristo se comunica algo, tanto quien pregunta como quien responde. En segundo lugar, me parece que Evaristo, en términos generales, como cualquier hecho cultural, se define, entre otras cosas [suena un celular] —como los celulares— por la incomodidad que suscita, como dice un viejo refrán: "un canto que no abriga ni despierta es un lujo innecesario por sí solo". En este sentido, Evaristo me parece un canto absolutamente necesario; cualquiera que lo vea me parece que puede concluir lo mismo. En tercer lugar, es una revista mayoritariamente hecha por jóvenes —más allá de que cada año que pasa yo detesto a los jóvenes con mucho mayor entusiasmo—. Me parece que parte de la incomodidad fecunda que genera Evaristo tiene que ver con esto. Y por último, yo creo, por experiencia propia también, que una buena revista, una muy buena revista, como es el caso de Evaristo, logra siempre un equilibrio entre lo que se llama una línea editorial y una amplia libertad que tengan los colaboradores. Creo que esto es lo que se aprecia y se verifica en Evaristo. Por lo tanto, yo le agradezco públicamente a Damián haberme permitido participar en la revista. Y a ustedes muchas gracias por la presencia. |