
José María Gatti
Periodista, escritor, columnista de Evaristo Cultural
Buenas noches. Bueno, a mí cuando me invitaron para estar en la mesa, estos chicos, a los que conozco bastante, creo que a Rodrigo y a Damián los conozco de cuando empezaron... Cuando me dijeron "tenés que estar en la mesa" sentí que me estaba poniendo viejo. Y me pregunté qué puedo decir yo, si al final lo único que uno ha hecho es escribir. Y Damián me dijo "bueno, hablá de lo que sabés hacer". Y entonces, ahí se me ocurrió un poco pensar respecto de cómo ha ido evolucionando el tema de las revistas. Los que ya estamos pelados y con canas y hemos pasado un montón de situaciones, nos acordamos de aquellas revistas culturales, cuando teníamos que llegar a la calle Corrientes, y dejarla en los kioscos, y volver a preguntarle al hombre "¿se vendió?", y ahí la negativa..., y teníamos que pensar que había que sacar el otro número. Éramos un grupo que nos pasábamos tomando café, fumando, pensando en el próximo número mientras que el primero todavía estaba sin vender, y al final terminaba siempre en el segundo número. Creo que conozco más de treinta revistas donde estuve que no llegaron a más que dos números, y toda esta situación era fruto de la inexperiencia. Pero evidentemente, también de esas ganas de hacer las cosas, entonces uno va diciendo "bueno, ¿qué pasó?" Hoy ya las revistas... —y no lo digo con nostalgia, porque de lo contrario no estaría en este grupo— me acuerdo que se pegaba letra por letra, pertenezco a la época del estencil, de la fotoduplicación, de las redacciones donde uno se enojaba, el director mandaba un insulto y todos se iban, y todos volvían a encontrarse. Y me encuentro con este grupo, que es algo totalmente distinto pero igual, con la única diferencia que suenan los celulares. ¿Qué ha pasado? Y ha pasado lo que tiene que pasar. Evidentemente el proyecto de una revista se genera de distintas formas. Evaristo es una revista que yo miro, por supuesto, ya desde un escalón más arriba de ellos y digo "qué suerte que tengan tantas ganas, qué suerte que pueden hacerla, qué lástima que no puedan, lo que dice Vives, conseguir que el fruto de la cultura —que es un fruto rentable como cualquier otro y que es necesario que se lo apoye— conseguir que el intelectual tenga que tener un beneficio y no esperar, como ha pasado, a tener una jubilación peleada pero, gracias a Dios, una jubilación". Todo esto uno lo ve y dice "bueno, ¿cuál es la plataforma?". Y la plataforma es la Biblioteca Nacional; nos está dando el espacio, el marco, nos deja hacer las cosas. ¿Cuál es el otro marco? Y... preguntarle a Vives "¿cómo estás?", y que él me responda "no sé cuál es la nota, si ésta o aquella, pero creo que en el último mes hice veinte entrevistas". "¿Y te sirve?" "Y sí, pero ¿sabés qué pasa? Estoy cansado". Y bueno, el cansancio es ése. Digo todo esto porque la mayoría a lo mejor lo sabe, pero hay que saber que una revista de estas características significa mucho esfuerzo. A mí me toca la parte más fácil, porque se me ha contagiado este asunto de los blogs, y me he metido a este lenguaje, más por aventura que por conocimiento, y uno advierte que hoy cualquiera puede escribir. Lamentablemente digo "cualquiera" porque hay cada blog que estalla la computadora de malo que es y hay otros que habría que apoyarlos; uno se fija y lo leyeron veinte personas. Y hay tanta basura en la pantalla que cuando uno ve Evaristo es un aliento. A mí me interesa que esta gente joven, a la que quiero mucho, le demos el apoyo que necesitan, los cuidemos porque este señor, Damián Blas Vives, es un chico que sabe mucho, y quiero decirlo públicamente aunque a él no le guste, lo aprecio profundamente y tenemos que observarlo como un gran creativo desde la literatura. A Rodrigo también lo quiero mucho; hemos trabajado juntos, y uno nota los crecimientos. Gallone es un viejo como yo, ¿qué puedo decir de él? Me parece que entre la etapa que yo viví anteriormente y ésta hay muchos cambios; la literatura en pantalla nos da una enorme posibilidad. Hoy uno observa que un reportaje, una entrevista, llega a tener un alcance ilimitado. Antes, nosotros teníamos que correr todos los días a un escritor, pedirle por favor, arrodillarnos para que nos dé una entrevista. Esto hoy ha cambiado, y eso permite que sea todo mucho más rico. Seis números que, estimo, tienen que ser muchos más. Les quiero pedir que sean multiplicadores de esto que estamos haciendo, que traten de estimular este tipo de creaciones y que pensemos que quien más quien menos sabe cómo son las pelusas de todo este ámbito, conocemos cómo es y cómo arar. Lo que pasa es que algunos pueden contar con otros medios y lo hacen muy fácilmente y otros tienen que pelearla y lucharla. De mi parte muchas gracias. ¡Ojalá que Evaristo siga! Léanlo, y adelante con la publicación. |