Evaristo Cultural: Estamos patrocinando la instalación del día de la historieta... ¿Hay un reconocimiento popular de parte de la institucionalidad hacia el noveno arte?
Mandrafina: Yo creo que de alguna manera la gente se está acercando a la historieta. De hecho, estamos en esta instalación —que tiene que ver con El Eternauta y viene un poco de la mano de la experiencia personal de Oesterheld, el reconocimiento de su figura y todo lo que ha trascendido a partir de eso—. Creo que sí, que ahora hay un mayor acercamiento. Antes era un género de alguna manera devaluado para esa intelectualidad a la que vos te referís, ahora creo que tiene otro reconocimiento, y quizás la instauración del día de la historieta le de otro espaldarazo al asunto.
Oswal: Sí, estoy de acuerdo. De todas maneras no sé si no sigue siendo un género devaluado, porque en verdad lo que convoca esta reunión es la atención de la gente que ya está metida en el género. El asunto es llegar a todos, como la literatura, como el cine. Tiene que pasar el tiempo para que veamos si esto es o no así.
EC: ¿Hay una nueva generación de profesionales de la historieta nacionales?
M: Yo creo que la hubo siempre, eso no se detuvo nunca, lo que se detuvo fue la edición en general, pero Argentina sigue dando —por alguna razón extraña— profesionales de la historieta de mucha calidad.
O: Y yo, que tengo la oportunidad de tratarlos, te digo que se trata de gente muy buena. Pero al faltar —como dice Cacho— la cuestión empresarial, empiezan a autoeditarse, no hay exigencias, no hay una relación directa con un público, y eso termina malgastando valores auténticos, porque hay verdaderos valores...

Domingo "Cacho" Mandrafina (izq.) y Osvaldo W. Viola (der.)
EC: ¿A qué se debió que desde mediados de los 80 en adelante casi todos ustedes consiguieron insertarse mejor en el mercado europeo que en el nacional? ¿Qué piensan al respecto?
M: Es algo casi natural, por lo mismo que decíamos antes: la deserción de las editoriales, que abandonan el campo de la historieta; algunas que se dedicaban expresamente al campo de la historieta han desaparecido como editoriales... Al no haber fuente de trabajo te va llevando a eso...
EC: ¿No hay mercado en el país para la historieta nacional?
O: Yo diría que en este momento no. Así como hay gente que se autoedita, hay editores de café —vamos a llamarlos así—, con el celular en mano, y le editan a él, me editan a mí, al otro, pero van todos a un público reducido, todos esos libros van al mismo público. Siempre vamos a encontrar público para la historieta, pero...
M: Lo que quedaría por comprobar —la hipótesis, o la esperanza mejor dicho— es la existencia de ese público masivo que es lo natural de la historieta, lo constitutivo de la historieta, un género popular y justamente masivo. Pero para eso se requiere la presencia de un editor que lo vuelva masivo; la autoedición es un sacrificio enorme que hacen las nuevas generaciones que los desgasta —como bien decía Oswal— les hace perder tiempo de formación profesional y no les deja llegar a lo masivo, es casi imposible...
O: A lo mejor si hacés memoria lo recordás, en los tiempos de antes, por ejemplo, esa era la función de la tira diaria. La tira diaria no era como lo que es ahora, era una cosa pensada, venía de EE.UU., vaya uno a saber... La leía mi padre, mi hermano menor, mi madre, mi tío... llegaba a todo el mundo, y ese era el asunto. Mi tío, que era mecánico, era fanático de varias de esas tiras.
EC: ¿Cuál fue la última tira diaria que convocó a gran parte de la ciudadanía?
M: Supongo que Clemente, como tira diaria.
O: Y Mafalda.
M: Mafalda también, un poco antes. Pero ves que son historietas humorísticas, que no es lo mismo que la historieta a la que nos dedicamos nosotros —llamada seria, para diferenciarla de la otra—, que no es humorística aunque contenga humor.
EC: Este éxodo hacia las editoriales europeas, ¿modificó en algún sentido los guiones de las historietas nacionales?
O: En algún sentido sí, porque en Europa había que adaptarlo a la posibilidad de distribución, entonces es como si uno perdiera un público justo a quien se dirige, todo tiene que ser amplio, y eso es muy feo...
M: Yo comparto esa opinión, son experiencias muy parecidas las que hemos tenido.
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