|
|
Título: Historia universal de la histeria. Relatos de amor, pasión y erotismo
Autor: Malele Penchansky
Editorial: Grijalbo
192 páginas
|
| |
|
En este libro Malele Penchasky historiza y conforma una constelación de mitos que dan cuenta de la problemática del la histeria a lo largo de toda la cultura occidental mediterránea como algo constitutivo del sujeto, como un modo de relacionarse. Como bien señala Alberto Espejo en el Prólogo, "una historia del hombre con relación a sí mismo, al otro, a los otros y a la naturaleza". La autora se autodefine como un sujeto histérico y desde ese lugar traza dos líneas: una es la historización de la histeria primero como problemática meramente femenina, para pasar luego a ser tratada como enfermedad, terminando en la caracterización y estudios que realizara Freud sobre la misma. La segunda línea daría cuenta del objetivo de tratar el tema de un modo más literario, el de la recuperación caprichosa, histérica —como bien señala la autora— de mitos y leyendas que ilustran paradigmáticamente las herramientas que el sujeto histérico tiene para seducir, encantar y subyugar al otro. La autora recupera la etimología de la palabra persona, máscara del actor al momento de representar y de ahí la idea de representación que habría en la constitución del sujeto histérico el cual estaría constantemente tratando de mostrar la imagen de lo que él cree se espera de él. Un simulacro constante. El mero simulacro, la seducción como motor del sujeto histérico. La fantasía, esa imagen de un como sí, entronizada en el SXXI como virtud indispensable para alcanzar el éxito. Un discurso que declara "te muestro, pero te oculto; te seduzco con la mirada, la boca, la voz; te ofrezco movimientos sensuales de un cuerpo que se aleja y se acerca, en un marco de luz y opacidad." Una estructura psíquica basada en la orfandad del deseo sostenido en la insatisfacción permanente. La mirada, la voz, el discurso, el disfraz son los recursos, las máscaras, herramientas del sujeto histérico. Los relatos que selecciona la autora configurarían tan sólo una porción de todos los mitos, leyendas, fabulaciones dialécticas que continuarían, según su hipótesis, acompañando al hombre, de los cuales echa mano para sobrevivir y defenderse, para relacionarse, para escaparse del miedo primario y esencial. Es interesante señalar que la autora no se vale solamente de mitos de la antigua cultura occidental mediterránea sino de las artes plásticas (Goya, Ghirlandaio), del cine, sede del imaginario del SXX, "mitología" moderna por excelencia (P. Almodóvar, F. Fellini, Gilda de C. Vidor, B. Bertolucci, M. Bolognini, I. Bergman, L. Malle, J. Wright, A. Hitchcock, D. Lynch, S. Coppola, S. Kubrick, L. Cavani), la literatura y la crítica (Flaubert, Orlando de V. Woolf, Oscar Wilde, R. Barthes), análisis de boleros e, incluso, del accionar de los medios masivos de comunicación sobre algunas personas/personajes (como el Subcomandante Marcos), rastreando así cómo las diferentes herramientas, rasgos del sujeto histérico, continúan funcionando hoy en día en estos mitos paradigmáticos. Los rasgos rescatados por al autora serían la fascinación petrificante que excita y alienta el deseo, la mirada del otro que erotiza (La mirada de Medusa: atracción, miedo y espanto); la seducción a través de la palabra deseante que penetra y actúa en el otro con la idea de crear amor (Sócrates y Alcibíades, la palabra que enamora: el discurso enajenante); la voz cargada de inspiraciones fantasmagóricas como desencadenante del horror (Salomé y la cabeza del Bautista: la fascinación de la voz y el rapto de la ninfa); el subyugar desde la ambigüedad, el travestismo como gesto histérico que nos acompaña desde los comienzos (Juana de Arco, el demonio en el cuerpo: travestismo y seducción ambigua); y, finalmente, el caballero que seduce con la máscara del galán (La espada de Don Juan: el varón histérico o el vengador de Adán). Todos estos mitos paradigmáticos están trabajados en diferentes secciones del libro, ilustrados con dibujos de Mariano Vior, además de trazarse al término de cada una de ellas un grupo de apostillas, fascinantes y breves análisis de imágenes o representaciones puntuales, destellos de lo que creemos, por qué no, podrían ser nuevas investigaciones y nuevos libros de la autora.
Agniezska Ptak |
|
|
|
|
Título: La rosa encarnada
Autor: Paula Ruggeri
Editorial: Rúcula Libros
70 páginas
|
| |
|
Es un delicioso libro de poemas que utiliza, en gran medida, la mística caballeresca como metáfora. A través de pequeñas leyendas e historias contadas en versos, la autora nos demuestra que los temas medievales, épicos (e incluso bíblicos), lejos de restringir las posibilidades expresivas, son un puente ideal para abordar sentimientos profundos que están más allá de cualquier época o región. Con originalidad, consigue no solo evitar los lugares comunes, sino además escribir sobre asuntos, que generalmente han sido abordados por hombres, desde una perspectiva femenina. Así, por ejemplo, ella puede identificarse con la rosa, pero también con el caballero. Logra hacer visibles los arquetipos femeninos —la bruja, la madre, la guerrera, la enamorada—, y siempre con envidiable frescura. Es un libro vital, ante todo porque su autora cree en el poder transformador de la poesía, lo que le permite afirmar cosas como: "Yo escribí la historia" ...o "Mi verso es como una espada", para luego decir "Paolo y Francesca son esposos en el Cielo / Amados por Dios"... "Ulises trenza coronas /con el cabello de Nausícaa", etc. Es el poder de la palabra utilizado por una mujer. "Y solamente una mujer tiene en sus manos el Paraíso / Y nadie más que una mujer / Puede escribir el Cielo". Ese reconocimiento gozoso y poético de la femineidad, en estratos que se suman como los pétalos de una rosa, es lo que convierte a este libro en una obra plena de fuerza y autenticidad. Porque la sabiduría reside en saber que : "La promesa del Cielo / Es el Infierno /" y "La promesa del Infierno / Es el Cielo", y porque como dice el Caballero de la Rosa Encarnada: "Mi patria"..."está en la punta de mi espada".
Como un detalle especial, el libro está hermosamente ilustrado —con un estilo näif, de líneas muy vivas— por Daniela Ruggeri, que comparte con su madre la intuición de la belleza.
Pablo Dobrinin
|
|
|
|
|
Título: El Baphomet
Autor: Pierre Klossowski
Traducción: Julián Fava y Luciana Tixi
Editorial: Las Cuarenta
128 páginas
|
| |
|
Pocos intelectuales ofrecen menos margen para la clasificación prolija que el francés Pierre Klossowski (1905-2001). Él mismo reconocía esta fecunda labilidad al entender que no era ni escritor, ni pensador, ni filósofo, sino un monómano, alguien exquisitamente capturado por una sola y excluyente escena: la de un cuerpo que se entrega a la mirada de otro cuerpo. Esta mirada que reinventa al otro en el registro de la más desbocada sensualidad y que se aleja tanto como imaginar se pudiera de la hipótesis sartreana ("el infierno es la mirada de los otros") resulta harto ilustrativa en la trilogía integrada por Roberte esta noche (1954), La revocación del edicto de Nantes (1959) y El apuntador o el teatro de la sociedad (1960) que componen Las leyes de la hospitalidad y cuyo personaje central es Roberte, inspirada en Denise, la mujer del autor. La novela El Baphomet, publicada originalmente en 1965, se halla íntimamente ligada al ensayo Nietzsche y el círculo vicioso (1964) en tanto que resulta una puesta en acto de la teoría nietzscheana del eterno retorno, razón por la cual el tiempo aparece en la novela no sólo trastocado, sino suspendido, condenado a una repetición no de lo idéntico sino, más angustiante aún, de lo indeterminado, aquello que no reconoce origen ni fin y que deriva en una imagen de mundo asimilada al simulacro. No es gratuito que "baphomet" provenga de la fusión de dos términos griegos: baphe: bautismo y meteos: iniciación.
La traducción a cargo de Julián Fava y Luciana Tixi, así como la edición, resultan irreprochables.
Osvaldo Gallone
|
|
|
|
|
Título: Fronteras de la escritura. Apuntes sobre espacio y tiempo en poesía
Autores: Ramón Andrés, Arturo Carrera, Antoni Clapés, Tamara Kamenszain, Susanna Rafart, Mirta Rosenberg, Teresa Shaw, Susana Villalba, Esther Zarraluki (coordinadora)
Editorial: CCEBA - Centro Cultural de España en Buenos Aires / Bajo la luna poesía
184 páginas
|
| |
|
Un encuentro realizado en el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA) propicia este libro de debates y lecturas entre poetas catalanes y argentinos. Es un encuentro entre dos ciudades. Es un encuentro hecho libro. Y como libro nos ofrece, además de una reflexión sobre la palabra poética, su posición espacial y su tiempo; la lectura de una selección de poemas de cada poeta.
Porque queda claro que entre el poeta y el poema hay un tiempo y un espacio concreto de producción que los une e inevitablemente habla sobre el sujeto y sobre su búsqueda. Y ese es el lugar de quiebre: la frontera. Indagar sobre el más acá o más allá es siempre indagar sobre la ruptura, espacial y temporal.
Pero los poetas que exponen saben muy bien que lo subjetivo tiene cierta fragilidad en la lectura. Dice Tamara Kamenszain: "(…) no estamos hablando aquí de la experiencia de un yo sino al revés, estamos hablando del yo de una experiencia". Es cierto, estos ensayos piensan sobre los límites de la poesía.
Si bien no todos los autores logran el mismo nivel de indagación, siempre es bueno preguntarse por qué la poesía, cuándo la poesía y dónde la poesía. Ya lo dice la introducción, que comienza con una cita de Roberto Juarroz: "El poeta es un cultivador de grietas. Fracturar la realidad aparente o esperar que se agriete, para captar lo que está más allá del simulacro".
|
|
|
|
|
Título: Pantagruel
Autor: François Rabelais
Estudio Preliminar: Susana G. Artal
Editorial: Dedalus Editores
360 páginas
|
| |
|
El genio de François Rabelais (1483-1553), se vislumbra de cuerpo entero en su novela de carácter bufo: Gargantúa y Pantagruel. Su singularidad, como diría Borges de James Joyce, reside en lo “verbal”, ya que a través de sus centenares de páginas burlescas, incorpora nuevas formas y registros lingüísticos pertenecientes tanto al habla popular como a la retórica escolástica. De esta fecunda fusión, surgen nuevos mecanismos narrativos que permiten una mayor amplitud para expresar y registrar ideas. En este aspecto, los avances en el campo de la innovación fueron considerables, conciliando cultura erudita y tradición popular.
Así como el lírico Juan Boscán al trasladar los modelos italianos al castellano ayudó a innovar la poesía a través del soneto y el uso del endecasílabo; su contemporáneo Rabelais, a su vez, tomó de las fuentes grecolatinas –Homero, Luciano, Aristófanes y en especial Petronio- para asimilar y ampliar en su prosa, una mirada más piadosa y representativa, sin omisiones o represiones de ningún tipo. Para ello fue necesario exhibir la naturaleza humana en todos sus actos, sin máscaras. Según Rabelais, el cuerpo resultaba tan trascendental como el espíritu, de ahí su insistencia en querer vindicar al primero a la altura del segundo. No obstante esta alianza entre lo alto y lo bajo no fue consentida. Censurado por la Soborna y la Iglesia, su aire carnavalesco y satírico escandalizó a las autoridades de la época debido a su naturaleza explícita. Es por ello que aún hoy se le objeta su supuesta obscenidad.
Gargantúa y Pantagruel, narra las licenciosas andanzas de una familia de gigantes, constituyendo una de las cimas más altas de la literatura francesa del renacimiento. Su estilo ofrece un absoluto viraje narrativo respecto a la literatura medieval. Desde él, se cambió el ritmo y los modos de escribir prosa. Generosa en neologismos, aliteraciones, juegos de palabras, polifonías, entre muchas otras acrobacias verbales, su gloria reside en la fluidez narrativa donde todo confluye escrupulosamente. Cada palabra desempeña una precisa funcionalidad. Por eso, para quienes no gozan de poder leerla en su idioma original, deben limitarse a confiar en las traducciones. Lo que puede significar un riesgo para quien no esté familiarizado con las ediciones disponibles.
La reciente publicación de Pantagruel (Dedalus Editores), es oportuna. Se trata de la primera traducción bilingüe argentina. Eugenio López Arriazu, Ignacio Rodríguez y Ariel Shalom se encargaron de legar una pertinente y confiable versión del clásico, al haber conseguido preservar la frescura y cadencia del idioma original. Cualidades que se reflejan en los pasajes más sugestivos de la obra. El volumen forma parte de la Biblioteca Bilingüe cuyo objetivo es renovar los clásicos franceses a partir de una mirada centrada en la traducción. Editado con el apoyo de la Embajada de Francia, el mismo se complementa con un prólogo de Susana G. Artal, además de una sección de notas y una exhaustiva bibliografía.
La herencia rabelesiana en la historia de la literatura es amplia y se ha ramificado a través de diversas culturas y lenguas. Miguel de Cervantes, cuyo Sancho Panza evoca tal vez en demasía a Panurgo, Jonathan Swift y Hans J. Grimmelshausen; son varios de sus deudores directos. Su arrollador influjo continúa vigente. Durante el siglo XX, Witold Gombrowicz, Louis-Ferdinand Céline, y James Joyce, han compartido también su legado, indagando la plasticidad del lenguaje. A su vez, en Latinoamérica, ciertas estrategias narrativas de escritores, tales como: Osvaldo Lamborghini, José Lezama Lima y Mario Bellatin, entre otros, presentan ecos del renacentista francés. Ese marcado interés por desarrollar el carácter transgresivo y desmitificador de la lengua para convertirla en alta literatura. Jocosa como un sainete, herética, por momentos cruda, escatológica y violentamente humana, esta lúcida traducción argentina es un buen motivo para revisitar a un clásico de las letras en su estado puro.
Augusto Munaro |
|
|
|