1.
INTRODUCCIÓN
La
noción de género (gender) se refiere
a categorías sociales —que incluyen comportamientos,
roles e imágenes— asociadas a la comunidad masculina
o femenina. Estas representaciones, sin embargo, no están
determinadas por diferencias biológicas sino que
son una construcción cultural determinada sociohistóricamente
(cf. Mesthrie 2001: 336). El análisis lingüístico-discursivo
de los discursos sociales permite revelar distintos aspectos
de la construcción de estas representaciones sociales.
Nos
proponemos analizar algunas características discursivas
de la revista Hombre que construyen un lugar
novedoso para la representación de la masculinidad
en la cultura argentina. La revista Hombre, aparecida
a mediados del año 2003, se presenta a sí
misma como un espacio nuevo, necesario y privilegiado
de circulación de un discurso sobre lo masculino
y de una serie de representaciones asociadas a éste.
Por otro lado, Hombre es la manifestación
local de la reciente expansión a nivel mundial
del género discursivo revista masculina y habilitó —o quizás recicló— en
el país un nicho discursivo y de mercado que poco
después compartiría con otras publicaciones
similares (Maxim, Gabo, Tendencias Hombre, Brando, Premium, etc.).
Según datos del Instituto Verificador de Circulaciones, Hombre viene superando durante 2008 los 50 mil
ejemplares mensuales de circulación. Estas cifras
revelan su enorme impacto social.
2.
MARCO TEÓRICO, CORPUS Y METODOLOGÍA
La complejidad del discurso sobre la masculinidad en la
revista Hombre precisa ser abordado desde un
abanico de perspectivas. Decidimos organizar nuestro trabajo
alrededor de tres objetos de análisis: los dispositivos
de enunciación (Benveniste 1980 [1966]; Ducrot
1984), la estructura textual (van Dijk 1983 [1978]) y
la constitución de metáforas (Lakoff 1992;
Lakoff y Johnson 1991 [1980]). Este análisis lingüístico-discursivo
múltiple busca delimitar algunos rasgos discursivos
de las representaciones sociales asociadas al universo
masculino que presentan un funcionamiento conjunto y complementario
dentro del espacio textual de la revista. Estos rasgos
discursivos y las representaciones que movilizan pueden
servir, en última instancia, para delimitar una
manifestación específica del género
discursivo revista masculina.
En
primer lugar, el estudio de los dispositivos de enunciación,
específicamente de la deixis pronominal, intenta
comprender cómo se construyen los lugares simbólicos
de locutores (figuras discursivas que se hacen
responsable por el enunciado; cf. Ducrot 1984: 134 y ss.)
y alocutarios (figuras discursivas a quién
el locutor declara dirigirse; cf. Ducrot 1984: 136 y ss.)
y qué relaciones se establecen con los terceros
discursivos. El recorte pronominal en la revista Hombre se juega alrededor del eje de la pertenencia
o no al género masculino, y de las diferentes caracterizaciones
de esta pertenencia. En segundo lugar, el estudio de la
estructura textual busca dar cuenta de la macroestructura
global, es decir, de la representación abstracta
de la estructura global de significado, o tema, de un
texto (van Dijk 1983 [1978]: 55 y 58). En tercer lugar,
el estudio de la constitución de metáforas
rastrea interrelaciones entre campos conceptuales distintos.
La metáfora opera actualizando y modificando un
campo conceptual nuevo o menos conocido a partir de los
conceptos e implicaturas propios de un campo conceptual
más conocido o próximo (Lakoff y Johnson
1991 [1980]: 41).
El
corpus de análisis se compone de los primeros seis
números de la revista Hombre, aparecidos
entre agosto de 2003 y enero de 2004.
    
3.
DISPOSITIVOS DE ENUNCIACIÓN
3.1.
MANIFESTACIONES DEL NOSOTROS
Rastreando
la deixis pronominal, hallamos que la revista Hombre presenta un rico juego de inclusión y exclusión
que se presenta de forma permanente, y muchas veces explícita,
como lugar textual privilegiado para recortar la particularidad
de la voz enunciadora.
En primera instancia, el pivoteo deíctico —manifestado
a partir de pronombres personales y marcas de persona
en las desinencias verbales— toma como eje los géneros
masculino y femenino, entendidos como categoría
sociales: la voz enunciadora se incluye alternativamente
en un nosotros masculino y plural [2] (que incluye al alocutario) o en un nosotras femenino y plural (que excluye al alocutario). Aun cuando
prime claramente la primera asociación, la clave
radica en la alternancia discreta entre una voz y otra,
asociadas a un sexo y a otro. Es decir, los recortes deícticos,
y sus anclajes en los referentes masculino y femenino,
no amalgaman sus posiciones. Esta separación opera,
a su vez, en los espacios textuales diferenciados y delimitados
que hombres y mujeres ocupan dentro de la revista.
En segunda instancia, se producen recortes dentro de los señalamientos referenciales —masculino y
femenino— que producen estos elementos deícticos
dentro del universo del discurso.
Es interesante notar que los interlocutores del nosotros son otros miembros de este nosotros, mientras que el interlocutor
del nosotras es un ustedes masculino.
Es decir, los cambios de género en el locutor no
modifican un único género en el alocutario:
el masculino, piedra angular para el género discursivo
revista masculina [3].
Por ejemplo, en la sección Vicios Privados se asienta claramente una enunciación femenina
a partir de dos fotos de la autora y de su nombre en una
posición central. Así se delimita una parcela
textual de la revista desde donde opera el recorte deíctico
de un locutor femenino y plural (plural porque inscribe
su individualidad en un background común
al género femenino). Pero el alocutario, como decíamos,
continúa siendo masculino y plural, tal como puede
observarse en este ejemplo:
Las
mujeres no somos todas iguales. Un lugar común
que utilizo porque ustedes siempre llegan a esa errónea conclusión cada vez que hablan más de diez minutos de mujeres con amigos (2: 64 [4],
énfasis nuestro).
3.2. NOSOTROS (LOS HOMBRES)
La
revista juega con un saber, una experiencia y unos patrones
de conducta presupuestos para los hombres en tanto pertenecientes
al género masculino. Cada vez que se hace referencia
a este background cultural y conductual común
aparece el nosotros (los hombres). Se trata de
la forma no marcada recortada por la deixis, donde no
es necesario aclarar —ni por medios gráficos ni
por medios verbales— que se trata de los hombres ni que hay un fondo compartido. Ambos locutor y alocutario
forman parte de este referente. Los ejemplos son numerosos,
y todos ellos poseen como su espejo negativo el ellas (las mujeres) —siempre en tercera persona— también
amalgamadas acríticamente por la pertenencia al
género.
En este background que se presupone como compartido
para el grupo constituido en el nosotros está
la clave de la construcción de la figura masculina
que recorre toda la revista. Las referencias a ciertas
instituciones, como la universidad, el gobierno o el matrimonio,
son escasas en la revista. Esta relativa ausencia construye
un alocutario poco interesado en lo político o
en lo académico, o, en términos más
generales, en lo institucional. Con respecto al matrimonio,
la falta de referencia al mismo se complementa con la
presuposición de un alocutario que transita relaciones
con el sexo opuesto de tipo ocasional o poco formal. Esto
construye un alocutario soltero o sin compromisos de pareja.
El siguiente copete a una nota a tres columnas ilustra
este perfil:
Si te cabe tener novia, amante, amigovia y gato
a la vez, aprendé los trucos que usan algunos
exitosos piratones vernáculos para jugar
varios partidos a la vez (3: 15). |
La
edad de los lectores que ingresan como locutores a la
revista es de unos 25 a 30 años. Por otro lado,
estudiando las publicidades y las notas, puede señalarse
que los sitios (comercios, bares, restaurantes) y productos
recomendados o incluidos presentan un rango socio-económico
elevado. Esta cuestión es tratada explícitamente
en la sección de correo de lectores, Hotmail,
mostrando las contradicciones potenciales entre el alocutario
(destinatario textual) y el lector (destinatario real).
Es notable que en la contestación de la redacción
(delimitada con una "H") la justificación
para este rango de productos nazca del núcleo que
organiza la revista: la conquista e intercambio sexual
con la mujer (cf. más adelante).
[...] todos los lugares y placeres terrenales que
muestran y aconsejan son bastante caros teniendo
en cuenta que —según se sabe— en nuestro
país hoy son inalcanzables. Sería
bueno tener una guía tal vez menos cara.
H: Hay para todos los presupuestos. Ahora, si una
vez ligás, se justifica que gastes algo más.
¡No vas a pasar por amarrete, al menos la
primera noche! (4: 10). |
3.3. NOSOTROS (LOS HOMBRES QUE POSEEMOS UN PLUS DE SABER)
Si
bien el nosotros (los hombres) es el referente más
frecuente en el que se inscribe el locutor, y el único
en el que se inscribe el alocutario, locutor y alocutario
se diferencian entre sí a partir de una asimetría
en algún aspecto del background cultural
y conductual que poseen. El nosotros locutor
justifica su posición de enunciación en
la posesión de un plus de saber, constituyendose
como referente de hombres similares al lector textual,
pero que han experimentado, aprendido u obtenido algo
(el tercero discursivo), e invitan —o, a través
del modo imperativo, ordenan— al alocutario atravesar
el mismo proceso. Aun cuando ambos recortes deícticos
utilizan un mismo recurso lingüístico —pronombres
y desinencias verbales referidas al nosotros masculino y plural— la diferente funcionalidad y posición
enunciadora de uno y otro desambigua el recorte deíctico
que provocan.
Precisamente,
la finalidad de la revista, el motor que impulsa su desarrollo
y el eje alrededor del cual se organiza, es borrar esta
asimetría en el background que poseen
el locutor y el alocutario. Se trata un recorte interno
al género que opera de forma "amistosa":
no es un locutor que detente un saber de consecuencias
drásticas en el posicionamiento jerárquico
frente a su alocutario. Se trata de una especie de asimetría
parcial y temporal, que no implica una superioridad general
o permanente en todos los demás aspectos que constituyen
lo masculino. En suma, esta asimetría que organiza
el desarrollo de los artículos de la revista se
disimula y tolera a partir de un mismo universo de referencia:
lo masculino, y los intereses comunes a sus miembros.
El nosotros (los hombres que poseemos un plus de saber) representa la función de un amigo —apoyada
en la extrema familiaridad del registro— que socializa
aquello que experimentó, aprendió u obtuvo.
Por ejemplo, en este copete a una nota a dos columnas
se presupone la fraternidad de esta relación temporalmente
asimétrica de saber:
Ya
sabemos lo que cuesta ponernos a pensar cuando vemos
la cueva [casa] vacía. Por eso te ayudamos.
De nada (3: 115). |
Este
diálogo mentiroso entre iguales presupone, y alienta,
que el lector pueda igualmente tomar la palabra, siempre
y cuando pueda justificar un plus en algún
aspecto de su background. La revista se alimenta,
entonces, de voces presentadas como alocutarios que temporalmente
se corren al lugar de locutores a partir de ese plus.
La primera instancia de inclusión de locutores,
ajenos al staff permanente de la revista, con
un plus en el background es, previsiblemente,
la voz de especialistas en el tema tratado en cada artículo.
No por previsible este mecanismo resulta menos asombroso:
la revista parece compensar la falta de especialización
y parcial anonimia de sus redactores por medio de la cita
excesiva e increíblemente especializada a expertos.
La inmensa mayoría de las notas, sin importar su
temática o extensión, incluye algún
especialista. Los criterios de validación son flexibles
y poco exigentes. La máxima general que organiza
la selección dentro de Hombre no es cualitativa
y selectiva, sino que opera a partir de la acumulación
y la yuxtaposición (cf. más adelante).
A su vez, la revista incluye lo que llamamos "experiencialistas".
Aquí se juega el mecanismo de inclusión
y desplazamiento del alocutario al que nos referimos antes:
el experiencialista es aquél que pueda justificar
un plus en su background. En general,
este saber que el experiencialista pone en común
con la comunidad masculina surge de la mera experimentación
o conocimiento de algún tipo del tercero discursivo.
Las hipótesis o conclusiones que se derivan de
ese conocimiento y la validez de la voz enunciadora no
necesitan demasiada argumentación más allá
de la experiencia personal, haya ésta resultado
en éxito o fracaso, o de la pertenencia al género
masculino. La categoría de experiencialista es
la que permite el ingreso de los lectores —o eventuales
lectores, ya que por ser hombres pertenecen ya al referente
virtual que recorta el alocutario de la revista— al espacio
de la enunciación. El siguiente copete ilustra
este mecanismo:
Un
lector de Hombre fue actor de una peli
triple X argentina. Conocé los detalles íntimos
de esa filmación (4: 6). |
El comentarista de la sección fija Carta del
mes proporciona información metatextual sobre
este mecanismo de autorización e inclusión
temporaria del lector, con el fondo de terminología
asociada al carácter de manual práctico
(cf. más adelante) de la revista:
Por
suerte, nunca dijimos que nuestro método
era el único. Eso permite que todos los meses,
un lector nos dé nuevas lecciones (2: 10). |
La
fama o renombre de cualquier índole también
resulta criterio suficiente para ocupar la voz enunciadora:
figuras del deporte, del espectáculo, de la cultura,
del arte, de la moda, de los medios, etc., son incluidas
como locutores. Las figuras masculinas se presentan como modelos de hombre: son ejemplos del "hombre
éxito" o del "hombre cool", y su
inclusión también está determinada
por la posesión del plus al que nos referimos
más arriba. De hecho, los títulos de las
entrevistas no se centran sólo en la caracterización
de la figura pública (periodista, conductor, modelo,
etc.) sino también en la posesión de este plus que no tiene que ver necesariamente con
su fama. El plus permite borrar temporalmente
el lugar social destacado de estas figuras, insertándolas
en el horizonte general y común de lo masculino.
Este copete a una carilla completa sirve de ejemplo:
Ale
Lacroix. Además de dj y conductor de tevé, el pibe la tiene clara con las minas. Siempre
hay algo para aprender (5: 7, énfasis nuestro). |
3.4. NOSOTRAS (LAS MUJERES) Y SU BORRAMIENTO
La
revista también presenta la voz de especialistas
y experiencialistas que provienen del universo femenino.
Las experiencialistas se recortan como pertenecientes
al universo femenino a partir de un nosotras (las mujeres) colocado en posición de locutor.
Los hombres aparecen en este discurso como tercero discursivo,
y, claro está, también como alocutario o
interlocutor textual. Esta doble colocación de
lo masculino en el discurso femenino no tiene correspondencia,
tal como lo anticipamos, en el discurso masculino, donde
lo femenino no se coloca nunca en el lugar del alocutario.
La inclusión de experiencialistas, menores en número
que las especialistas mujeres y los especialistas y experiencialistas
masculinos, obedece a que aportan un plus atractivo
para los alocutarios que buscan incrementar el background propio acerca del universo femenino. Este aporte, sin
embargo, no implica dejar de estar excluidas del mundo
masculino que recorre los espacios de enunciación
principales de la revista. En este sentido, el nosotras (las mujeres) aparece únicamente cuando está
explicitado por medios gráficos que escribe o habla
una mujer: tanto a partir de créditos en fuente
de gran tamaño y en negrita, como a partir de fotos.
A
la inversa, hay numerosas notas firmadas por mujeres que
forman parte del staff de la revista donde la
voz femenina queda borrada en una pertenencia de género
neutra: nosotros (los hombres y las mujeres).
Se trata del único caso especial donde se suspende
la separación discreta y radical entre las voces
de género y su espacio textual. La frecuencia de
este recorte pronominal es extremadamente baja. Gráficamente,
los créditos son casi ilegibles y muchas veces
aparecen fotos de especialistas masculinos meramente citados
que, a través de su jerarquización por medios
gráficos, se constituyen como los enunciadores virtuales de la nota. Puede servir como ejemplo
una nota sobre cocina y sexo aparecida en el Nº 3.
Está firmada por una mujer, aunque los créditos
son minúsculos. Aparece una foto a media página
de uno de los especialistas, que es hombre. No hay en
toda la nota marcas de género femenino ni masculino.
El uso de la primera persona más cercano a un recorte
de género pertenece al siguiente extracto, donde
se engloba a hombres y mujeres, lo cual se acentúa
por el cuantificador "todos":
Para
un momento especial todos preferimos comer un plato
diferente al de todos los días (3: 74, énfasis
nuestro). |
Es
interesante destacar que, en las notas donde figura un
locutor femenino, no aparecen verbos en modo imperativo
constituyendo actos de orden (Austin 1998 [1962]). Las
notas donde esto sí sucede son solamente aquéllas
donde el género femenino del locutor ha sido ocultado,
por medios gráficos y pronominales, como analizamos
antes. Esto contrasta con el uso generalizado del modo
imperativo en el resto de las notas donde enuncia un locutor
masculino, amparado en el hecho de que el avance sobre
el alocutario se realiza, según se lo presenta
textualmente, en interés primariamente de éste [5] y fundamentado en una fraternidad común. Es decir,
las notas explícitamente femeninas no pueden embeberse
de una fuerza ilocucionaria tal que las haga colisionar
abiertamente con el alocutario masculino propuesto por
la revista.
4.
ESTRUCTURAS TEXTUALES
4.1.
MACROESTRUCTURA GLOBAL
La
asimetría de saber entre locutor y alocutario responde
a una macroestructura que recorre y determina toda la
revista. Se trata de una macroestructura de manual,
que presenta un saber enciclopédico. Como explicamos
antes, los criterios flexibles y poco específicos
en la inclusión de locutores responde a que la
revista intenta acaparar cualquier aporte que
pueda hacer al nosotros (los hombres) saber más
sobre el tema al que están dedicadas las secciones
del manual. Estos aportes son breves, diversos y poco
sustentados, y operan sintéticamente por acumulación
y yuxtaposición.
La
caracterización de esta macroestructura —en un
alto nivel de abstracción, como veremos enseguida—
debe partir de la temática que incluye: el conocimiento
del hombre y la mujer, específicamente en los aspectos
pertinentes para la seducción, convivencia e intercambio
entre uno y otro. Este foco temático recorre y cohesiona toda la revista. La operación
que se repite a lo largo de la revista es el develar.
Algunos ejemplos tomados del Nº 3 muestran la alta
frecuencia de este recurso:
Reveló
a Hombre (3: 32); Nos develan sus secretos (3: 33);
Nos cuenta cómo hacer (3: 8); Nos revela
(3: 7). |
Una
macroestructura aúna en sí el conjunto de
todos los textos que tienen el mismo significado global
(van Dijk 1983 [1978]: 63). Las macroestructuras son unidades
relativas, dado que en principio pueden ser microestructuras
de otras macroestructuras de un mayor nivel de generalidad
(van Dijk 1983 [1978]: 56). A continuación, proponemos
una macroestructura abstracta, compuesta de una macroproposición
de dos partes, que contiene la mayoría de los textos
que representan los seis primeros números de Hombre:
X vivió/aprendió y
X revela y a Z a través de N |
En
esta fórmula, X es el especialista o experiencialista, y es el conocimiento sobre el intercambio hombre/mujer, Z es el alocutario y N es la nota de
la revista. En realidad, este conocimiento (y)
está jerarquizado: se trata de conocer sobre el
contacto entre ambos géneros pero recortando solamente
lo que sea de interés para la perspectiva masculina.
Los aspectos del mundo femenino que ingresan en el mapa
de este manual sobre lo masculino se justifican meramente
porque la seducción, convivencia e intercambio
con la mujer forma parte de lo masculino, y no por un
interés en sí en lo femenino.
4.2.
CONTENIDOS DEL MANUAL
En
este manual se develan dos cuestiones, que constituyen
el conocimiento y. Primero, el sepa cómo,
donde se explora cómo seducir, agasajar y tratar
a la mujer. De hecho, tomamos la categoría sepa
cómo del nombre de una sección permanente
de la revista donde se especifican estrategias, ropa,
lugares, etc., para llevar a cabo diferentes objetivos.
Por ejemplo, la revista Nº 2 incluye las notas "sepa
cómo sacarle el soutien" y "sepa cómo
levantarla por el contestador", mientras que la revista
Nº 3 incluye las notas "sepa cómo armar
una despedida de soltero" y "sepa cómo
robar besos".
A su vez, el conocimiento y incluye el sepa
qué. Aquí, a partir de testimonios,
reportajes, fotos, conductas y hábitos, se presenta
un saber sobre tres dominios. En primer lugar, qué
es la mujer. Éste es el principal tercero
discursivo, dado su peso en el foco temático que
organiza la revista: la seducción, convivencia
e intercambio con ésta. Por ejemplo, la sección Conociendo al enemigo del Nº 1 presenta
la siguiente bajada:
Juntamos
a un grupo de chicas, les damos de tomar, y ellas
nos abren las puertas del mundo femenino (1: 44-46). |
En
segundo lugar, el conocimiento y está constituido
por qué es el hombre. Este aspecto se
concentra en otros tres aspectos más específicos.
Primero, notas de interés para el nosotros (los hombres). Por ejemplo, la sección Mundo
Cool explora los productos adecuados para usar o
consumir y los mejores lugares para ir: vinos, platos,
restaurantes, discos, películas, muebles, equipos
electrónicos, etc. Segundo, el qué es el
hombre se explora en procedimientos textuales más
o menos opacos, como por ejemplo los recortes pronominales
que analizamos aquí. Tercero, aparece en notas
escritas por mujeres o hechas a mujeres, donde éstas
se refieren al mundo masculino. Por ejemplo, en una entrevista
a Yanina Screpante, se formulan estas preguntas:
Contame
cómo te gustan los chicos
¿[la cola] Tiene que ser durita, como de gimnasio?
¿Cómo los seducís? (3: 62). |
La
necesidad de inclusión de esta voz femenina se
justifica solamente para poder, según afirma un
lector desde la sección Hotmail, conocer
más sobre "los hombres y su relación
con ellas, la respuesta de ellas ante los estímulos
de los hombres, y su mala relación con nosotros
por los prejuicios con que llegan a las relaciones"
(4: 10). Es decir, para conocer la visión femenina
sobre el núcleo temático de la revista:
el contacto e intercambio, en particular sexual, entre
el hombre y la mujer.
En tercer lugar, y de menor importancia, el conocimiento y indaga en qué es el mundo:
este dominio aparece principalmente en informes especiales
sobre temas diversos, donde muchas veces se incluye información
sobre los ítems anteriores [6].
Este manual que confecciona la revista es de carácter práctico: debe entenderse al modo de un
curso por escrito donde aprender un método para ser más y mejor hombre. El objeto
del curso, es decir, aquello de interés para ser
un hombre según la revista, concentra la construcción
de lo masculino y tiene que ver con la temática
del intercambio con el sexo opuesto. La terminología
utilizada en los encabezados y bajadas de las notas, lugar
privilegiado para la orientación de las macroestructuras
del texto, contiene marcas evidentes y múltiples
del carácter de manual práctico de la revista,
como se ve en el título de este trabajo (tomado
de 6: 7) o los ejemplos a continuación:
Siete
técnicas maravillosas para mejorar tu sexo
oral y enloquecerlas. Hay un método distinto
para cada ocasión. Y yeites que las van a
dejar relajadas, felices y pidiendo más (6:
7).
Un manual de estilo para tirar y no fallar (6: 7).
Las 'recetas' de la Hermana Gisela. Hoy: 7 estrategias
para especializarse en el chamuyo en la cama (2:
7).
4 trucos para burlar sus excusas (6: 24).
Ondas para pasarla bien con tu chica. Y también
en soledad (1: 6).
Si querés comprar un usado sin clavarte,
seguí el consejo de los expertos. O sea,
nosotros (4: 8). |
4.3.
ANCLAJE EN LO SEXUAL
El
foco temático de la interacción hombre/mujer
opera como red cohesiva a lo largo del sepa cómo y del sepa qué, en todas sus ramificaciones.
No importa la temática, el tipo o el tono de la
nota en cuestión; el contenido se explora y organiza
a partir de su interés para un mejor conocimiento
del contacto con el otro sexo. En especial, este foco
temático se ancla en lo sexual: en las secciones,
en las fotos, en los temas, y en las metáforas
que se incluyen vemos una omnipresencia del aspecto sexual.
Incluso la única redactora de renombre incluida
en el staff de la revista, Gisela Marziotta,
es reconocida por su estilo sensual y sus comentarios
abiertos sobre aspectos sexuales.
En
ocasiones, la mención de lo sexual parece forzada
y fuera de lugar, lo cual prueba el imperativo de su inclusión.
Esto es evidente en los informes especiales, donde se
recorren temas que suspenden en apariencia la inclusión
de lo sexual y de un lenguaje sexual explícito,
y, por tanto, la irrupción de éstos parece
una inconsistencia en registro. Por ejemplo, en el párrafo
inicial de una investigación especial sobre la
locura, afirma una especialista:
Cuando
atiendo a los pacientes hombres, lo primero que
hacen muchos de ellos es empezar a masturbarse delante
mío. "Guardá la pija" —les
digo— "Si no guardás la pija no hablamos".
Algunos se convencen y otros no tanto (3: 54) [7]. |
Otro
tránsito forzado por lo sexual aparece claramente
en las entrevistas con modelos femeninas que se incluyen
en la revista. La agenda de temas que proponen los entrevistadores
tiene como parada obligatoria la temática sexual.
Por ejemplo, en una entrevista con Nicole Neumann, se
le hacen varias preguntas telegráficas sobre sus
preferencias:
¿hombre
o mujer?
¿vestida o desnuda?
¿películas porno o románticas?
¿tragar o escupir? [8] (3: 97) |
Creemos
que en este énfasis en lo sexual se halla la clave
para empezar a entender la construcción de lo masculino
en la revista: una visión del mundo que toma a
la conquista e intercambio sexual como su motor y justificación.
Un análisis más particularizado de las secciones
y artículos de la revista también sirve
para definir el perfil de revista masculina de Hombre y su concentración en el intercambio
entre hombre y mujer, en particular en lo que hace a lo
sexual. La revista incluye como secciones fijas entrevistas
con modelos, las cuales posan semidesnudas en producciones
fotográficas de corte erótico. De hecho,
la tapa y entrevista central de la revista consiste en
la entrevista con una modelo famosa. El promedio de páginas
dedicadas a notas y producciones con modelos ronda las
20, un 15% del total. Por otro lado, la mayoría
de las secciones y notas de la revista se refieren directamente
a temas sexuales o, al menos, a lo que hace a la seducción
y tratamiento de la mujer con lo sexual como trasfondo.
Por ejemplo, dentro de las secciones fijas se incluyen Por vos dejo todo (historias de mujeres que dejaron
todo por un hombre, o historias de mujeres abandonadas
por un hombre; en ambos casos, las mujeres posan en ropa
interior); Conociendo al enemigo (testimonios
y opiniones de mujeres sobre asuntos sexuales); Doctora
H (consultorio sexual); Historias lésbicas (relatos presentados como enviados por lectoras lesbianas);
y Guía de placeres (avisos de escorts, sex-shops, hoteles alojamiento, etc.). A su vez,
dentro de las notas y secciones eventuales relacionadas
con lo sexual se tocan numerosos tópicos sexuales,
en particular consejos para obtener favores sexuales o
mejorar las prácticas sexuales, curiosidades de
las prácticas sexuales humanas y animales, e instrumentos
y productos de contenido sexual [9].
En términos no verbales, hemos contabilizado las
imágenes de mujeres desnudas o semidesnudas, o
en su defecto en situaciones y posturas eróticas
o provocativas, en fotos, dibujos o pinturas, a lo largo
de las revistas, con estos resultados: Nº 1: 68;
Nº 2: 74; Nº 3: 90; Nº 4: 78; Nº 5:
81; Nº 6: 74. Estas cifras dan una primera impresión
de la omnipresencia de imágenes de contenido o
bien sexual, o bien explícito, en múltiples
formatos y contextos.
4.4.
DEFINICIÓN METATEXTUAL
Es interesante analizar los comentarios metatextuales
sobre las macro y superestructuras incluidos en la revista.
Efectivamente, la revista Hombre contiene, desde
el mismo título, declaraciones constantes de principios
con respecto al tipo de revista que constituye y al tipo
de lector al que está destinada. Pero el lugar
textual privilegiado para los comentarios metatextuales
es el correo de lectores, o Hotmail. En las misivas,
la mayoría de los lectores comentan las características
de la revista y los contenidos de números previos.
En el Nº 1, en particular, se incluye una carta que
abre la sección y también la revista (página
10, luego del índice y las publicidades); en esta
carta parecen delimitarse todos los rasgos novedosos de
este discurso sobre lo masculino encarnado en Hombre.
Opera, por lo tanto, como una riquísima, y probablemente
apócrifa por la funcionalidad al proyecto y su
carácter tan prematuro, declaración de principios:
Leí
la versión online de Hombre y no
los felicito de comedido sino de puro convencido.
No sé cómo se les ocurrió la
idea, pero a mí, al menos, me sirvió
para darme cuenta de que no estoy solo en el Universo.
Curiosamente, hace poco leí un artículo
sobre los llamados "metrosexuales", etiqueta
de un presunto "nuevo modelo de hombre masculino
y sensible" que estaría invadiendo las
grandes capitales. Ahí el autor "descubre"
que existen tipos que nos fijamos en asuntos "femeninos"
(¿?) tales como la cocina, el diseño
de interiores o en las marcas de shampoo o de desodorante.
Y dice que a esa "categoría" de
hombres, a la vez, ¡nos gustan las mujeres!
¿De qué están hablando, por
las nalgas de Federico Klemm? ¿Es realmente
novedoso que los hombres nos fijemos en... nosotros
mismos? Me parece que la mera duda es chingarle
fiero. Lo que sí rompe el molde es una revista
que se ocupe de estos asuntos. Todo preanuncia que
nos entenderemos. Es más: estoy convencido
de que los hombres merecíamos esta revista.
Larga vida a Hombre, pues (1: 10). |
Vemos
aquí varios aspectos interesantes. En primer lugar,
la asunción por parte del lector de un espacio
discursivo sobre lo masculino y de las primeras manifestaciones
de esta voz plural, anclada en el Nosotros (los
hombres). Por otro lado, la novedad de este espacio de
enunciación. Sin embargo, permanece opaco en qué
consiste el "que los hombres nos fijemos en... nosotros
mismos". Si contrastamos la carta con el análisis
que desplegamos en este trabajo, podemos descubrir que
"la cocina", "el diseño de interiores"
y "las marcas de shampoo o de desodorante" no
integran el núcleo central de la revista: no se
trata de una versión masculina de las numerosas
revistas femeninas en circulación. El núcleo
consiste, como explicamos antes, en lo sexual.
De hecho, las secciones dedicadas a moda y cocina, de
preponderancia en revistas femeninas, aparecen al final
de la revista, con una extensión más reducida
que el resto (unas 25 páginas), y sin una presencia
demasiado importante del lenguaje metafórico ligado
a lo sexual, de la macroestructura de manual ligada al
mismo aspecto ni del recorte pronominal anclado en lo
masculino. Es decir, las secciones de moda, cocina, diseño
y otras temáticas similares forman parte de una
especie de revista aparte, tanto por su ubicación
textual como por su organización semántica.
Estos tópicos se enrolan en una gran sección
titulada Mundo Cool, que incluye, según
se aclara en la revista, sabores, informática, lugares, belleza, tragos, salud, deco, design, dvd, autos, música, cine, tv, libros, artes visuales y gym.
En el Nº 2, la carta que abre la revista construye
una ubicación en un pedestal exclusivo y de culto.
Otra novedad es que el comentador de la revista (con la
letra "H") complementa lo que dice el lector,
utilizando como metáfora para la revista lo que
proponemos es su temática principal: el intercambio
sexual, u orientado sexualmente, entre el hombre y la
mujer.
No
debo ser el primero que se queja, pero ¿qué
onda? No encuentro Hombre en ningún
quiosco. Hace poco vi diez ejemplares en Florida
y la novedad me sorprendió sin cambio chico.
Al volver, nada: se los habían llevado todos.
Y ahora, ¿dónde la consigo?
H: Ay, Fernando... ¿Cuántas veces
rebotaste con una mina y la seguiste buscando?
¿Por qué imaginás que las cosas
que valen cuestan poco? Vamos, che, un poco de actitud,
que dentro de poco —digamos, cinco siglos— los erotólogos
la considerarán "de culto" (2:
10). |
4.5.
LO ERÓTICO Y LO EXPLÍCITO
Una
línea de análisis interesante es la de definir
qué significa lo erótico en la revista.
A la manera de lo que sucede con el conocimiento que pone
en circulación, creemos que lo erótico también
opera por acumulación y yuxtaposición. Efectivamente,
la revista incluye producciones eróticas de un
alto grado de estilización y producción,
como sucede con las galerías de fotos acompañadas
de entrevistas de las modelos que posan. Al mismo tiempo,
se incluyen fotos más explícitas y de mal
gusto: cuerpos desnudos pero mutilados, deformes, vejados,
envejecidos, etc. No se trata de un contenido explícito
en el sentido de mostrar, al modo de las revistas porno-eróticas,
órganos sexuales, algo que jamás sucede
en toda la revista.
La
definición de lo erótico en la revista es
entonces, paradójicamente, amplia y constreñida
a la vez. Por un lado, el texto verbal y las imágenes
toman en general como columna vertebral a lo sexual, a
lo erótico o a lo explícito, en todas sus
manifestaciones imaginables. Por otro lado, sin embargo,
las imágenes o textos referidos a intercambios
sexuales u órganos sexuales no existen en la revista,
trazando un límite para lo explícito que,
aun cuando sea de difícil definición, nunca
es cruzado. La sección Historias Lésbicas es ilustrativa de esta limitación a nivel textual.
La inmensa mayoría de los relatos allí incluidos,
unos cuatro por número, se detiene justo antes
o alrededor del acto sexual y su narración, casi
como un giro asociado a la sección:
[...]
Lo que siguió fue más rápido,
más desesperado y la verdad es que me da
un poco de cosa contarlo (6: 68).
[...] Lo que siguió pueden imaginarlo. Una
vez que a mi novio le sacamos hasta las últimas
ganas de quejarse, nosotras nos dedicamos, esta
vez sin reclamos, a lo nuestro (6: 68).
[...] Lo que siguió cabe en pocas palabras.
Gritos, portazos y un regreso a Baires que no me
animo a describir en detalle. ¡Se volverían
locos! (4: 64). |
La
sección Hotmail nos ofrece, a su vez,
comentarios muy productivos al respecto. En los siguientes
extractos, los lectores se quejan por la falta de fotos
de mujeres desnudas:
Celebré
la aparición de la revista y al principio
me inhibí porque no había desnudos.
Pero después, admirando su calidad literaria,
los empecé a querer, total perras en bolas
hay en revistas como Cheri y Playboy (6: 10).
He
comprado los tres números y he quedado
un tanto desilusionado con las producciones fotográficas
de las chicas elegidas, no por la calidad sino
porque estoy esperando (y creo que más
de uno) ver un poco más (6: 10).
|
Lo
explícito también se juega, de forma muy
marcada, en el tono y léxico extremadamente informal
que incluye Hombre, junto con cierto humor poco
elaborado y de mal gusto. En una nota sobre sexo con mujeres
feas, el cronista escribe:
Hay
feas agrias como el vinagre, hijas de puta y más
frías que un témpano (6: 85). |
El
informe especial sobre tiburones, aparecido en el Nº
6 (52-55), condensa todas estas caras de lo explícito
a las que nos referimos más arriba. Las fotos que
incluye muestran cuerpos mutilados, con huesos y órganos
internos a la vista. Algunas de estas fotos incluyen,
de hecho, globos de diálogo con chistes. Los subtítulos
presentan humor de mal gusto: "Nuestra nueva mascotita"
y "El nene no me come". El léxico es
marcadamente informal: "Los tiburones no sólo
tienen mala prensa: son re-heavies re-jodidos".
Este lenguaje informal y explícito tiene por lo
general relación con lo sexual, logrando su punto
más alto en la voz de experiencialistas (y redactores,
experiencialistas ellos mismos por definición).
Por ejemplo, en una entrevista con el conductor radial
Ari Paluch, éste afirma:
Terminás
de cojer con tu mujer y ella se acuerda que hay
que pagar cincuenta mangos el micro de los chicos.
Y hace treinta segundos ella era una perra con taco
aguja que te cojías como un loco (6: 44). |
5.
CONSTITUCIÓN DE METÁFORAS
5.1.
METÁFORA DE LO SEXUAL
Lo
sexual inunda todos los planos de la revista, incluyendo
los sistemas metafóricos puestos en juego. Si lo
sexual es el núcleo organizador de la visión
masculina del mundo propuesta textualmente, entonces deberíamos
constatar la presencia de una lectura metafórica
del mundo a partir de los conceptos propios de lo sexual.
La metáfora es la proyección de conceptos
e implicaturas desde un campo conceptual fuente (en este
caso, lo sexual) hacia un campo conceptual destino. Esta
proyección produce correspondencias ontológicas
entre un dominio y otro, entendiendo las unidades del
segundo dominio a partir del conocimiento que proyectan
las unidades del primero (Lakoff y Johnson 1991 [1980]:
41).
Los
ejemplos que proporciona la revista son numerosísimos.
Una nota que recomienda adoptar una actitud firme frente
a la pareja se cierra con "¡Ma sí! Total,
¡todo lo que es firme y duro a ellas les encanta!"
(6: 22). En la bajada de una nota sobre sexo en la facultad
puede leerse: "En cada carrera hay una forma diferente
de transa. Te damos todas las pistas para aprobar la materia
más difícil. ¡De algo te tenés
que recibir!" (4: 6). Nótese aquí la
combinación de la macroestructura de manual práctico
con una lectura de ésta en términos sexuales.
En una nota sobre cerveza: "[este cronista] le había
confiado [a Fanton] que suele visitar cierto pub céntrico
donde se hace tirar unos cuantos litros por semana. [...]
Lo que Fanton ignoraba es que el periodista no se refería
a la cerveza" (6: 30). En la nota Sepa cómo
abrir una ostra, el encabezado dice "¡a
la concha!" y la bajada especifica "Sólo
hace falta la herramienta adecuada... ¡Clavásela
y devorátela!" (2: 30). La nota sobre la tasa
alta de homosexualidad en África se titula "No
zafan ni de culo" (3: 15, énfasis
en el original).
La
metáfora con eje en lo sexual no se agota, de hecho,
en lo puramente lingüístico. La metáfora
lingüística, en realidad, no es más
que una forma de expresión de una puesta en común
más profunda entre campos conceptuales. Lo verbal,
entonces, funciona conjuntamente con aspectos no verbales,
como las fotografías. Por ejemplo, el título
de la nota "Sepa cómo hacerle el service",
referida en su contenido al mantenimiento automotor, se
recorta sobre cuatro fotografías de una mujer posando
semidesnuda. El juego metafórico de esta nota se
complementa con otras metáforas lingüísticas:
en el párrafo referido a la temperatura, el encabezado
es "Hot, pero no tanto"; en el párrafo
referido a los frenos, se enuncia la lectura metafórica
entre paréntesis: "Pensá que si se
te endurece (el sistema de frenos, bobo) [...]" (6:
29).
5.2.
EL DOBLE SENTIDO
Sin
embargo, la metáfora sexual no parece adecuarse
completamente al funcionamiento propuesto por la teoría
de la metáfora de Lakoff. En realidad, no se trata
de utilizar las categorías de un campo conceptual
para pensar otro campo conceptual, sino que se busca instaurar
una segunda lectura de lo enunciado. Es decir, la metáfora
se activa a partir del significado literal y, desde allí,
se accede en segundo término al significado metafórico,
en general con una finalidad cómica. En la metáfora
sexual en Hombre, los campos conceptuales emparentados
por ésta permanecen, en cierto sentido, aislados:
hay dos relatos operando al mismo tiempo, mecanismo sacado
a la luz por una suerte de meta-voz que habla desde los
paréntesis, comentando esa segunda lectura en potencia.
Por ejemplo, en una nota sobre costumbres en el saludo,
se lee:
Si
es una garotinha, puede dar y recibir dos y hasta
tres besos según la región (del país,
no del cuerpo, zarpado) (6: 24). |
Esta
segunda lectura metafórica en términos sexuales
de la mayor parte de los contenidos se concentra en los
títulos y encabezados dentro de las notas y secciones.
Es este un lugar privilegiado: allí se juegan las
marcas principales para la organización de la macroestructura
del texto (van Dijk 1983 [1978]: 64). Por ejemplo, en
una nota sobre las propiedades del semen, el subtítulo
es "Antidepresivo en polvo" (6: 15); en una
nota sobre donación de esperma a cambio de un viaje
a Australia se titula "Salta, salta canguro"
(6: 16). Los ejemplos de esta doble lectura codificada
en el léxico se multiplican dado que, de hecho,
forman parte central del tipo textual de la revista. Incluso
puede suceder que la motivación principal del texto
sea su funcionalidad para habilitar una segunda lectura,
como en la nota "¡Siempre con la idea fija!
Sepa cómo clavar la sombrilla" que incluye
fragmentos como los siguientes:
No
es lo mismo enterrarla en arena gruesa o fina. Tampoco
si está seca o mojadita.
[...] Antes de meterla de una, habrá que
tocarla para hacer un balance general.
[...] Podés hundirle un dedo para ver qué
tan húmeda está.
La importancia de un palo firme [...].
La penetración está por comenzar.
[...] No hay que ponerla derechita como un palito.
Mejor media chanfleada. La naturaleza es así.
[...] "Si está muy seca", advierte
el licenciado [en ingeniería química],
"atención: la sombrilla se te puede
caer". Si te sucede, no es para tanto: a todos
nos pasó alguna vez.
[...] "Si la arena es gruesa, se va al fondo
de una", prosigue. "Es mejor tomarla por
la punta con las dos manos y clavarla en un solo
empujón". Si está más
durita, probá a full el viejo mete-saca (6:
31). |
El
léxico utilizado no es casual: son, por lo general,
términos con una acepción estándar
que es asociada con la primera lectura y otra acepción,
proveniente del español informal rioplatense, con
connotaciones sexuales.
5.3.
METÁFORA DE LA GUERRA
Un
fenómeno metafórico más acorde con
la teoría de la metáfora de Lakoff es aquél
donde la visión sobre la relación entre
hombre y mujer toma prestado el aparato conceptual de
la guerra: la relación hombre/mujer entendida como
una batalla. Las estrategias de acercamiento,
los camuflajes, las posturas, las mentiras, son elementos
que la revista se ocupa particularmente de explorar. En
este sentido, la metáfora que conceptualiza el
intercambio entre hombre y mujer a partir de conceptos
del campo de la guerra es especialmente productiva. La
clave es poseer una estrategia sólida
y efectiva; allí es donde este manual práctico
asume toda su importancia. Los ejemplos son numerosos,
desde el título de la sección permanente Conociendo al enemigo, hasta fragmentos como
los siguientes:
Los
expertos recomiendan: Ser estratégico como
en el TEG. Si pretendés que vaya más
allá de una noche no la llevés muy
tarde a su casa (6: 62).
Rompeles el piquete. Te bloquean el camino y te
dejan en llamas, demasiado hot para no pasarla por
las armas (6: 24, nota sobre excusas femeninas).
¡Qué mugrienta es la batalla del amor!
(6: 26, en una reseña sobre la película
"Loco por Mary").
[las lolitas] quieren guerra y van al frente. (6:
58, en nota sobre sexo con adolescentes). |
6.
RESUMEN Y CONCLUSIONES
La
revista Hombre, aparecida en 2003, es un testimonio
riquísimo sobre un discurso emergente sobre lo
masculino. Nos hemos servido de algunas de las herramientas
que proporciona el análisis de los discursos sociales
para poder confeccionar una primera aproximación
a las representaciones sociales que presenta este discurso.
Creemos que sólo conjugando diversos frentes de
análisis es posible afrontar el estudio de su compleja
manifestación discursiva.
En
primer lugar, relevamos cómo el recorte en la deixis
pronominal define un alocutario exclusivamente masculino.
Dimos cuenta de la asimetría entre el conocimiento
de éste y el de los locutores masculinos que transitan
la revista. Este fenómeno es coherente con la estructura
que propusimos en el nivel textual: una macroestructura
de manual práctico donde el locutor brinda el plus de saber que posee a su alocutario, anclando la relación
fraterna en un mismo background masculino. La
movilidad de este plus de saber garantiza la
posibilidad de movilidad del alocutario a un lugar de
enunciación.
El
tipo de saber que presenta este manual práctico
explora los aspectos relacionados con la seducción,
convivencia e intercambio con la mujer, específicamente
en lo concerniente a lo sexual. Lo sexual define, de esta
manera, la pertinencia de los temas tratados. Este foco
temático opera también en el plano metafórico
y léxico, donde se activa, desde espacios privilegiados
de enunciación (títulos, subtítulos,
paréntesis), una segunda lectura que reinterpreta
los textos en términos sexuales.
Tanto
los conocimientos que se incluyen como los locutores que
hacen aportes al mismo –redactores, especialistas
y experiencialistas– siguen criterios flexibles
y poco exhaustivos de selección e inclusión,
operando por mera yuxtaposición y síntesis.
La inclusión de voces provenientes del universo
femenino se justifica solamente en función de su
interés para el conocimiento de lo que hace al
intercambio con el hombre, es decir, según su interés
para una perspectiva masculina. Cuando los aportes femeninos
no están claramente anclados en una enunciación
desde el universo femenino, sus marcas de género
se borran o disimulan.
Por
otro lado, el alocutario que construye la revista es un
hombre heterosexual que ronda los 30 años, es soltero
o mantiene relaciones de pareja informales, está
poco interesado en lo político o lo académico,
pero tiene un interés enorme por el sexo y, en
menor medida, la moda, el buen vivir y la tecnología,
y posee un nivel socio-económico alto.
Este
análisis preliminar y tentativo no agota, sin duda,
la riqueza de nuestro corpus. Además, los ejemplos
que hemos proporcionado sirven de ilustración de
algunas de las hipótesis propuestas, pero no han
sido analizados exhaustivamente. Por otra parte, el discurso
emergente sobre lo masculino que presenta la revista Hombre en 2003 y 2004 debe compararse con las revistas masculinas
que poco después compartieron el nicho discursivo
y de mercado en la cultura argentina reservado al género
discursivo revista masculina, así como
con la construcción de lo femenino en revistas
femeninas (e.g., Zullo 1999). En cualquier caso, esperamos
haber colaborado con la comprensión del modo en
que se construyen las representaciones asociadas a lo
masculino en el seno de los discursos sociales que nos
son contemporáneos.
7.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Austin,
J. L. (1998 [1962]). Cómo hacer cosas con palabras.
Palabras y acciones. Barcelona: Paidós Ibérica.
Benveniste, É. (1980 [1966]). Problemas de
lingüística general I. México:
Siglo XXI.
Brown, P., y Levinson, S. C. (1987 [1978]). Politeness.
Some universals in language usage. Cambridge: Cambridge
University Press.
van Dijk, T. A. (1983 [1978]). La ciencia del texto.
Un enfoque interdisciplinario. Buenos Aires &
Barcelona: Paidós.
Ducrot, O. (1984). El decir y lo dicho. Buenos
Aires: Hachette .
Lakoff, G. (1992). The contemporary theory of metaphor.
En A. Ortony (Ed.), Metaphor and thought. London:
Cambridge University Press, 202-251.
Lakoff, G. y Johnson, M. (1991 [1980]). Metáforas
de la vida cotidiana. Madrid: Cátedra.
Mesthrie, R. (Ed.). (2001). Concise encyclopedia of
sociolinguistics. Oxford: Elsevier.
Zullo, J. (1999). ¿Qué significa ser mujer?
La construcción textual de la destinataria en las
revistas femeninas argentinas. Discurso y Sociedad,
1(3), 87-105.
Biografía
Federico
Navarro es lingüista especializado en el análisis
del discurso escrito. Trabaja como docente e investigador
de la Universidad de Buenos Aires y actualmente está
terminando su doctorado por la Universidad de Valladolid
(España). Mantiene un blog académico con
noticias y enlaces sobre los estudios del lenguaje en
uso (discurso.wordpress.com). Se confiesa asiduo
lector de la revista Hombre, pero, dice, sólo para
fines académicos.
[1]
Una versión preliminar de este trabajo se publicó
en 2005 en la Revista Discurso, Año 3,
Número 6. Agradezco a las editoras el permiso para
reproducir parcialmente ese artículo aquí. [
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[2] Aclaremos
que, aunque el locutor y el alocutario masculinos se manifiesten
frecuentemente con un número singular, su singularidad
alterna, y presupone, una inscripción en el nosotros masculino y plural. [
volver ]
[3] La única instancia,
ciertamente parasitaria, donde aparece un alocutario femenino
es la de la mujer lesbiana, masculinizada en cuanto a
su orientación sexual. Esto sucede, por ejemplo,
en el encabezado de la sección fija Historias
Lésbicas: “Algunas chicas se copan con
las revistas de chicos. Son las que gustan de otras chicas”.
Al mismo tiempo, no existe la instancia de un alocutario
no heterosexual. [
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[4] Citamos la revista Hombre por número y página. [
volver ]
[5] La posición de aprendizaje,
necesidad e inferioridad parcial en la que se ubica el
alocutario genera, en términos de Brown y Levinson
(1987 [1978]), la no necesidad de reparar el acto de amenaza
a la imagen del oyente/lector.
[ volver ]
[6] Aclaremos que la distinción
entre estos planos del conocimiento que incluye la revista
es esquemática y muchas veces problemática.
Por ejemplo, el sepa qué es la mujer puede
mezclarse con el sepa qué es el hombre según la mujer. Otro caso múltiple es cuando el sepa cómo, referido a un
lugar apropiado para la seducción, puede confundirse
con el sepa qué es el hombre, referido
a un lugar propio del alocutario que construye la revista. [
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[7] Los ejemplos son numerosos.
En una investigación especial sobre tiburones,
hay una nota aparte titulada “Sexo salvaje”,
donde se explora el sexo en el mundo animal (6: 55); el
título de una investigación sobre una periodista
argentina que murió en Irak es “Sexo, traición
y muerte” (4: 6); etc. [
volver ]
[8] De hecho, esta última
pregunta, referida a la finalización de la fellatio,
es sistemática en las demás entrevistas
con modelos a lo largo de los primeros seis números
de Hombre. [
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[9] Mencionamos a continuación
algunos de los variopintos contenidos sexuales de la revista
a lo largo de sus primeros seis números: encuesta
sobre sexo (1: 10); consejos para ser mejor en la cama
que la ex pareja de ella (1: 15); nota
sobre profilácticos (1: 20); nota sobre videojuegos
eróticos o con mujeres sexies (1: 23;
6: 114); nota sobre el sonido en el sexo (1: 25); nota
sobre muñecas inflables (1: 30; 4: 16; 4: 26);
nota sobre Viagra (1: 48-52); consejos para conseguir
tener sexo anal (1: 68-72); nota sobre escenas de sexo
en el cine (1: 123); encuesta sobre masturbación
femenina (2: 10); nota sobre fobias sexuales (2: 17);
nota sobre homosexualidad en el ejercito (2: 20); consejos
para sacar el corpiño (2: 30); consejos para seducir
en el teléfono (2: 30); nota sobre sexo tántrico
(2: 44-49); opiniones sobre ex parejas (2: 53-54); consejos
sobre sexo oral (2: 64-65; 6: 40-43); consejos para ser
infiel y ocultarlo (3: 15); nota sobre sexo en el mundo
animal (2: 26; 3: 18; 5: 24); nota sobre menstruación
(3: 22); nota sobre películas pornográficas
con elementos religiosos (3: 25); consejos para seducir
mujeres (3: 44-49); consejos sobre mentiras acerca de
lo sexual (3: 64-65); nota sobre sexo y cocina (3: 72-75);
nota sobre sites pornográficos (3: 112);
reseña a un libro sobre prostitución y homosexualidad
(3: 120); nota sobre donación de esperma (4: 12);
nota sobre sexo en el rock (4: 18); consejos para armar
una despedida de soltero (4: 29); consejos para obtener
besos (4: 30); consejos para obtener sexo en la facultad
(4: 44-48); nota sobre la filmación de una película
pornográfica (4: 66-70); nota sobre programas de
TV de sexo (4: 120); encuesta sobre swingers (5: 10); consejos sobre masajes y sexo (5: 20); nota sobre
una obra de teatro erótica (5: 24); nota sobre
dibujo con modelos desnudas (5: 27); consejos para saber
interpretar las señales femeninas (5: 31); encuesta
sexual (5: 34-38); consejos para armar una fiesta con
sexo incluido (5: 82-86); consejos para tener sexo cuando
la mujer no lo desea (6: 24); consejos para tener sexo
en el mar (6: 32); consejos para tener sexo con adolescentes
(6: 58-62). [
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