Cada vez más chico, cada vez más corto

Estoy desayunando en el Hotel Emperador. Es una mañana normal de un día sin mayores complicaciones. Me ha invitado una joven editora española que viajó especialmente para conectarse con microcuentistas argentinos. Ya pasó por México, Uruguay, Chile y ahora pisa, por primera vez, Buenos Aires. Tiene en claro que su tarea no es descubrir talentos sino una serie de textos que le sirvan para armar un libro que aparecerá en abril de 2012. “Tu sabes que la gente ya no lee, está preocupada por el metálico y los viajes. Hay tíos que escriben muy bien y otros que son chapuceros. Mira, en España la literatura es un vicio de pocos. Hay ciudades donde las librerías cerraron porque nadie las visita. Con esto de las redes y las ventas por pantalla nadie quiere un puesto a la calle”. La escucho atento y doy fe de sus expresiones. “Yo quiero reunir a un par de escritores que en 100 palabras digan cosas interesantes. Como trina mi socio: ¡cada vez más chico, cada vez más corto! y se ríe porque se señala sus genitales, pero en verdad está hablando de los microrrelatos”. Aurora es correctora y abandonó la carrera de Letras para sumarse a esta nueva corriente de editoriales pequeñas que buscan autores sin mochila. “Conoces a Pablo González Cuesta, a Rocío Romero Peinado, a Gastón Segura, a José Antonio Salgado, a Miguel Ángel Molina”, le respondo que solamente sé de González Cuesta porque lo tengo como amigo en el facebook. “Todos tienen blogs y sería majo que pinches sus posteos”. Terminamos la reunión con la entrega de mis microtextos y la promesa de comunicarnos en un mes. Llego a casa y me meto en la computadora, aquí están estos invitados.
Pablo González Cuesta http://pablogonz.wordpres.com

A Silvio Rodríguez
El trovador y el bicho

–¡Pues menudo caradura el comunista ése! ¡Ponerse a revolver los ánimos con su cancioncita cortavenas! A mí me dejó atado a un árbol, junto a un matadero ilegal, mientras pactaba mi muerte con otros revolucionarios tan obsesivos como él. De eso se deduce que no me trató ni con amor ni con verdad; y que si hubiese tenido dos, tan sólo habría intentado un crimen doble. Por otro lado, es una mentira (y gorda) eso de que yo le pescaba canciones con el cuerno. Nos conocimos anteanoche, cuando me capturó en mis pacederos gracias a la ayuda de otros dos furtivos, amiguetes suyos. De modo que no le recomiendo a nadie que se fíe de sus volubles recompensas (que si cien mil pesos, que si un millón). Los unicornios valemos mucho más, precisamente porque no nos vendemos. Por cierto y para que conste: no soy azul sino gris marengo.
Pablo González Cuesta (Pablo Gonz) es un escritor español nacido en Sevilla (1968) y radicado en Valdivia (Chile) desde el año 2001. Tiene cinco novelas publicadas: 1996: “La pasión de Octubre” (ed. Alba, Barcelona). 1997: “Experto en silencios” (ed. Bitzoc, Palma de Mallorca, España). 1998: “Los hijos de León Armendiaguirre” (ed. Planeta, Barcelona). 2008: “Libertad” (ed. Uqbar, Santiago de Chile). 2008: “Mío” (ed. Carisma, Badajoz, España). “La saliva del tigre. Minificciones” es su último libro (2010).
Rocío Romero Peinado www.rromeropeindado.blogspot.com
Muerto

Me acerco a la esquina sin despegar la espalda de los ladrillos. El sol ha calentado tanto la pared que siento mis antebrazos en carne viva, pero no puedo arriesgarme a delatar mi posición. Calculo rápidamente que el enemigo está a punto de colocarse en el ángulo perfecto.
Levanto mi pistola de agua y apunto con cuidado.
Mi hermano aparece enseguida y se sobresalta un poco cuando grito “¡Muerto!”. La detonación se oye muy clara, en mi interior y afuera, por todas partes. Me sacude con fuerza hasta el hombro. Él se gira, me mira un momento y se desvanece.
Mamá sale corriendo al jardín, mientras el rojo de la camiseta de Jaime se intensifica en el centro del pecho. Lo zarandea muchas veces pero él no se mueve nada. Mamá grita mi nombre y me asusta. Dejo caer la pistola. Le he acertado de pleno.
Rocío Romero Peinado Rocío vive actualmente en Santurce (Vizcaya), es licenciada en Filología Inglesa y lleva desde 2005 matriculada en diversos talleres de la Escuela de Escritores. El año pasado ganó el Premio Las Redes de la Memoria 2009, patrocinado por Globalkultura, con un relato de corte costumbrista titulado “Respirar”. También ha sido finalista del concurso Artesanía Comprimida y Abogados en distintas ocasiones.
José Antonio Salgado www.80microrrelatos.blogspot.com
Receta para ser más guapo

Levántate de la silla y vete al cuarto de baño. Mírate al espejo. Si te gusta lo que ves, no continúes leyendo; si no te gusta lo que ves, sigue. Busca tiritas, agua oxigenada, unas pinzas y cicatrizante. Por si el dolor es intenso, hazte también con algún analgésico. Coge un martillo. No te hagas el remolón, sabes perfectamente que está en la caja de herramientas que guardas en el trastero. ¡Corre! Vuelve al cuarto de baño. Agarra el martillo con las dos manos y estréllalo en el centro del espejo. Cúrate los arañazos.
José Antonio Salgado “Tengo dos metas en la vida: ser masón y salir en la portada del Hola. La primera no estoy autorizado a decir si la he conseguido; para la segunda tengo que inventar algo”.
Miguel Ángel Molina www.En99palabras.blogspot.com
Una cena inolvidable

Cuando Nicolás supo que Jimena lo engañaba decidió solucionarlo cuanto antes, y al día siguiente preparó una cena romántica para reconquistarla. Al llegar a casa ella quedó maravillada: una vela alumbraba el salón, sonaba su canción favorita e incluso él había preparado la cena. Aunque el vino estaba caliente y la carne algo cruda Nicolás consiguió su objetivo. Al preguntarle a qué se debía aquello Nicolás respondió: “Aunque me engañas espero que desde hoy todo cambie. Como no deseo perderte he querido que te saciaras de él. Ahora sé que nunca más le verás ni volverás a comer carne
”.
Miguel Ángel Molina Jiménez es de España y sin documento.
Lucia Rosario Lastero www.entretejerpalabras.blogspot.com
Despojo

Alcancé la plata al recepcionista. Luego dejé mi equipaje en la sala de espera. Di mi nombre y mis datos completos, como garantía. Cuando llegué a la habitación no tenía dinero, ni equipaje, ni sabía como me llamaba.
Lucila Rosario Lastero Nació el 20 de mayo de 1978 en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires. Se radicó en Salta Capital en 1980.
Desde el año 2001 hasta la actualidad, recibió varias menciones y premios literarios en el género cuento, en concursos nacionales e internacionales.
En el año 2003 se recibió de Profesora en Letras en la Universidad Nacional de Salta.
En el año 2007 ganó el Primer premio en los Concursos Literarios anuales de la Provincia de Salta, en el género cuento, por el libro No habrá nunca una puerta. Como premio, recibió la edición de 500 ejemplares de su libro.
Actualmente ejerce como docente en varias instituciones secundarias y terciarias de la Provincia de Salta.